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lunes, 8 de agosto de 2022

LOFOTEN, EL FINAL DEL MUNDO

Lo primero que uno siente cuando pone un pie en las Islas Lofoten es la lejanía. Este archipiélago se encuentra lejos de todos lados, en la provincia noruega de Nordland, al norte del Círculo Polar Ártico. Lo segundo quizá sea el vértigo ante un lugar inhóspito donde la naturaleza es poco amable con las sociedades humanas que intentaron y aún intentan vivir aquí. 

Cuando desembarcamos, el 3 de agosto, en el puerto de Moskenes, llovía a cántaros. Tan solo se escuchaban los insufribles graznidos de las gaviotas, las auténticas dueñas del lugar. En teoría el sol no se pone en esta época del año en las Lofoten, es el sol de medianoche, pero los nubarrones negros nos impidieron experimentar las noches blancas. Así fue durante todos los días que estuvimos allí.

El relieve de las Islas Lofoten se ha formado durante millones de años como resultado de la acción erosiva del viento, el agua y, sobre todo, el hielo. Los glaciares dejaron su huella en aquellas cumbres y las abrasaron durante milenios dando lugar al relieve que hoy contemplamos: valles en forma de U, fiordos, horns (que son las características cumbres puntiagudas) y morrenas aquí y allá. En las Lofoten, el océano se funde con el viejo macizo escandinavo, uno de las formaciones geológicas más antiguas del mundo.



El paisaje es impresionante allí donde mires. Las altas cumbres que alcanzan los 1.000 metros en algunos puntos, descienden vertiginosamente hacia el mar. El mar, además, es omnipresente, se cuela en todos lados, entrando y saliendo. A veces es difícil distinguir si la masa de agua que uno contempla es un río, un lago o el mar. Las frías aguas del Mar de Noruega parecen tranquilas cuando bañan las costas de estas islas, sus acantilados y sus playas de arena blanca.


Fácil es adivinar que las comunicaciones no son sencillas en este archipiélago. El periplo para llegar hasta ellas es largo y tedioso, sobre todo si uno quiere alcanzar las localidades más occidentales de las islas. Una opción es el ferry que conecta Moskenes con la ciudad de Bodø (capital de la provincia de Nordland). El trayecto dura unas cuatro horas. La segunda opción es volar a Svolvær o Leknes, las dos ciudades principales que se encuentran al este del archipiélago. Las carreteras, estrechas y tortuosas, convierten un viaje de pocos kilómetros en una aventura. 


Históricamente, las poblaciones de las Islas Lofoten se dedicaron a la pesca. Las capturas de bacalao, arenque y salmón eran la riqueza de estas tierras. El pescado se secaba al sol durante unos meses, siendo el principal alimento de estas gentes duras. La agricultura y la ganadería (ovejas y vacas) eran menos importantes, por lo inhóspito del terreno, poco apto para estas actividades.


Hoy en día, todas aquellas formas de vida han desaparecido en gran parte. Las Islas Lofoten se presentan ante el mundo como el archipiélago más bello del mundo, pero no son más que un decorado turístico. Nada es real. Pueblos como Reine (el más hermoso de Noruega, según dicen), Å (el pueblo con el nombre más corto del mundo), Nusfjord o Ballstad se han convertido en centros turísticos. Las antiguas cabañas de pescadores son hoy confortables apartamentos para turistas, pequeños museos o restaurantes de comida rápida. En estas cabañas, uno puede encontrar tan pronto una muestra sobre la pesca tradicional en las Lofoten o una exposición de obras del artista chino Ai Weiwei. Cuando el tiempo empeora (en septiembre) y los turistas se marchan, allí no queda vida.



La capital administrativa de la región, Svolvær, o algunas localidades, como Leknes, sí conservan cierta vitalidad social y económica. La muestran en sus centros comerciales, en sus polígonos industriales y en sus cafés. Otras, en cambio, son hoy el fósil de lo que un día fueron pueblos de pescadores. Actualmente, en las Lofoten viven unos 24.000 habitantes, unos 5.000, en la capital. El resto vive en asentamientos dispersos, en casas diseminadas por todas las islas. Sorprende que el vecino más cercano viva a un kilómetro de distancia. El turismo es hoy la única riqueza de estas tierras.

La vida es muy dura allí. Como lo fue siempre. El clima es frío y lluvioso. Los vientos empujan continuamente los centros de bajas presiones árticos sobre estas islas. Nosotros, en pleno agosto, tuvimos máximas de 13°C y lluvia intermitente durante varios días. En invierno, el frío es atroz. El cielo está siempre pálido. Se nota que los rayos del sol no tienen fuerza para calentar estas regiones tan septentrionales. Y en los meses de invierno, las Lofoten se sumen en la noche perpetua. Durante semanas no amanece.  ¿Quién va a querer vivir allí en esas condiciones?



Aún así, este archipiélago custodia una historia rica. Durante cientos de años, las gentes han convivido en armonía con una naturaleza hostil. Las sociedades florecieron y se desarrollaron durante siglos gracias a la pesca y al comercio. Dan cuenta de ello los templos centenarios que pueden contemplarse. Son pequeñas iglesias en medio de los campos, cuyos campanarios destacan entre el resto de edificaciones, pero empequeñecen ante los imponentes farallones esculpidos por los glaciares. También los cementerios dan cuenta de aquellas gentes que forjaron su existencia en estas tierras, lejos de todo y de todos. Gentes para las que era cotidiano contemplar estos maravillosos paisajes y que llamaban hogar a este inhóspito lugar en el fin del mundo.




domingo, 24 de julio de 2022

DIEZ AÑOS DESPUÉS. LIBERTAD Y CORAJE


Hace diez años, el 23 de julio de 2012, publiqué la primera entrada de este blog. Llevaba por título toda una declaración de intenciones: "La búsqueda de la felicidad". Y a la vez era también una introducción a los textos que después publicaría aquí.

Desde aquel verano caluroso, pero no tanto como el actual, ha pasado para el mundo, para vosotros y para mí, una década. Diez años en los que han ocurrido (nos han ocurrido) muchas cosas, buenas y malas. No quiero hacer aquí un resumen de este tiempo porque resultaría demasiado tedioso. Tan solo quiero compartir unas breves reflexiones.

Aquel texto de hace diez años comenzaba con una cita de uno de los primeros historiadores griegos, Tucídides: "La Historia es un incesante volver a empezar." Podríamos modificarla nosotros: la vida es un incesante volver a empezar. Ya sabemos que la Historia es la maestra de la vida, como dejó escrito Cicerón: "Historia vita memoriae, magistra vitae".

El mundo de 2022 es muy distinto al de 2012 pero, paradójicamente ambos mundos están en crisis, en transformación. El mundo del 2012 apenas salía de la Gran Recesión y el de 2022 está sumido en la crisis provocada por la pandemia del coronavirus y por la guerra de Ucrania. Hace diez años, el mundo era frágil e inestable. Hoy es mucho más impredecible, más caótico. 

Quien esto escribe también es muy distinto a aquel muchacho que abrió el blog hace diez años. La inocencia se pierde con el tiempo, algunos sueños se cumplen, otros están aún por cumplir y aparecen nuevos retos y esperanzas en el futuro. Todo lo vivido en diez años ha transformado a uno, lo ha hecho más consciente de la realidad en la que vive y ha abierto nuevos horizontes.

Una vez leí que a medida que se cumplen años, las personas se dan cuenta de que los sueños que tenían de adolescentes y jóvenes nunca se cumplirán. Muchos de los sueños que yo tenía con veinte años se han cumplido una vez alcanzados los treinta. Otros no. Otros aún esperan a ser realizados. Otros sueños y esperanzas han cambiado. Y hay anhelos nuevos que esperan su momento. Cuando logras uno, aparece otro. Cuando cierras una etapa, se abre otra. La vida es un incesante volver a empezar. 

A pesar del paso del tiempo, hay muchas cosas que permanecen con nosotros. Que continúan diez años después. La vida, como la Historia, no se repite, pero tiene algo de cíclica. Parece que hay cosas que siempre vuelven, como fantasmas de un pasado que no se resigna a desaparecer. Nuestra esencia permanece con nosotros por mucho que el tiempo nos cambie. 

En esta década que transcurre entre 2012 y 2022 ha pasado de todo en el planeta. También os ha pasado de todo a vosotros. Y me ha pasado de todo a nivel personal, como individuo insignificante en el mundo. Este blog es un magnífico registro de ello. Siempre he tratado de reflejar los momentos vividos en los textos. Muchas entradas están jalonadas de reflexiones y opiniones críticas de lo que ha ocurrido u ocurre. La Historia, al fin y al cabo, no sirve de nada si no la ponemos al servicio del tiempo presente.

El futuro es una incógnita para todos. Nadie sabe lo que ocurrirá. Sabemos que todo tiene un final, pero no cuándo llegará. Este blog seguirá abierto. Al menos de momento. Es una ventana al mundo. Mi ventana al mundo. Y me niego a cerrarla.

Hoy, 24 de julio de 2022, me gustaría terminar con otra cita de Tucídides, aquel historiador que, como todos, además de informar sobre el pasado, nos da consejos sobre la vida. Es, en realidad, otra declaración de intenciones: "Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje".


domingo, 17 de julio de 2022

"EL 17 A LAS 17"



Barrio de Triana (Sevilla), julio de 1936


El 16 de julio de 1936 se celebró una recepción en la comandancia militar de Melilla. El general Romerales Quintero recibió a las autoridades civiles y militares de la ciudad con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen. En aquella reunión, el teniente coronel Juan Yagüe transmitió por teléfono a algunos de los asistentes que, ante el temor de que el gobierno republicano actuase contra ellos, el general Mola había ordenado que las tropas del protectorado marroquí estuviesen preparadas para iniciar la sublevación "el 17 a las 17".

A partir de ese momento, los engranajes de la conspiración militar, que pretendía derribar al gobierno del Frente Popular salido de las elecciones de febrero, se pusieron en marcha. El teniente coronel Juan Bautista Sánchez, uno de los conspiradores, ordenó al comandante Joaquín Ríos Casapé que se pusiese en marcha. Ríos Casapé, que se encontraba en Villa Jordana (Alhucemas), debía partir con sus tropas regulares rumbo a Melilla, en la que entraría el día 17 por la mañana. Esa noche, Casapé inició el camino.

Los líderes de la sublevación, Mola, Queipo de Llano, Yagüe y Franco, entre otros, no estaban en Marruecos. Desde sus respectivos destinos llevaban tiempo preparando una conspiración para que el ejército tomase el control de todos los resortes del Estado y acabase con el desorden en el que se había sumido la República. Después, se establecería una dictadura militar hasta que se decidiese volver al régimen republicano o a la monarquía. En el protectorado marroquí se encontraban las tropas coloniales, las mejor preparadas del ejército español. Por eso el golpe de Estado debía comenzar allí.  

El 17 de julio, Francisco Franco se encontraba en Las Palmas de Gran Canaria presidiendo el funeral del general Amadeo Balmes, comandante militar de Las Palmas. Balmes, que era leal a la República, había muerto el día 16 después de recibir accidentalmente un disparo en el vientre. Casi al mismo tiempo, llegó a Canarias el "Dragón Rapide", el avión financiado por algunos monárquicos, que llevaría al general Franco hasta el protectorado de Marruecos para ponerse al frente de la sublevación.

En cualquier caso, en aquellos momentos, Franco tenía serías dudas del éxito del golpe de Estado y no había querido comprometerse hasta unos días antes. Temía que la sublevación no contase con el total apoyo del ejército y que España quedase dividida en dos. Transmitió sus dudas al "Director", el general Mola, pero Sanjurjo, auténtico líder de los sublevados desde su exilio en Portugal, sentenció el día 14, "con Franquito o sin Franquito" el plan debía continuar. 

Lo que acabó convenciendo a Franco fue la noticia del asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo por elementos izquierdistas. Ocurrió el 13 de julio en Madrid aunque la noticia tardó en saberse en Canarias. Según cuenta la tradición, cuando Franco se enteró, exclamó: "No se puede esperar más, es la señal".

Temerosos de que el gobierno republicano, al que habían llegado noticias de la conspiración, actuase rápido, el 17 de julio por la tarde se sublevaron las guarniciones militares de Melilla, Tetuán y Ceuta. Según los planes de Mola, la sublevación comenzaría el día 18, pero se adelantó un día en Marruecos. La consigna era clara: eliminar a todos los soldados y oficiales que se opusieran al golpe de Estado. Uno de ellos fue el general Romerales Quintero, leal a la República, que fue fusilado el 29 de agosto. Por la tarde del 17, Melilla ya estaba bajo control de los insurrectos, liderados por Luis Soláns:

"Hago saber: Una vez más, el Ejército unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles, que veían con amargura infinita, desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España. Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia..."

El día 18, Soláns envió un telegrama a Franco para comunicarle el triunfo de la sublevación. Ese mismo día, Franco y el general Luis Orgaz volaron en el "Dragón Rapide" desde Las Palmas a Marruecos. Las tropas regulares marroquíes ya tenían un líder fuerte que las dirigiese.

Mientras tanto, en Madrid, el gobierno republicano legítimo, liderado por Casares Quiroga, no sabía muy bien qué hacer. Aún hoy nadie sabe por qué el gobierno del Frente Popular no fue más enérgico en la represión de la sublevación a pesar de que conocía los planes. 

El presidente de la República, Manuel Azaña, preguntó a Casares Quiroga dónde se encontraba el general Franco y la respuesta fue: "Está bien guardado en Canarias". Después, en una conversación telefónica con el doctor Juan Negrín, el presidente del consejo de ministros afirmó: "Está garantizado el fracaso de la intentona. El gobierno es dueño de la situación. Dentro de poco todo habrá terminado". Casares Quiroga ordenó que no se repartiesen armas entre las organizaciones obreras, que querían detener a los golpistas, suspendió a los militares rebeldes y disolvió las unidades sublevadas. Incapaz de hacer más, Casares Quiroga dimitió el día siguiente.

El 18 de julio el golpe militar se extendió por toda la Península y en los días posteriores los sublevados tomarían el control de un buen puñado de provincias del interior peninsular, además de Canarias, Baleares y el Protectorado Marroquí. Pero no todo el ejército se sublevó, como temía Franco. Además, en las zonas industriales, el gobierno republicano mantuvo el control de la situación con ayuda de los sindicatos y los partidos de izquierdas. En Madrid, el general Fanjul, sublevado el 19 de julio, fue arrestado y fusilado después del asalto al Cuartel de la Montaña. En Barcelona, cuando llegó Goded desde Mallorca para ponerse al frente del golpe, los obreros, que habían tomado el control de la ciudad, lo apresaron y lo asesinaron también.

En pocos días, España había quedado partida en dos. Así fue como un golpe de Estado triunfante en media España, pero fallido en la otra media desencadenó una terrible guerra civil que se prolongaría hasta el 1 de abril de 1939. El fracaso de la sublevación militar, mal planificada y peor ejecutada, y la debilidad del gobierno legítimo, incapaz de mantener el orden, llevaron al país a su gran tragedia. Costaría unos 400.000 muertos y otro medio millón de exiliados. 





martes, 28 de junio de 2022

TIEMPO


Hace días me ronda en la mente una frase de una película: "Vivimos y morimos en función del tiempo. No debemos perder la noción del tiempo". El tiempo como concepto abstracto, el paso del tiempo, siempre está en mi vida, como un espectro, en los momentos de cambio, de principio y de fin.

Es curioso, aunque el tiempo lo inunda todo, es difícil definirlo. Podríamos intentarlo: es la duración de las cosas mutables. Todo lo que empieza y termina prolonga su existencia durante un tiempo. Y todo acaba y termina. Nada es permanente. Así que el tiempo lo abarca todo.

El tiempo es a la vez un aliado y un enemigo. Es un aliado porque trae todo lo bueno y lo mantiene un rato en nuestras vidas. Pero también es un enemigo porque se lo lleva y lo destruye. Devora todo. Nos devora a todos de forma imparable. No podemos luchar contra él. A veces, en los instantes de felicidad, queremos detenerlo, pausarlo, pero es una quimera. No hay quién lo detenga. El tiempo acabará también con nosotros. 

También trae momentos malos, instantes de pena y sufrimiento. Y, como todo, también se los lleva. Los destruye en la oscuridad del pasado y cierra las heridas que han podido dejarnos. Todo termina, lo bueno y lo malo. Pero, cosas de la vida, nosotros sólo nos damos cuenta del fin de los buenos momentos. Aliado y enemigo, de nuevo.

El tiempo cierra unos trayectos y abre otros. Destruye anhelos y esperanzas, pero dibuja, a la vez, nuevas perspectivas. Arrasa el presente de forma irremediable, pero despeja los caminos del futuro. Da nuevas oportunidades, nuevas opciones. Y cierra para siempre otras pasadas. 

Lo que nos queda del tiempo pasado es la memoria. Los recuerdos son algo así como las huellas que el tiempo deja en uno mismo. Buenos y malos, lo único cierto en la vida es que el pasado no existe. El tiempo lo ha devorado ya. Igual que devora el presente y terminará, cuando llegue el momento, con el futuro. 

Es posible volver a un lugar donde fuimos felices, pero nunca podremos volver al instante que nuestra memoria custodia. Ya no existe más que en ella. Por eso a veces el tiempo da miedo. No tememos realmente al futuro sino a un pasado que ya ha dejado de existir excepto en nuestro interior y aún despierta en nosotros felicidad o tristeza. Es la nostalgia.  

Alguien me dijo una vez que "cuando te quieres dar cuenta se ha pasado el tiempo". El tiempo es la vida, llena de instantes, de decisiones, de aciertos y errores. Todo importa poco, en el fondo, porque será destruido. Lo único valioso de verdad es el recuerdo que permanece con nosotros y nos hace ser humanos. Esa es la gran lección.



domingo, 29 de mayo de 2022

PURA IDEOLOGÍA



Cuando llega mayo, se plantea al profesorado la elección de los libros de texto que se utilizarán en el curso siguiente, a partir de septiembre. Lo normal es que esta decisión no suponga un gran drama porque intentamos mantener durante varios años los mismos libros. Estamos habituados a trabajar con ellos, los alumnos también y no supone tanto gasto, ni para las familias, ni para el centro si hay un banco de libros. 

Este curso es diferente porque a partir de septiembre va a entrar en vigor la nueva ley educativa (la octava en cuarenta años), que trae consigo, como todas, cambios en los contenidos de las asignaturas. Estos cambios aún se desconocen porque algunas comunidades autónomas no han aprobado el decreto que los hará efectivos. Inexplicablemente, las editoriales ya están editando sus nuevos manuales y los han enviado a los centros. Los profesores tenemos que elegir los libros de texto sin conocer todavía el currículo al que deben ajustarse.

Como en el curso 2022/23 el nuevo currículo educativo va a aplicarse en los cursos impares (en la E.S.O., en 1º y 3º), hemos tenido que decidir los nuevos manuales para impartir nuestra asignatura, Geografía e Historia. Quería compartir aquí unas reflexiones sobre los libros que hemos recibido como muestra para 3º de E.S.O., donde se estudia Geografía, no Historia.

Podría parecer que la Geografía no es una ciencia tan ideologizada como la Historia. Los contenidos de Historia son polémicos y habitualmente se utilizan como arma en el discurso político. Pero la Geografía es más neutral, próxima a las ciencias naturales, gran parte de sus contenidos no tiene una carga ideológica evidente. Así ha sido (o así me lo ha parecido) hasta ahora. 

La Geografía es la ciencia que se encarga del estudio del espacio donde se desarrollan las sociedades humanas y las formas en que estas se organizan. Tiene dos ramas, la Geografía Física, que estudia el espacio físico, el territorio y sus condicionantes naturales; y la Geografía Humana, que se centra en la relación que existe entre las sociedades y el espacio físico. En 3º de E.S.O. la asignatura aborda, fundamentalmente, contenidos de Geografía Humana.

Los pilares de la Geografía Humana son (o eran) la demografía (el estudio de la población), el urbanismo (las ciudades), los sectores económicos y algunas cuestiones de organización del territorio (fronteras, organizaciones supranacionales, formas de gobierno, etc.). Pues bien, todo esto ha desaparecido de los nuevos manuales de Geografía en Educación Secundaria. No queda ni rastro.

He consultado varios ejemplares de diferentes editoriales (que no voy a mencionar) y todos ellos eliminan por completo o parcialmente los contenidos relacionados con la demografía y el urbanismo. Ya no se estudia la población ni las ciudades. Los alumnos no van a conocer los factores que inciden en el crecimiento (o decrecimiento) de la población, ni la estructura de esta por sexos, ni la morfología urbana, ni los distintos tipos de planos urbanos. Tampoco van a estudiar la organización territorial de los países ni, por supuesto, las diferencias entre una democracia y una dictadura.

Los temas de los nuevos manuales se reducen a la economía. En un libro de texto de doce unidades didácticas, es fácil encontrar que al menos seis o siete abordan aspectos económicos: el sector primario, el sector secundario, el sector terciario, la innovación y el desarrollo, la economía en la Unión Europea, los retos económicos en España y el desarrollo sostenible. Más de la mitad del temario repitiendo, en esencia, los mismos contenidos, las misas ideas, la misma doctrina. El resto de unidades se centran, de forma superficial, en la Unión Europea y las migraciones (ojo, sólo las migraciones, no el estudio de la población). A ellos hay que añadir, a modo de introducción, un tema sobre la Geografía Física. 

No se pretende enseñar Geografía, se quieren enseñar los principios de la ideología dominante: los milagros de la economía, el emprendimiento y la innovación, las bondades de las migraciones, la santidad de la Unión Europea y la tristeza por la "España vaciada". Todo el rato repitiendo lo mismo y todo despojado de componente científico, de contexto y de rigor. Por ejemplo, al hablar de la "España vaciada" (nombre político, por cierto), se dice que una de las causas es la "reducida tasa de natalidad", pero la tasa de natalidad no se ha explicado antes, porque el tema se centra en las migraciones, no en el movimiento natural de la población. ¿Tiene algún sentido?

Eso sí, abundan las loas a las migraciones como la antesala de un mundo multicultural y cosmopolita idealizado y se pasa, enseguida, a cantar las maravillas del emprendimiento, de la tecnología y de la globalización. Nada se dice de los factors que provocan estos fenómenos, ni de las consecuencias positivas y negativas que desencadenan. Adiós al espíritu crítico, al conocimiento científico, al rigor, a la precisión. Todo ideas vagas, sentimientos y sensaciones, bien condimentadas, eso sí, con palabrería barata: los Objetivos de Desarrollo Sostenible, las situaciones de aprendizaje, las competencias, etc. 

Al ojear estos manuales, es fácil caer en el desánimo. No se busca enseñar a pensar sino enseñar a tener unas ideas fijas e inamovibles que se repiten hasta la saciedad. No se pretende que los alumnos estudien Geografía sino que adquieran los principios básicos de un catecismo político absurdo, a la espera, por supuesto, de ver cómo queda el decreto que establecerá el currículo.

Esta claro que el discurso hegemónico tiene dos vertientes. Por un lado, el neoliberalismo económico basado en el materialismo y el utilitarismo. Todo lo que no ofrece un rendimiento monetario no sirve. Sólo es útil y aporta valor aquello que producirá riqueza material: la economía, la innovación tecnológica, el emprendimiento. De nada sirve la formación integral de los ciudadanos, ni su desarrollo personal. La población no necesita conocerse a sí misma, necesita producir. 

Por otro lado, este pilar pragmático se recubre con un barniz de buenismo y optimismo inocente tildado por muchos de "progresista". Se proyecta una sociedad idealizada, sin problemas sociales ni económicos, en la que no interesa saber por qué envejece la población de la "España vaciada" pero sí hay que sentir tristeza por ese mal que se considera inevitable. El conocimiento se sustituye por una doctrina incuestionable plasmada en unos Objetivos de Desarrollo Sostenible que nadie se cree.

Al final, el último dique de contención de esta ola de comistrajos ideológicos es el docente, que detiene las modas y los discursos vacíos y enseña ciencia. Cuando ocurra con los Objetivos de Desarrollo Sostenible lo mismo que ocurrió con los Objetivos de Desarrollo del Milenio; cuando el discurso político dominante pase de moda y sea sustituido por otro, el conocimiento científico seguirá ahí y la Geografía seguirá empeñada en comprender las relaciones entre el espacio físico y las sociedad humanas en todas sus dimensiones. Y los profesores seguiremos formando personas y enseñando ciencia.

domingo, 27 de marzo de 2022

QUO VADIS, RUSIA?



Partamos de un hecho incuestionable: Rusia no puede ser reducida a una mera potencia regional porque su poder es global. Basta mirar un mapa para comprobar que, por definición, este país tiene una influencia mundial. Con sus más de 17 millones de km2 de superficie, es el Estado más extenso del mundo y tiene fronteras con las principales potencias políticas y económicas del mundo.

Por el oeste, limita con la Unión Europea. Por el sureste, comparte una extensa frontera con China. Y en el extremo este, limita con Japón. Al otro lado del mundo (desde nuestra perspectiva), sólo el estrecho de Bering (80 km.) separa a Rusia de las costas de Estados Unidos en Alaska. La proximidad de Rusia al Próximo Oriente y a Asia Central la convierte también en un actor destacado en estas convulsas regiones. Rusia es (y ha sido siempre) un puente entre Oriente y Occidente, entre Asia y Europa.

A pesar de esta enorme extensión y la disponibilidad de valiosísimos recursos naturales, la geografía no es benévola con Rusia. La mayor parte de sus tierras se encuentran a una elevada latitud, próximas al Círculo Polar Ártico, una región fría y seca. Gran parte de las tierras rusas no son aptas para el cultivo, sobre todo en Siberia, donde predomina la taiga y la tundra. Por otro lado, Rusia apenas tiene salida a mares cálidos. Sus larguísimas costas son bañadas por el Ártico, el Báltico y el Pacífico Norte, y pasan (o pasaban) muchos meses del año congeladas. Sólo los puertos del Mar Negro se encuentran plenamente operativos todo el año aunque la salida al océano desde este mar es muy problemática (a través del estrecho del Bósforo controlado por Turquía y del estrecho de Gibraltar, controlado por España, Marruecos y el Reino Unido).

Las tierras rusas son muy llanas y carecen de fronteras naturales que sirvan para fijar límites e impidan la entrada de pueblos foráneos. Por el oeste, Rusia está abierta a la Gran Llanura Europea y por el este, las estepas se extienden hasta el centro de Asia, China y Mongolia. Por eso, históricamente, Rusia ha sido invadida por numerosos imperios. Las cumbres de los Urales no detuvieron a las hordas mongolas en el siglo XIII, que entraron por el este. En la Edad Moderna, las tierras del oeste de Rusia fueron conquistadas por teutones, suecos, polacos y lituanos. En 1812, fueron los ejércitos de Napoleón quienes llegaron hasta Moscú. Y en 1941, los ejércitos nazis sitiaron Leningrado (San Petersburgo).

Así las cosas, desde finales de la Edad Media, los gobernantes de Moscovia (más tarde, Rusia) se afanaron en conquistar territorios que protegiesen el núcleo central ruso en torno a Moscú. Al tiempo que los zares consolidaban su poder autocrático, buscaban establecer sucesivos anillos concéntricos de territorios tapón que previniesen nuevas invasiones. En 1667 fue conquistado Kiev; en 1721 los territorios bálticos (Estonia y Letonia) fueron incorporados al imperio; la Confederación Polaco-Lituana fue desmembrada a finales del siglo XVIII; y en el siglo XIX se sometieron, con muchos problemas, los territorios al norte y al sur del Cáucaso.

En Asia, la conquista de las primitivas poblaciones de Siberia fue rápida, desde el siglo XVII. Las tribus nómadas de Kazajistán y el Turquestán (Asia central) fueron sometidas en el siglo XIX. En 1900, Rusia era el imperio terrestre más extenso del mundo, poblado por gentes muy diversas étnica, lingüística y culturalmente.


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Rusia siempre ha sido demasiado grande y ha estado demasiado poblada para ser aceptada como una igual por las potencias europeas. Además, sus centros de poder (Moscú - San Petersburgo) estaban muy distantes del centro de Europa. A Rusia no llegaron el Renacimiento y el Humanismo en el siglo XVI; y sólo las élites de Moscú y San Petersburgo estuvieron en contacto con las ideas ilustradas en el siglo XVIII. Los grandes zares rusos (Iván el Terrible, Pedro el Grande y Catalina la Grande) se afanaron por consolidar un Estado absolutista a toda costa, buscando la legitimidad en la Iglesia Ortodoxa (Moscú identificada como la Tercera Roma) y en la cultura rusa, aunque gobernaban sobre muchos pueblos no rusos. Tres fueron los pilares del imperio zarista: ortodoxia, autocracia, nación.  

A pesar de todo, Rusia siempre estuvo integrada en las relaciones internacionales europeas hasta 1917. Fue precisamente la Revolución bolchevique, en plena Primera Guerra Mundial (1914 - 1918), la que sembró la semilla de la desconfianza de Occidente hacia Moscú. Aún así, las circunstancias históricas volvieron a unir a los rusos (ahora la Unión Soviética) con Francia, Inglaterra y Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial hasta su definitiva ruptura en 1945. Durante la Guerra Fría, la URSS, que lideraba al Bloque Comunista, se convirtió en la gran enemiga del Occidente capitalista.

Desde la caída de la URSS y la desintegración del espacio soviético, las relaciones de Rusia con Occidente han atravesado tres fases diferentes. Durante la presidencia de Yeltsin (1991 - 1999), Rusia pareció integrarse completamente, participando incluso en operaciones de la OTAN y adoptando una actitud un tanto sumisa hacia la política exterior de Estados Unidos. En la primera etapa del gobierno de Putin (1999 - 2008) la actitud cambió por algunas desavenencias (como la ampliación de la OTAN hacia el este de Europa), pero sin olvidar la colaboración (por ejemplo, en la lucha antiterrorista tras el 11-S de 2001). En una tercera fase, identificada con el fortalecimiento del poder de Putin y la deriva autoritaria de su gobierno, las relaciones con Occidente han desembocado en una nueva oposición y confrontación (escudo antimisiles de la OTAN, invasión de Georgia, anexión de Crimea y guerra de Ucrania).

A nivel interno, la desintegración de la URSS en diciembre de 1991 no abrió el camino a la consolidación de un régimen democrático. Recordemos que Rusia nunca había disfrutado de democracia anteriormente y que la tricentenaria autocracia zarista había sido sustituida por la dictadura comunista con la Revolución de 1917. Durante la presidencia de Yeltsin, el caos económico provocado por la apertura a la economía de libre mercado se asoció con un presidente débil, sin mucho poder frente a los oligarcas y las regiones separatistas (Primera Guerra de Chechenia de 1994 - 1996). La incipiente democracia se asoció a la corrupción, la inestabilidad y la pobreza. A partir de 1999, la llegada de Putin al poder fue un punto de inflexión. De nuevo un líder fuerte (como los zares autócratas) imponía orden, acababa con los separatistas (Segunda Guerra de Chechenia, 1999 - 2009) e impulsaba el desarrollo económico. 

Vladimir Putin volvía a apostar, ahora, por los pilares del antiguo imperio zarista tras el paréntesis soviético y la presidencia de Yeltsin: la autocracia como forma de gobierno (un líder autoritario incuestionable), la ortodoxia (alianza con la Iglesia Ortodoxa de Moscú) y la nación (un ultranacionalismo violento y expansionista). Este esquema le llevó a reprimir a cualquier forma de oposición interna, a realizar los cambios legales para perpetuarse en el poder (modificación de la Constitución en 2020) e intervenir en la política interior de los países de la "vecindad próxima", una especie de patio trasero particular de Moscú (Georgia, Kazajistán, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, etc.).

Quo vadis, Rusia? ¿Hacía dónde va la Rusia del siglo XXI? Para responder a esta pregunta sería necesario saber, primero, hacia dónde se dirige el presidente Putin. Se ha convertido en un autócrata al más puro estilo de los zares, eliminando al disidente y controlando con puño de hierro la política interna. Se ha convertido también en el terror de Europa y del mundo occidental, por sus amenazas y sus agresiones militares, presentándose como un déjà vu que los ingenuos europeos creían olvidado. Pero la gran tragedia del 2022 es que la Rusia de hoy se parece más a la Corea del Norte de Kim Jong Un y a la China de Xi Jinping que al imperio de Pedro I o al de Catalina "la Grande". 




PARA LEER MÁS:

viernes, 11 de marzo de 2022

MAGISTRA VITAE


Año tras año, en 2° de E.S.O. me detengo unas semanas a hablar del reinado de los Reyes Católicos. Lo hago, en primer lugar, porque es preceptivo según el currículo educativo vigente, pero también porque creo que es un periodo central en la historia de España y, además, resulta atractivo a los alumnos. 

Hablamos del final del reinado de Enrique IV de Castilla, de la Guerra de Sucesión Castellana (1474 - 1478), de la conquista de Granada, del descubrimiento de América y también de la expulsión de los judíos en 1492 y el establecimiento de la Inquisición en los reinos hispánicos. Pero, cada curso, en lo que más me detengo no es en las cuestiones sobre el fortalecimiento del poder real o en la política expansiva, sino en los chascarrillos de los reyes y sus hijos, en su vida privada, en sus líos familiares y en la tragedia que vivieron. Lógicamente esto entusiasma a los alumnos, que suelen tener, como todos, esa pulsión irrefrenable hacia el morbo y lo grotesco. 

Cuando hablamos de la Guerra de Sucesión Castellana, recalco la idea de que Isabel tuvo que defender su trono en una guerra. Algo que suele pasar desapercibido. Es importante que conozcan que parte de la nobleza castellana la quería de reina porque una mujer era, en teoría, fácilmente manipulable. También insisto en que su contrincante en la contienda era otra mujer, su sobrina Juana "la Beltraneja", a la que muchos apoyaban por los mismos motivos: una reina de apenas doce años garantizaba las manos libres a los magnates castellanos. Entre ellos el Arzobispo de Toledo Carrillo y el marqués de Villena, que cambiaron de bando varias veces. 

Las preguntas que habitualmente les planteo son ¿hubiese habido guerra si Isabel hubiese sido un hombre? ¿Y si Juana "la Beltraneja hubiese sido Juan se hubiesen atrevido los nobles castellanos a cuestionar la paternidad de Enrique IV?

Los alumnos miran embobados cuando les cuento el destino de los hijos de Isabel y de Fernando. Pusieron a sus vástagos al servicio de su política exterior, con el objetivo de aislar a Francia. Escuchan con extrañeza las peripecias de las hijas, que fueron enviadas a lejanos reinos - Portugal, Inglaterra, Flandes - para fortalecer las alianzas con esas cortes. Y que el único hijo, Juan, se casó con una princesa nacida en Bruselas. ¿Y no les daba pena marcharse tan lejos? ¿Y cómo se entendían? ¿En qué hablaban? Dudas cotidianas asaltan las mentes de los adolescentes ante estas historias.

Las risas inundan los primeros momentos del relato de las desdichas que persiguieron a la familia de los Reyes Católicos. El príncipe Juan, recién casado con Margarita de Habsburgo, murió en 1497 con solo diecinueve años. ¿Y de qué murió? De amor. Las carcajadas son mayúsculas cuando aclaro que, según las fuentes, hizo demasiado esfuerzo en la noche de bodas. Algo que, al parecer, le provocó la muerte.

También siguen emocionados los sucesos posteriores. La primogénita Isabel, casada con el rey de Portugal Manuel "el Afortunado", tuvo que regresar a Castilla para jurar como heredera. Al poco tiempo falleció al dar a luz a su hijo, Miguel de Paz. La joven tenía veintisiete años.

El niño murió también a los dos años por más que su abuela, la reina Isabel de Castilla, se afanó en cuidarlo y atenderlo pues era el heredero no solo de Castilla y Aragón sino también de Portugal. ¡Madre mía, se mueren todos! ¿Pero no queda uno vivo? ¡Todos 'la palman'!

La clase, sin embargo, enmudece cuando me pongo serio, termino con las anécdotas y concluyo: ¿Qué esperáis? La muerte siempre acecha. Antes y ahora. Es la gran protagonista de la Historia: cambia destinos, cierra caminos, abre nuevas oportunidades. Eso ocurre también en la vida cotidiana. En nuestra vida. La muerte está presente y hay que vivir con ella.

Y luego les planteo una reflexión: Imaginaos ahora el terrible sufrimiento de una madre, Isabel (y de un padre, Fernando), al ver morir a dos de sus hijos y a su nieto en apenas tres años. Imaginaos el dolor al saber también que su heredera, Juana, sufre trastornos mentales y que tiene comportamientos anormales. Isabel murió en 1504 con solo cincuenta y tres años.

El grupo de alumnos, da igual cuántos haya en la clase, enmudece. Lo que eran risas y comentarios se transforman en rostros pensativos y cabizbajos. Y la reflexión va un poco más allá al introducir a otro personaje del que habíamos hablado poco: Juana, a la que la apodamos "la Loca".

¿Estaba realmente loca? Hoy no se puede saber. Según algunos investigadores tendría algún tipo de trastorno de conducta. Según otros, su locura fue producida por las circunstancias que la rodeaban. Lógicamente, al plantear esto, los alumnos quieren saber más y preguntan.

Al parecer, su esposo Felipe "el Hermoso" la maltrató en repetidas ocasiones. Ella alternaba episodios de amor desenfrenado, celos y odio hacia su marido, quien la tuvo también un tiempo encerrada en palacio. Su padre, el rey Fernando, la encerró en Tordesillas en 1506 al comprobar que no estaba capacitada para gobernar (y porque así él podía hacer y deshacer a su antojo en Castilla). Y su hijo, el emperador Carlos, la mantuvo de por vida encerrada hasta su muerte en 1555. Ella tuvo la suerte de vivir mucho más que sus hermanos mayores, pero fue víctima de su esposo, de su padre y de su hijo. 

Los rostros de los alumnos reflejan al final de la clase una mezcla de emoción, tristeza e indignación. Esto no tienen que estudiarlo para el examen, pero las lecciones que se pueden tomar de estas historias son mucho más valiosas que de costumbre. Incluso las mujeres más poderosas de nuestra Historia tuvieron que sufrir y luchar por conseguir lo que consideraban suyo. En la Historia, como en la vida, no hay ni buenos ni malos, todos somos el fruto de diferentes circunstancias. La muerte está presente aquí y allí y hay que vivir con ella. La Historia es a veces perversa condenando a Juana para siempre a la locura.

Ya lo dejó escrito Cicerón en su "De Oratore": Historia vita memoriae, magistra vitae.