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domingo, 26 de julio de 2026

CARMEN DE LA MATA CUMPLE CIEN AÑOS


Carmen de la Mata cumple cien años. Su labor fue resumida por José Antonio Pérez Rioja en su obra "Apuntes para un diccionario biográfico de Soria" (1998): "Soriana que, desde la ya desaparecida Sección Femenina, se ha esforzado con tesón y entusiasmo por conservar, tal como eran, las danzas de nuestra provincia, a la vez que ha enseñado a bailar a varias generaciones de muchachas". Las danzas tradicionales sorianos y la Educación Física dieron forma a su vida.

Hoy Carmen de la Mata es una anciana adorable de carácter indomable que, sin embargo, aún luce con orgullo en una de las paredes de su habitación la medalla al mérito deportivo que le otorgó hace ya demasiados años el mismísimo Juan Antonio Samaranch. En las últimas décadas también ha sido reconocida como "Soriana de Pro" por el Ayuntamiento (1995); "Soriana Saludable" por la Caja Rural (1997); y "I Premio Colodra" por la Diputación Provincial (2013). Para muchas generaciones de sorianos, Carmen fue su profesora de Educación Física en el instituto. Para mí es, simplemente, la tía Carmen.

Y es que, cuando nos esperaba junto a mi abuela cada Nochebuena con una nueva caja "Lego" para abrir yo no sabía nada de la Sección Femenina, de las danzas ni de la Educación Física. Tampoco, cuando recorríamos el Collado hasta la Librería "Las Heras" para elegir el cómic de "Astérix" que me iba a regalar. El tiempo pasada demasiado rápido. Hace unos cuantos años, escribimos juntos este relato sobre su recuerdo de las clases de Educación Física. ¡Qué mejor homenaje que compartirlo aquí!

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Para impartir clase de Educación Física tuve que asistir a unos cursos que organizaba en Madrid la Sección Femenina de Falange. Preferí estudiar Educación Física en lugar de Magisterio. Eran los años 40, los tiempos de la dictadura, hace muchos años. Después, cuando ya estaba trabajando también tuve que seguir formándome con más cursos. Mi primer destino fue la Escuela de Magisterio de Soria, donde estuve algunos años; y, después, el Instituto Antonio Machado.

Cuando inauguraron el Instituto Castilla en 1969 fui una de las primeras profesoras en impartir clase allí. Al principio era solo un centro femenino porque entonces los chicos y las chicas estudiaban por separado. En mis clases de Educación Física hacía de todo, practicábamos todos los deportes. Como iba frecuentemente a Madrid a los cursos de formación, aprendía nuevos deportes que después practicaba con mis alumnas en las clases. Por ejemplo, traje el voleibol a Soria porque entonces no se practicaba. Lo llamábamos “balón-volea”. También jugábamos al “mini-basket” y hacíamos gimnasia rítmica, que me gusta mucho. Participábamos en campeonatos nacionales e internacionales. Una vez fuimos a Francia a un campeonato con doce alumnas representando a España. Fuimos en autobús. También estuvimos en Suiza y en Alemania. 

Unos años más tarde convirtieron el instituto en un centro mixto, con chicos y chicas. Siempre me acuerdo de una anécdota con los primeros alumnos que tuve. Les pedí que se comprasen zapatillas para hacer gimnasia y ellos se pensaron que íbamos a hacer ballet o danza. Algunos fueron a sus padres diciéndoles que la profesora de Educación Física les había pedido “zapatillas de ballet”. Claro, luego se dieron cuenta de que no era así. Les pedía zapatillas de gimnasia, no de ballet, para evitar dañar el suelo del gimnasio del instituto. Si hacías deporte con zapatillas de deporte normales o con calzado de calle, el parqué del gimnasio, que era de madera de Guinea, se estropeaba. Era importante cuidarlo.

Practicábamos todos los deportes y también hacíamos gimnasia deportiva. Les enseñaba a hacer el pino, a dar la voltereta hacia adelante, la voltereta lateral. Lo que más les gustaba era saltar con el “mini-tramp”. Incluso los alumnos menos hábiles acababan saltando y haciendo piruetas. La paciencia y la constancia eran muy importantes; y, sobre todo, que no le cogiesen miedo al ejercicio. Yo hacía los ejercicios con ellos, me veían e imitaban lo que hacía. Siempre digo que “mirando se aprende”. El ejercicio físico es esencial para mantener el cuerpo ágil y sano.  

Yo creo que no era una profesora dura, aunque sí muy estricta. Era la única a la que llamaban de tú en el instituto porque los alumnos tenían mucha confianza conmigo. Lo normal era tratar a los profesores de usted. Casi todos los alumnos que tuve aprobaron la asignatura excepto los que no iban a clase, que ya sabían que tenían falta. Pero casi todos venían siempre porque les gustaban mis clases. Tuve un alumno que sólo asistía a mis clases. Muchos siguieron practicando deporte después (voleibol, baloncesto, gimnasia). Algunos estudiaron INEF y aún me lo recuerdan. 

Me encanta cuando vienen antiguos alumnos y alumnas, que ahora son mayores (tienen ya hijos y algunos incluso nietos), y se acuerdan de mí. Hablamos de cómo eran las cosas entonces y es muy emocionante. Teníamos menos medios porque, por ejemplo, no había agua caliente en los vestuarios y nos duchábamos con agua fría después de hacer deporte. Al final nos acostumbrábamos. Todos me dicen lo mismo: el deporte enseña disciplina y compañerismo. Son valores muy importantes en la vida.



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