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viernes, 9 de agosto de 2013

A PROPÓSITO DE GIBRALTAR


A propósito de la crisis entre España y el Reino Unido sobre el peñón de Gibraltar, hace unos días leí un tuit de alguien a quien no voy a nombrar que decía algo como lo siguiente (no es literal pero la idea es la misma): “El nacionalismo español reclama Gibraltar y no reconoce el derecho de autodeterminación de los pueblos catalán y vasco”. ¿Pero a qué viene semejante afirmación?

Resulta que Gibraltar no tiene el mismo status internacional que el País Vasco o Cataluña y eso es algo que hay que dejar bien claro. Cataluña y el País Vasco son Comunidades Autónomas de un Estado-Nación, que es España, por mucho que pese; mientras que Gibraltar está reconocido incluso por el gobierno británico como una colonia. Ese es el término que hay que usar para Gibraltar: colonia.

Al dejar esto claro, las diferencias son perfectamente entendibles. Desde el proceso histórico que ha configurado esas entidades políticas hasta su situación actual y sus aspiraciones en el futuro.

Los territorios vascos y catalanes han formado parte de la entidad geopolítica de España desde el siglo XV. Eso es indudable y además, no se conquistaron en ninguno de los dos casos por la fuerza. De hecho, no se conquistaron puesto que su integración en España fue al tiempo que otras regiones como Castilla, Aragón o Galicia (y semejante a éstas). Hablo de los territorios vascos, no de Navarra que sí que se conquistó por las armas pero sin apenas derramar sangre, todo hay que decirlo.

Gibraltar en cambio, fue conquistado por las armas en mitad de la Guerra de Sucesión española, en concreto en 1704. Y cuando digo conquistado, es literalmente: las tropas anglo-holandesas desembarcaron en el peñón y se lo arrebataron a las guarniciones españoles. El ejército de Felipe V intentó recuperarlo sucesivas veces hasta 1713. Ese año por el Tratado de Utrecht España reconocía la soberanía inglesa en el Peñón… y en la isla de Menorca.

Como suena, Menorca también fue conquistada entonces por lo británicos, pero nos la devolvieron en 1783, por la paz de Versalles tras la Guerra de Independencia de las Trece Colonias Americanas. Curioso, ¿verdad? ¿A que a nadie se le puede ocurrir ahora que Menorca fuese británica? Sería algo tan poco natural como es el caso de Gibraltar pero la Historia tiene esas cosas.

Hay otros que opinan que Gibraltar es para España algo así como Ceuta y Melilla para Marruecos. Nada más lejos de la realidad. Algunos piensan que cuando Gran Bretaña nos devuelva Gibraltar, nosotros deberíamos devolver Ceuta y Melilla a Marruecos. Pero en este último caso, el término “devolver” no tiene sentido. Me explico.

Inglaterra quitó Gibraltar a España puesto que en 1704, Gibraltar pertenecía a un reino denominado España, concretamente a la antigua Corona de Castilla. Sin embargo, los españoles conquistaron Ceuta y Melilla antes de que existiera el reino de Marruecos como tal. Desde el siglo XV, las ciudades autónomas pertenecen a Castilla (miento: antes, Ceuta había pertenecido a Portugal, curiosamente, o sea que en todo caso habría que devolvérsela a Portugal).

Además, Ceuta y Melilla, son comunidades autónomas de España, no son colonias, por tanto es como si hablamos de Granada (que se conquistó más tarde que Ceuta, por cierto) o de Tenerife… Gibraltar sí es colonia británica, según su estatus otorgado por el propio gobierno de Londres, por tanto debe ser devuelta.

Pero una vez más, mi palabra no vale nada. La mía no pero la de la Asamblea General de Naciones Unidas sí. El 14 de diciembre de 1960, se aprobó la “Declaración sobre la concesión de independencia a los Países y pueblos colonias”. En ella se instaba a las potencias colonias a otorgar la independencia a sus colonias. Curiosamente, hoy en día, hay todavía quince territorios por descolonizar. Algunos de ellos son el Sahara Occidental (colonizado por Marruecos), Nueva Caledonia (por Francia), las Islas Vírgenes (por EE.UU. – el país que impulsó la declaración, por cierto-), las Islas Malvinas o Gibraltar (ambas por el Reino Unido). Esta información la proporciona la ONU en la web cuya dirección se encuentra al final del escrito.

Si el Reino Unido considera a Gibraltar como una colonia, debe descolonizarlo y por tanto devolverlo a España. Si no es así, Londres está incumpliendo una Declaración de la Asamblea General de Naciones Unidad y el derecho internacional. Algo que hacen habitualmente las llamadas grandes potencias: EE.UU., Francia, el Reino Unido, etc., etc.

Y hablando de independencia, no os equivoquéis: la ONU no ampara el derecho a la autodeterminación de regiones secesionistas (como el País Vasco o Cataluña). Algunos partidos independentistas recurren a la citada declaración de descolonización asumiendo que todo territorio puede independizarse. Ni mucho menos: la declaración de Naciones Unidas se refiere a las Colonias, a territorios y pueblos colonizados. Estas regiones no son colonias, por tanto no pueden descolonizarse (independizarse). La ONU no lo contempla ya que garantiza la integridad territorial de los Estados miembros.

En resumen, ni Gibraltar es español (de momento), ni el País Vasco ni Cataluña son independientes (de momento). Lo que sí es cierto es que según la ONU, el Peñón sí debería ser España. No confundamos conceptos.

 

En este apartado de la web de Naciones Unidas se habla de descolonización, se pueden leer las declaraciones de la Asamblea General al respecto y el mapa de los territorios que aún quedan por descolonizar:

martes, 6 de agosto de 2013

JAPÓN ANIQUILADO (6 DE AGOSTO DE 1945)

A finales de julio de 1945, la guerra en el Pacífico parecía estar tocando a su fin. El hundimiento de Japón era evidente e inevitable y las tropas de EE.UU. se encontraban cada vez más cerca de su objetivo. La derrota incondicional del Imperio del Sol naciente. Esta situación era evidente hasta en el propio Japón. Ciudades como Tokio, Kobe o Kochi estaban destruidas en gran parte y las bombas incendiarias lanzadas desde los aviones americanos había hecho mella en la irreductible población japonesa. Muchos querían firmar la paz cuanto antes aunque fuese la derrota inevitable.
 
"Emperador estúpido" decía una de las miles de cartas enviadas por los japoneses al Emperador Hirohito. Ésta la escribía un niño de doce años. El sentimiento de derrota era aún mayor después de la caída del III Reich alemán en mayo que había puesto fin a la guerra. El Emperador nipón afirmó ante el Consejo Supremo de Dirección de la Guerra que debía considerar acabar con la contienda cuando antes. No sabían que ellos había perdido toda la iniciativa ya y que EE.UU. también pretendía acabar con la guerra de forma inmediata.
 
El seis de agosto, al amanecer, el bombardero estadounidense Enola Gay despegaba del crucero Indianápolis en el Pacífico. En sus entrañas se encontraba una bomba atómica a la que había bautizado como "Little Boy". A las 8 A.M. la tripulación divisó la ciudad de Hiroshima. Un cuarto de hora después, a las 8.15, la bomba fue liberada. Cincuenta y un segundos más tarde la bomba explotaba a dos mil pies de altura. Se hizo el silencio.
 
La explosión mató instantáneamente a entre 71.000 y 80.000 personas. Algunas de ellas se volatilizaron en el acto. Después, habría otros 240.000 muertos. El 68% de la ciudad quedó arrasado totalmente y el resto fue gravemente dañado. Pero Japón seguía resistiendo.
 
Tres días después, se lanzó una segunda bomba, "Fat Man" sobre la ciudad de Nagasaki. Murieron 40.000 personas instantáneamente y la bomba produjo un cráter de dos millas de largo. "Es el mayor acontecimiento de la Historia" afirmó el presidente de EE.UU. Truman desde el crudero Augusta, al conocer el desenlace de la operación.
 
Los altos mandos del ejército nipón se encontraban descolocados, sin saber cuál debía ser la respuesta a semejante destrucción. Sin saber tampoco si EE.UU. contaba con más bombas atómicas. El emperador rompió su silencio y sentenció: "Debemos soportar lo insoportable". El 14 de agosto se anunciaba la rendición.
 
Japón había sido aniquilado.



Lugar en el que fue volatilizada una de las miles de víctimas de la bomba atómica en Hiroshima (Están marcadas las huellas y la flecha indica la dirección de la onda expansiva).

sábado, 3 de agosto de 2013

LAS TRES FRACTURAS HISTÓRICAS DE EUROPA


Cuando estudiamos la geografía política de Europa, observamos la enorme diversidad que existe en nuestro continente. En poco más de 10,5 millones de kilómetros cuadrados, se pueden contar hasta cuarenta y cinco países independientes. Sin embargo, nada tiene que ver unos con otros. Así por ejemplo, muy distinta es Austria de su vecina Eslovaquia e inclusa más lo es Bosnia Herzegovina de Serbia.
 
Para entender esta diversidad debemos prestar atención a la propia historia de Viejo Continente. Durante más de tres milenios, distintas civilizaciones y países se han construido en Europa, y cientos de conflictos y guerras se han desarrollado aquí. Pero tres momentos, sólo tres, ayudan a entender la gran heterogeneidad europea. Tres fracturas históricas que dividieron el continente en dos y supusieron distintos destinos para las dos mitades. Esas fracturas están representadas en el mapa superior.
 
La primera es sin duda el "Limes" del Imperio Romano, es decir, la frontera entre la Romanidad y los pueblos bárbaros del norte. Las diferencias entre ambas zonas eran abismales: cultura, lengua, civilización, etc. De aquella división queda poco rastro hoy, pero durante siglos, hasta el 476 d.C. el limes partía Europa en dos. Los pueblos bárbaros, extranjeros para los romanos, envidiaban y admiraban la cultura de Roma. La civilización romana se encontraba mucho más avanzada que la germana en aquellos momentos.
 
La segunda fractura es el Cisma de la Iglesia de Oriente en el 1054 d.C. La Cristiandad se dividió por primera vez dando lugar a dos zonas: Occidente dominado por entidades como Francia, Castilla, el Sacro Imperio o los principados de Italia, incluido el Papado; y Oriente, dominado entonces por el Imperio Bizantino y el germen de lo que después sería Rusia. La cultura siguió desde entonces caminos distintos, simplemente debemos observar las fiestas religiosas ortodoxas o los alfabetos: en Occidente usamos el latino y en Oriente el Cirílico. Oriente sufrió durante siglos la ocupación del Imperio Otomano (islámico) desde el 1454.
 
La Reforma protestante del siglo XVI fue otra fractura pero secundaria, ya que los efectos sociopolíticos de la misma, aún siendo enormes, no son comparables a los del cisma de Oriente.
 
Por último, debemos hablar de la última fractura, que es mucho más evidente para nosotros. Desde 1948 hasta 1989, Europa estuvo partida en dos por el "Telón de Acero" en palabras de Churchill. El desfase entre los países de Oeste y de Este es más que evidente. Aún hoy, veinticinco años después, casi todos los países que se encontraban en la órbita soviética sufren retraso socioeconómico con respecto a los países de Occidente.
 
En conclusión, Europa es diversa por su larga historia y por las divisiones que se han producido a lo largo de los siglos.

miércoles, 31 de julio de 2013

THE GERMAN ORIGINS OF THE BRITISH MONARCHY


Some days ago, Prince George Alexander Louis of Cambridge was born at St Mary’s Hospital in London (England). The baby is the first son of the Duke and the Duchess of Cambridge and is the third in line to the throne after his father and his grandfather, Prince of Wales. The royal baby will be the seventh king of England with the name of George.

In spite of being Queen of England, the origins of the British Royal Family are not in England… They are in Germany!! In 1714, Elector of Hanover, George inherited the throne of England under the Act of Settlement. The new king spoke German and French but only a little English. He was German; not English, but he founded a new house in the throne of England: Hanover.

From 1714 to 1901, there were six sovereigns in England and four of them were called George!!! Curiously, the last king whose surname was Hanover was Victoria, the great-great-grandmother of Queen Elisabeth II of England… and king Juan Carlos I of Spain (they are only curiosities of History…)

The husband of Queen Victoria was Prince Albert of Saxe-Coburg and Gotha who was German too!!! The royal house changed the name again: they were Hanover but first they were Saxe-Coburg Gotha. Nevertheless, in History of Britain there is only a king with this surname: Edward VII (1901-1910)… Why?

Edward VII is the great-grandfather of Queen Elisabeth II but now the British Royal Family’s official name is Windsor and not Saxo-Coburg-Gotha…

The reason is very simple and it is related to British nationalism: in 1914, First World War broke out and Great Britain declared war to Germany. It was not good for the British Monarchy to have a German official name so they decided to replace Saxo-Coburg-Gotha for Windsor in 1917. After all, one of the castles of the British Royal Family is the Castle of Windsor. The anti-German feeling led King George V to adopt a new (and more English) official name…

Prince George Alexander Louis will be King George VII, in honour of the father of Queen Elisabeth, George VI. The Royal baby will be the seventh George of (German) British Monarchy…

 
For more information: http://www.royal.gov.uk/   

viernes, 19 de julio de 2013

77º ANIVERSARIO DEL COMIENZO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

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jueves, 18 de julio de 2013

DESCUBRIENDO EGIPTO (III)


EGIPTOMANÍA
 
Y para acabar con esta triple entrada que rememora el descubrimiento de la Piedra Rosetta, no podemos olvidar a quien se encargó de descifrarla. Es verdad que muchos lo intentaron en la Europa decimonónica pero sólo Champollion lo consiguió. Gracias a él se desató en Francia y en todo el Viejo Continente una gran admiración por el Antiguo Egipto. Fue el comienzo de la Egiptomanía
Jean François Campollion nació en la localidad francesa de Figeac allá por el año 1790, en plena Revolución Francesa. Desde jovencito se interesó por la escritura de los antiguos egipcios que le parecía fascinante y misteriosa. Esta afición le llevó a estudiar la cultura egipcia y todas las lenguas antiguas (griego, copto, etc.).
En 1808, (sí el mismo año en que Napoleón invadió España), llegó a las manos del joven investigador una copia de las inscripciones de la Piedra Rosetta. Inmediatamente se puso manos a la obra tratando de descifrar el código. Tardó más de una década en lograrlo a pesar de que conocía perfectamente el copto pero lo logró en 1822. “Je tiens l’affaire” dijo… ¿recuerdan?
Después de su hazaña, se marchó de viaje por Italia donde conoció a Ippolito Rosellini. A ambos les unía su pasión por Egipto y el joven italiano se convirtió en el más cercano discípulo del egiptólogo francés. Tanta fue su amistad y su interés por la cultura del antiguo Egipto que organizaron una expedición franco-toscana al país del Nilo. Cada uno consiguió el beneplácito de su gobierno: Campollion el de Carlos X de Francia (el anteúltimo rey de la Historia de Francia) y Rosellini del Gran Duque de la Toscana Leopoldo II.
La expedición duró todo un año y se recogieron innumerables escritos y conclusiones sobre el Antiguo Egipto. Desafortunadamente, Champollion murió el 4 de marzo de 1832, a los cuarenta y dos años de edad. No pudo ver publicados sus escritos. Rosellini se encargó del trabajo en solitario.
A Champollion le debemos no sólo el haber descifrado la Piedra Rosetta sino también la difusión por Europa de la pasión por Egipto.
 
Champollion junto algunos de sus escritos sobre Egipto.

martes, 16 de julio de 2013

DESCUBRIENDO EGIPTO (II)



"JE TIENS L'AFFAIRE"


La Piedra Rosetta permitió descifrar los jeroglíficos egipcios y así entender las inscripciones encontradas a lo largo del río Nilo en templos, pirámides, palacios, esfinges, etc.

Los franceses fueron pioneros en el estudio del hallazgo que no es más que un decreto redactado en una reunión de sacerdotes que se llevó a cabo en la ciudad de Menfis hacia el 27 de marzo de 196 a.C. Por entonces, gobernaba en Egipto el faraón Ptolomeo V Epifanes (fijáos: éste es descendiente de Ptolomeo, uno de los generales de Alejandro Magno, que al morir el emperador se repartieron el imperio macedónico. Fundó la dinastía Ptolemaica a la que pertenece también la archi-famosa Cleopatra… Cosas de la historia, oye).

En la piedra Rosetta se especifican los beneficios económicos otorgados a los templos egipcios por el emperador. Y esto se explica en tres lenguas: el griego antiguo (porque la dinastía gobernante era de origen griego y ese idioma era conocido por mucha gente); en copto (el idioma de los egipcios, de las clases humildes más bien) y el jeroglífico que era el utilizado desde tiempos remotos en la civilización del Nilo.

Una copia de las escrituras llegó a manos de un joven investigador de nombre Jean – François Champollion. Se dedicaba al estudio de la antigua civilización egipcia. Como conocía el copto no le fue difícil descifrar la escritura jeroglífica. Es como si al lado de este escrito en castellano escribiésemos el mismo texto en ruso. Aunque no supieseis ruso, podrías descifrar el significado de los caracteres comparándolos con el escrito en castellano.

El 22 de septiembre de 1822 el trabajo estaba cumplido. Había descifrado los jeroglíficos y esto habría la puerta al estudio en profundidad de toda la cultura egipcia. Se había adelantado a su colega inglés que también lo estaba intentado, Thomas Joung.
 
 
Fragmento de la Piedra Rosetta donde se aprecia parte de la inscripción en copto (arriba) y en griego antiguo (abajo).
 
 
“Je tiens l’affaire” dijo Champollion satisfecho.