Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Egipto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Egipto. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de julio de 2013

DESCUBRIENDO EGIPTO (III)


EGIPTOMANÍA
 
Y para acabar con esta triple entrada que rememora el descubrimiento de la Piedra Rosetta, no podemos olvidar a quien se encargó de descifrarla. Es verdad que muchos lo intentaron en la Europa decimonónica pero sólo Champollion lo consiguió. Gracias a él se desató en Francia y en todo el Viejo Continente una gran admiración por el Antiguo Egipto. Fue el comienzo de la Egiptomanía
Jean François Campollion nació en la localidad francesa de Figeac allá por el año 1790, en plena Revolución Francesa. Desde jovencito se interesó por la escritura de los antiguos egipcios que le parecía fascinante y misteriosa. Esta afición le llevó a estudiar la cultura egipcia y todas las lenguas antiguas (griego, copto, etc.).
En 1808, (sí el mismo año en que Napoleón invadió España), llegó a las manos del joven investigador una copia de las inscripciones de la Piedra Rosetta. Inmediatamente se puso manos a la obra tratando de descifrar el código. Tardó más de una década en lograrlo a pesar de que conocía perfectamente el copto pero lo logró en 1822. “Je tiens l’affaire” dijo… ¿recuerdan?
Después de su hazaña, se marchó de viaje por Italia donde conoció a Ippolito Rosellini. A ambos les unía su pasión por Egipto y el joven italiano se convirtió en el más cercano discípulo del egiptólogo francés. Tanta fue su amistad y su interés por la cultura del antiguo Egipto que organizaron una expedición franco-toscana al país del Nilo. Cada uno consiguió el beneplácito de su gobierno: Campollion el de Carlos X de Francia (el anteúltimo rey de la Historia de Francia) y Rosellini del Gran Duque de la Toscana Leopoldo II.
La expedición duró todo un año y se recogieron innumerables escritos y conclusiones sobre el Antiguo Egipto. Desafortunadamente, Champollion murió el 4 de marzo de 1832, a los cuarenta y dos años de edad. No pudo ver publicados sus escritos. Rosellini se encargó del trabajo en solitario.
A Champollion le debemos no sólo el haber descifrado la Piedra Rosetta sino también la difusión por Europa de la pasión por Egipto.
 
Champollion junto algunos de sus escritos sobre Egipto.

martes, 16 de julio de 2013

DESCUBRIENDO EGIPTO (II)



"JE TIENS L'AFFAIRE"


La Piedra Rosetta permitió descifrar los jeroglíficos egipcios y así entender las inscripciones encontradas a lo largo del río Nilo en templos, pirámides, palacios, esfinges, etc.

Los franceses fueron pioneros en el estudio del hallazgo que no es más que un decreto redactado en una reunión de sacerdotes que se llevó a cabo en la ciudad de Menfis hacia el 27 de marzo de 196 a.C. Por entonces, gobernaba en Egipto el faraón Ptolomeo V Epifanes (fijáos: éste es descendiente de Ptolomeo, uno de los generales de Alejandro Magno, que al morir el emperador se repartieron el imperio macedónico. Fundó la dinastía Ptolemaica a la que pertenece también la archi-famosa Cleopatra… Cosas de la historia, oye).

En la piedra Rosetta se especifican los beneficios económicos otorgados a los templos egipcios por el emperador. Y esto se explica en tres lenguas: el griego antiguo (porque la dinastía gobernante era de origen griego y ese idioma era conocido por mucha gente); en copto (el idioma de los egipcios, de las clases humildes más bien) y el jeroglífico que era el utilizado desde tiempos remotos en la civilización del Nilo.

Una copia de las escrituras llegó a manos de un joven investigador de nombre Jean – François Champollion. Se dedicaba al estudio de la antigua civilización egipcia. Como conocía el copto no le fue difícil descifrar la escritura jeroglífica. Es como si al lado de este escrito en castellano escribiésemos el mismo texto en ruso. Aunque no supieseis ruso, podrías descifrar el significado de los caracteres comparándolos con el escrito en castellano.

El 22 de septiembre de 1822 el trabajo estaba cumplido. Había descifrado los jeroglíficos y esto habría la puerta al estudio en profundidad de toda la cultura egipcia. Se había adelantado a su colega inglés que también lo estaba intentado, Thomas Joung.
 
 
Fragmento de la Piedra Rosetta donde se aprecia parte de la inscripción en copto (arriba) y en griego antiguo (abajo).
 
 
“Je tiens l’affaire” dijo Champollion satisfecho.

lunes, 15 de julio de 2013

DESCUBRIENDO EGIPTO (I)


EL DESCUBRIMIENTO DE LA PIEDRA ROSETTA
Cuentan que el 15 de julio de 1799, diez años después de la toma de la Bastilla, un batallón del ejército de Napoleón Bonaparte se encontraba construyendo un fuerte cerca de la ciudad egipcia de Rosetta (hoy conocida como Rashid). Había pasado un año desde el comienzo de la expedición napoleónica en Egipto y muchos de los investigadores que acompañaron al futuro emperador en su exótica aventura habían regresado a Francia para dar cuenta de la situación de Egipto en aquel momento.

Aquel día, un soldado francés cuyo nombre podría ser Pierre François Xavier Bouchard descubrió en la arena del desierto egipcio una curiosa placa de color negro con inscripciones en sus caras. El soldado, que conocía el griego antiguo, se dio cuenta de la importancia del hallazgo al advertir de que la inscripción se encontraba escrita en tres lenguas: griego antiguo, demótico o copto y en caracteres jeroglíficos.

Inmediatamente se hicieron grabados de la piedra y de sus inscripciones y se enviaron a Francia para su estudio mientras la original quedaba a buen recaudo en casa del general Menou en Alejandría (Egipto). Las inscripciones de la piedra permitieron entender el sistema de jeroglíficos del antiguo Egipto.

Dos años después, en 1801, llegaron a Egipto las tropas británicas dispuestas a enfrentarse a las francesas y arrebatarles su zona de influencia. Por supuesto, los ingleses conocían perfectamente la existencia de la piedra grabada y sabían de su importancia para conocer la historia egipcia. No iban a dejar pasar por alto este hecho.

El general inglés Turner llegó a Alejandría y se presentó en la puerta de la casa de Menou. Quería que le entregase la famosa piedra. Aunque el francés dijo que era de su propiedad, los soldados británicos se la arrebataron. Después fue enviada, por supuesto también, a Londres donde llegó en febrero de 1802. Desde entonces, la piedra está expuesta en el Museo Británico.

Se trata de la Piedra Rosetta…

Hasta aquí la historia de la piedra y su destino final pero ¿quién descifró el contenido? ¿qué pone en la piedra? ¿por qué fue tan importante para la Historia su descubrimiento?

Continuará.
 
Napoleón con sus generales en la Campaña de Egipto, según Leon Garôme (1867)