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martes, 18 de septiembre de 2012

MUERE SANTIAGO CARRILLO A LOS 97 AÑOS DE EDAD



Según informan diversos medios de comunicación, el histórico dirigente del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo, ha fallecido en el día de hoy a los 97 años de edad. Según sus propias declarciones "aspiraba en su vida a ser recordado como una persona decente".
 
Infancia y primeros años
 
Nació en el seno de una humilde familia de ideología socialista en Gijón (Asturias) en el año 1915. El propio Carrillo relataba así la pobreza en la que vivían:
 
 "En mi casa he conocido condiciones de miseria. Me acuerdo del entierro de mi hermana y recuerdo a mi padre colocando el cuerpo en un ataúd pequeño, echárselo bajo el brazo e ir solo al cementerio para enterrarla en la forma más pobre"
 
Posteriormente se desplazó a Madrid y desde muy jóven estuvo involucrado en los movimientos políticos socialistas. Se afilió a las Juventudes Socialistas de España (JJ.SS.) y colaboró desde los 15 años en el periódico "El Socialista". Siempre mantuvo una ideología revolucionaria que defendió desde la publicación "Renovación".
 
 En 1934 fue nombrado secretario de las JJ.SS. y en octubre de ese mismo año, su apoyo a la huelga general de Asturias le llevaría a la cárcel. Salió de ella en 1936, con la victoria del Frente Popular en las últimas elecciones de la II República española. Aquel mismo año, viajó a Moscú para participar en la III Internacional (Comunista), conocida como Komintern.
 
Guerra Civil y exilio
 
Cuando estalló la Guerra Civil, Santiago Carrillo se encontraba en Francia pero regresó inmediatamente para combatir contra el Ejército sublevado en el frente del Norte y después en la defensa de Madrid. Así lo recordaba él a una entrevista concendida a RTVE:
 
"La guerra me sorprende en París. Llegamos el 17 por la mañana y en la prensa del mediodía nos enteramos de que se había sublevado el Ejército. Esa misma noche tomamos el tren. Llegamos a Irún el 18 por la mañana. En Irún, para mí comenzó la Guerra Civil"
 
En noviembre de 1936, se afilió al Partido Comunista de España y fue nombredo consejero de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid. Durante su mandato a se produjeron los fusilamientos de 2.000 presos pertenecientes al bando sublevado en Paracuellos del Jarama, matanza de la que sería acusado de responsable años después. Responsabilidad que siempre negó. En los años siguientes, Carrillo ascendió en la cúpula de poder del PCE.
 
Al finalizar la guerra marchó al exilio en Moscú y tras la muerte del secretario general del PCE, apoyó a Dolores Ibárruri (la Pasionaria) para el cargo. Finalmente triunfaría esa candidatura. Él se encargó desde entonces de la organización clandestina del partido en España. En 1955, en su famoso artículo "Nuestra bandera" defendió la necesidad de poner en marcha un proyecto de reconciliación nacional.
 
En 1960 fue elegido secretario general del PCE y a partir de la Primavera de Praga (en 1968 en la que las tropas soviéticas derrocaron al gobierno reformista checoslovaco), se distanció cada vez más del comunismo de Moscú, optando por la vía más moderada, el "Eurocomunismo".
 
Transición y Democracia
 
Después de treinta y ocho años en el exilio, en 1976 regresó a España, fue arrestado y después liberado. Estableció conversaciones con el presidente del gobierno español Adolfo Suárez y se comprometió a moderar sus planteamientos y a aceptar la Monarquía borbónica y la bandera rojigualda. En abril de 1977, el Partido Comunista fue legalizado en compensación.
 
En las primeras elecciones democráticas es elegido diputado y participa en la redacción de la Constitución Española de 1978. Posteriormente, el PCE se presentó a las elecciones pero los resultados no fueron los esperados y disminuyeron con los años. En 1982, Santiago Carrillo dejó la presidencia y se enfrentó con la nueva cúpula. Finalmente creó un nuevo partido  que se acabaría integrando en el PSOE.
 
Últimos tiempos
 
En los últimos años de su vida, Santiago Carrillo mantuvo una vida pública muy activa participando en tertulias radiofónicas, colaborando en diversas publicaciones y realizando conferencias por toda España. Su relevancia como protagonista del siglo XX español, a pesar de las sombras de su vida política, le valió el reconocimiento de Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid, el galardón por la Fundación Sabino Arana y la Medalla al Mérito del Trabajo.



Santiago Carrillo Solares,
1915 - 2012


 
Para más información recomiendo la web de RTVE con información detallada de este relevante presonaje del siglo XX en España: http://www.rtve.es/noticias/muere-santiago-carrillo/
 
Bibliografía:
 
- "1959, Eisenhower trae a España el Sueño Americano" de la colección "El Franquismo año a año", Tomo XIX. página 69. Varios Autores. Ed. El Mundo. Año 2006
 
- "Atlas Ilustrado del Comunismo" de Flores, M. y De Andrés, J. Ed. Susaeta. Año 2003.

domingo, 16 de septiembre de 2012

EL RÍO "DUERITO"

 
Para cambiar un poco de tema, me gustaría hablar de un hecho muy curioso que se está produciendo en el río Duero desde hace días a su paso por la ciudad de Soria. En este punto del curso, el caudal del río se ve alterado desde los años sesenta del siglo XX, en concreto desde 1963, por el embalse construído unos kilómetros río abajo, cerca de la localidad de los Rábanos. Es el conocido como Embalse de los Rábanos.
 
El resultado de este embalsamiento es la acumulación de agua en el tramo entre Garray y Soria, además del propio embalse entre la capital y Los Rábanos obviamente. El embalse convierte a un  río "recién nacido" como el Duero en un imponente río con una anchura de casi cincuenta metros de orilla a orilla. El agua inunda las orillas, la vega del río, y éste "discurre" (por decir algo, porque en realidad está casi estancado) encajonado entre la "Sierra de Santa Ana" (Este) y el monte de "El Castillo" (Oeste) en cuya falda se encuentra la ciudad.
 
Sin embargo, desde hace días, el río muestra una imagen bien distinta. Como consecuencia de unas obras de mantenimiento en la presa del embalse de los Rábanos, se ha abierto dicha presa para "vaciar" el embalse y también ha disminuido el caudal del río en el tramo mencionado, concretamente al pie de la sierra de Santa Ana, justo debajo de la Ermita de "San Saturio", patrón de Soria. El resultado son estas imágenes:
 
 


 
 
En condiciones normales, con el embalse en funcionamiento, los márgenes del Duero, la vega, está inundada, pero ahora se puede ver ese terreno, diferenciar el primitivo cauce del río, muy estrecho, como corresponde al tramo alto (de montaña) de un río y distinguir las infinitas ramificaciones y vueltas que da la corriente (en este caso sí hay corriente por la apertura de la presa) de agua para encontrar una salida.



 
No obstante, este curioso fenómeno se ve acentuado, no sólo por las obras del embalse de los Rábanos, sino también por las escasa reservas de agua que posee el embalse de "La Cuerda del Pozo", decenas de kilómetros río arriba y que se ecuentra en torno a un 30% de su capacidad a causa de las pertinaz sequía de los últimos meses.






Sin duda son unas curiosas imágenes y los sorianos se impresionan al contemplar cómo el Río Duero es más bien, ahora y en este punto de su cauce, el "río Duerito" por la poca agua que baja. Pero, insisto, que en condiciones naturales, sin la mano del hombre de por medio, es así como debería ser. De hecho, sólo hay que ver fotografías antiguas del río en las que se ve un caudal no mucho mayor al de ahora mismo.
 
Por último, en el terreno antes anegado y ahora emergido (temporalmente), se pueden ver todo tipo de materiales: desde los restos de un puente antiguo bajo el moderno, hasta chatarra, barcas hundidas e incluso una carretilla y un extintor. No estaría nada mal, que el Ayuntamiento de Soria, dentro de ese plan de saneamiento de las márgenes del Duero que tiene (y que ha embellecido el paisaje), se molestase en limpiar ese terreno. Sin duda sería un gran colofón para ese proyecto. Es una sugerencia.
 
Dentro de un mes aproximadamente, el Duero recuperará su aspecto normal.
 
 
 
 
Para ver las fotografías en grande, haced click sobre ellas. Fotografías tomadas en la mañana del 16 de septiembre de 2012.

sábado, 15 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE LA CORTE CASTELLANA III


Juana, la reina loca de Castilla

Como conté en la entrada anterior, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, tuvieron cinco hijos. Los hijos mayores  murieron siendo jóvenes, algo habitual en la época (finales del siglo XV y principios del XVI):
 
  • Isabel, casada con Alfonso de Avis primero y con Manuel I de Portugal después. Falleció en 1498.
  • Juan, casado con Margarita de Habsburgo y heredero al trono, murió en 1497.
  • Juana, casada con Felipe de Habsburgo.
  • Catalina, que contrajo matrimonio con el rey de Inglaterra Enrique VIII (Tudor). Después se divorciaron.
  • María que se casó con Manuel I de Portugal (tras la muerte de su hermana Isabel, claro.)
Incluso el nieto de los Reyes Católicos, Miguel que habría heredado Castilla, Aragón y Portugal ya que era hijo de Isabel, murió en 1500. Sólo quedarón Juana, Catalina y María. Juana tendría que heredar la corona por ser la mayor de las tres.
 
Desde pequeña, la Infanta Juana había mostrado un complejo carácter que rozaba la locura. De hecho, entre el pueblo era conocida como Juana "La Loca". Con dieciséis años, los reyes, concertaron su matrimonio con Felipe de Habsburgo, duque de Borgoña e hijo del emperador Maximiliano (del Sacro Imperio Romano Germánico).
 

Juana la Loca
Al conocerse, la pareja real se enamoró perdidamente y se casaron en la Catedral de San Rombout de Malinas, en Flandes. Tuvieron varios hijos: Leonor, Carlos, Isabel, Fernando, María y Catalina. Sin embargo la Corte flamenca era muy distinta a la puritana Corte castellana donde se había educado Juana, y la vida de Felipe, llena de fiestas y excesos, provocó unos profundos celos en su esposa. Celos que se transformaron en una auténtica patología mental.
 
La muerte de sus hermanos, la convirtió en heredera a la Corona de Castilla y Aragón así que ambos, Juana y Felipe, viajaron a la Península para cumplir los deseos de su madre Isabel que deseaba que ella fuera la heredera y reinase junto a su padre Fernando de Aragón y su esposo Felipe de Borgoña (que la cuidarían y decidirían por ella debido a su locura). Se acordó en la Concordia de Salamanca.
 
Tras la muerte de Isabel, Felipe y Fernando se enfrentaron por la regencia de Castilla hasta que el segundo se retiró a su reino, Aragón, dejando a Felipe el trono castellano. Pero la muerte de Felipe en 1506 en Burgos, agudizó los problemas mentales de la viuda Juana que se empeñó en trasladar su cuerpo ¡¡hasta Granada!! y acompañarlo en todo momento. No se separó del ataud nunca hasta que le dio sepultura.
 
Como la locura de Juana era evidente, el cardenal Cisneros y el rey Fernando acordaron ejercer la regencia conjunta sobre Castilla y encerrar a la reina ausente en Tordesillas en 1509. Siete años después murió Fernando y su nieto Carlos (hijo de Juana) heredó Castilla y Aragón.
 
La reina madre, Juana, continuó encerrada. Aunque el Levantamiento Comunero de 1520 la proclamó reina de nuevo, se negó a apoyar a los insurrectos contra su propio hijo. Al final de su vida sólo fue visitada por el propio emperador Carlos y por Francisco de Borja (futuro santo). Murió en 1555 con setenta y seis años de edad. Llevaba cuarenta y seis recluida en Tordesillas.
 
Por entonces, la península y la vieja Castilla habían cambiado mucho y ahora era la mayor potencia militar y económica de Occidente gracias a las riquezas que llegaban de América.
 
 
Información extraída de "Atlas Ilustrado de los Reyes y Reinas de España" (Varios Autores), Ed. Susaeta.

viernes, 14 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE LA CORTE CASTELLANA II

"Tanto monta, monta tanto"

 
Tras la muerte del rey Enrique IV en 1474, la Infanta Isabel fue proclamada reina de Castilla. Sin embargo, no fue reconocida unanimemente y los partidarios de su sobrina Juana "la Beltraneja" ofrecieron resistencia.
 
La guerra civil de Castilla (1474 - 1479) fue mucho más que una simple contienda entre castellanos. Mientras las tropas aragonesas de Fernando (esposo de Isabel) apoyaban a la infanta, Portugal envió su apoyo a Juana (pues no debemos olvidar que la madre de "la Beltraneja" era portuguesa aunque la madre de Isabel también lo era...)
 
El Tratado de Alcaçovas firmado en 1479 puso fin a la guerra. En él se reconocía a Isabel como reina de Castilla y se delimitaban además las zonas de influencia en el Atlántico y en el norte de África (por entonces, no se repartía América que no había sido descubierta sino las Islas Azores, Madeiras, Canarias y todo lo que hubiese más allá del océano...)
 

Isabel había nacido en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) en 1451. Era la tercera hija de Juan II de Castilla con Isabel de Portugal y fue educada en la corte castellana de su hermano Enrique. Su matrimonio con Fernando de Aragón, heredero al trono en ese reino, supuso la unión de ambos estados penínsulares y el nacimiento de uno de los Estados-nación más antiguos de Occidente.
 
Madrigal de las Altas Torres (Ávila),
localidad donde nació la reina Isabel la Católica
 
Tras la muerte de Juan II de Aragón, Fernando también alcanzó el trono en ese reino y ambos (Isabel y Fernando) se convirtieron en reyes de Castilla y de Aragón, unificando bajo una misma dinastía los dos reinos. La "Concordia de Segovia" estableció la igualdad entre ambos cónyuges en el ejercicio del poder real, pacto que se sintetizó en el lema "tanto monta, monta tanto".
 
Los dos reinos obtuvieron la misma Monarquía pero siguieron conservando sus instituciones tradicionales y sus costumbres aunque la preeminencia de Castilla en el ámbito demográfico y económico era evidente, lo que se tradujo en una castellanización de Aragón (el efecto más claro es la difusión del Castellano por la Corona de Aragón).
 
En 1492, los ejércitos aragonés y castellano reconquistaron por fin el último reino islámico de la Península, el reino nazarí de Granada. Tras esa conquista, el Papa Borgia, Alejandro IV, otorgó a Isabel y Fernando (y a todos sus descendientes) el título de Reyes Católicos. Aquel mismo año, la empresa patrocinada por Isabel y liderada por Cristobal Colón descubría América y extendía los dominios de Castilla y Aragón al otro lado del Atlántico. Se estaba formando el Imperio Español y la mítica Hispania Unida estaba cada vez más cerca.
 
Los Reyes Católicos tuvieron cinco hijos: Juan (muerto en 1497), Isabel (muerta en 1498), Catalina (casada y divorciada después con Enrique VIII de Inglaterra), María (casada con Manuel I de Portugal) y la legítima heredera, Juana ("La Loca"), que desde pequeña dio muestras de locura y que se casó con Felipe de Habsburgo. Los dominios de la Monarquía de Isabel y Fernando se extendían también por Europa.
 
Isabel muiró en 1504 en la localidad castellana de Medina del Campo y desde entonces, su esposo Fernando actuó como regente en Castilla en nombre de su hija Juana a pesar de la oposición de la nobleza castellana (que temía la aragonización del reino). El 18 de marzo de 1506, el rey viudo contrajo matrimonio con Germana de Foix. En 1512, Fernando el Católico, con tropas castellanas anexionó el reino de Navarra con lo que cuatro de los cinco reinos penínsulares que había en 1474 se habían unido bajo una misma dinastía.

Fernando de Aragón falleció en 1516 cuando se disponía a emprender una nueva cruzada en Madrigalejo (Badajoz). Los restos de ambos, rey y reina, fueron enterrados en la Capilla Real de la catedral de su tan anhelada Granada.

Entonces dejaron dos reinos en una Monarquía aunque la dinastía cambió y los Trastámaras dieron paso a los Habsburgo (o Austrias, por su origen). El territorio de la actual España ya estaba unificado pero grandes convulsiones sufrió la corte castellana al perder a los Reyes Católicos...



(Continuará...)
 
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE LA CORTE CASTELLANA I

La lucha por el trono de Castilla

 
El rey Juan II de Castilla (reinó entre 1406 y 1454)  tuvo tres hijos: Enrique, Isabel y Alfonso. A su muerte, le sucedio su primogénito que se convirtió en Enrique IV. El rey se enfrentó en diversas ocasiones al favorito de su padre Álvaro de Luna hasta que consiguió su muerte.
 
Enrique IV se caso primero con Blanca de Navarra pero al no poder darle un hijo, la repudió. Después contrajo matrimonio con Juana de Portugal, sin embargo el rey seguía sin tener descendencia y en las villas castellanas comenzaron a llamarlo "El Impotente". Finalmente, con su segunda mujer tuvo una hija, Juana, llamada a ser Reina de Castilla.
 
Enrique IV, "el Impotente"
Por aquel entonces, Enrique IV tenía otro favorito, Beltrán de la Cueva. Muchos rumores se difundieron sobre el privado del rey: su posible homosexualidad y relación con el propio rey, relaciones con la reina Juana de Portugal, etc. Sin embargo, la más grave fue el bulo nunca comprobado sobre la paternidad de la futura reina, Juana. La posibilidad de que la heredera no fuera hija del rey provocó gran curiosidad entre el pueblo y temor en la nobleza así que a la niña le apodaron Juana "la Beltraneja" (hija del tal Beltrán).
 
 
La nobleza de Castilla ante semejante posibilidad se apresuro a desacreditar a la pequeña Juana y a proclamar al Infante Alfonso (hermano de Enrique IV) heredero al trono. Es lo que se conoce como "la farsa de Ávila" ya que algunos nobles incluso "certificaron" que Juana no era hija del rey, algo que en la época no era posible asegurar.
 
En todo caso, el Infante Alfonso murió a las pocas semanas de ser proclamado sucesor y el rey, presionado por la nobleza, temeroso de que el rumor fuera cierto y sin ninguna otra salida, firmó el Tratado de los Toros de Guisando (Ávila) donde reconocía a su hermana, la Infanta Isabel, como heredera al trono. Corría el año 1468.
 
Así fue como Isabel, en principio sin posibilidad de ser reina de Castilla, fue reconocida como heredera al trono. Entonces su matrimonio se convirtió en un tema de gran trascendencia. Entre los pretendientes se encontraban D. Pedro Girón, maestre de Calatrava, Alfonso V de Portugal (que haría realidad la unión dinástica de Castilla y Portugal) y Fernando de Aragón, heredero al trono de la Corona de Aragón.
 
El rey Enrique deseaba que Isabel se casara con el rey de Portugal para unir los dos mayores reinos peninsulares, pero la interesada escogió a Fernando de Aragón. La boda se celebró el 19 de octubre de 1469 en Valladolid.
 
El rey enfurecido revocó el Pacto de los Toros de Guisando y reconoció de nuevo a su hija Juana como heredera al trono. Se formaron entonces dos grupos: aquellos que apoyaban a Juana "la Beltraneja" y los que apoyaban a la Infanta Isabel.
 
La repentina muerte del rey Enrique IV en 1474 fue la chispa que prendió el polvorín. Castilla estalló en una guerra civil entre las dos facciones y donde tenían intereses otros reinos como Aragón y Portugal.

 
 
Continuará...
 

martes, 11 de septiembre de 2012

¿QUÉ ES EL NACIONALISMO?

Ahora que desgraciadamente el nacinalismo catalán y vasco están en pleno apogeo y que parecen en ocasiones víctimas del Estado, creo que es preciso analizar detenidamente qué es el nacinalismo y en qué se basa.
 
El nacionalismo es la doctrina que afirma que la Humanidad está dividida de forma natural en comunidades, a las que llama naciones, con unas características definidas y con el derecho a ejercer la soberanía sobre un determinado territorio. El nacionalismo es propio de las democracias y de hecho, no hay democracia sin un nacionalismo que implique adhesión a unos valores, a un sentimiento de progreso común, a unos símbolos y a una cultura que distinga al país de la de sus propios vecinos. ¿Qué sería de los japonenses por ejemplo, si no se diferenciasen de los chinos o los coreanos?
 
Sin embargo hay dos tipos de nacionalismo: el integrador y el disgregador.
 
El nacionalismo integrador es el propio de los Estados-Nación. Un país, comúnmente de origen dinástico como Francia, España o Japón que quiere imponer una cultura, unos símbolos y la adhesión a un sentimiento común. Es decir: una comunidad de personas que quiere construir un futuro común. Entonces, los esfuerzos del nacionalismo se centrarán en fomentar ese sentimiento patrio que diferencie a la nación del resto de países.
 
Este nacionalismo es el que se manifiesta en países multiculturales también como EE.UU. o Argentina con una población variopinta pero con un sentimiento patriótico común para construir el futuro.
 
El nacionalismo disgregador es más complejo, violento y provoca inestabilidad. Se trata de una comunidad con una cultura común: lengua, religión, tradiciones, etc. que cree tener un origen común y el derecho a ejercer la soberanía sobre un territorio. El problema surge cuando esa comunidad está dividida e integrada en diversos Estados como los vascos, los catalanes, los irlandeses o los chechenos.  El independentismo es la doctrina derivada que lucha por la obtención de un Estado propio.
 
Entonces, todo el esfuerzo se concentrará en diferenciarse de sus conciudadanos y en manifestar sus rasgos culturales propios. Se plantean entonces tres preguntas: ¿cuáles son las fronteras de la hipotética nación?, ¿cuáles son los signos de identidad de esa nación? Y ¿qué grado de soberanía quieren para su nación: autonomía, independencia o integración en un Estado mayor?
 
El nacionalismo integrador provoca mayor estabilidad pero también la asimilación de otras culturas y el nacionalismo desintegrador provoca guerras, violencia y otras barbaries. Cuando se juntan ambos pueden provocar guerras civiles e incluso limpiezas étnicas. Es lo que ocurrió en la desintegración de Yugoslavia: mientras en 1991 Serbia se afanaba por crear la Gran Serbia (nacionalismo integrador), eslovenos, croatas, bosnios, albanokosovares y macedonios perseguían la desintegración del Estado y la configuración de sus propios países (nacinalismo disgregador).
 
Por otro lado, los nacionalistas del segundo caso suelen apelar a un hipotético “derecho de autodeterminación”. Sin embargo, según la ONU, el derecho de autodeterminación sólo se contempla para aquellos territorios sometidos a régimen colonial sin especificar más. Además, el principio de autodeterminación de los pueblos contradice al principio de integridad territorial de los Estados con lo que el primer derecho es un tanto ambiguo.
 
Como dije al principio, toda democracia va acompañada de nacionalismo, pero el nacionalismo desintegrador es, en principio, completamente antidemocrático ya que tienden a dividir a los ciudadanos en dos: los que participan de las costumbres y rasgos comunes y los que no. Por ejemplo en Cataluña: los ciudadanos que hablan catalán y los que no. Eso significa que no respeta el principio de igualdad (racismo), que junto con el de libertad, conforman la base de la democracia.
 
En definitiva, el nacionalismo es un factor positivo siempre que tenga como propósito el progreso común y es un grave factor negativo y de instabilidad cuando provoca división entre los ciudadanos. Creo que todos deberíamos tener en cuenta estos aspectos antes de hablar y de manifestarnos arrastrados por la multitud.

jueves, 6 de septiembre de 2012

ROMA TRADITORIBUS NON PRAEMIAT

 

La Historia y la Leyenda

 
Estamos en el año 150 a. C., toda Hispania está ocupada por los romanos… ¿toda? ¡Ni mucho menos! Desde que hacia el 200 a. C. las primeras legiones romanas entraron en la Península por Ampurias sólo habían conseguido avanzar dificultosamente por el este y el sur. Entonces establecieron dos provincias: la Ulterior y la Citerior.
 
Y es en un lugar remoto de la provincia Ulterior donde se sitúa la historia que pretendo contaros. Bueno, en realidad es más bien una leyenda… una leyenda con mucha Historia.
 
Hacia el año 150 a. C., las legiones romanas se encontraron en su tarea por conquistar Hispania con unos pueblos muy belicosos que no se dejaron dominar fácilmente. Uno de esos pueblos eran los lusitanos. Entre ellos, destacaba un militar de rango menor, que podría haber sido antes un humilde pastor, cuyo nombre era Viriato.
 
Por aquel entonces, eran destinados a la Península Ibérica numerosos pretores que gobernaban las provincias sin otro afán que enriquecerse. Uno de esos pretores era Servio Sulpicio Galba que fue nombrado gobernador de la Ulterior. Su crueldad aumentaba conforme aumentaba su poder. Deseaba acabar con los lusitanos rápidamente. Para ello ideo un plan genial: ofrecer a los lusitanos tierras a cambio de armas y cuando estuvieran reunidos e indefensos masacrarlos.
 
Así fue. La mayor parte de los lusitanos concentrados murió en aquella “batalla”. Pero unos pocos sobrevivieron. Entre ellos se encontraba Viriato. Fue entonces cuando se erigió en verdadero líder de un grupo más o menos grande de rebeldes que fue aumentando con las victorias llegando a alcanzar el millar de combatientes. Su táctica de guerra era simple pero eficaz: ataques relámpago y guerra de guerrillas evitando siempre el enfrentamiento directo con Roma.
 
Las victorias lusitanas se sucedieron una tras otra. Al desaparecido Galba sucedieron como gobernadores de la Ulterior otros. Tales fueron el pretor Vetilio (147 a. C.) que a pesar de su impecable táctica fue capturado y ejecutado y Plautio Hipseo (146 a. C.) que corrió similar suerte.
 
El avance de los lusitanos dirigidos por Viriato era imparable manteniendo en jaque a todas las legiones romanas de la provincia hispana de la Ulterior e incluso al Senado de Roma. Desde allí, desde Roma, decidieron enviar a Hispania al cónsul (con poderes superiores al pretor) Q. Fabio Máximo Emiliano que consiguió derrotar a Viriato por primera vez. Era el año 145 a.C.
 
Tras Fabio, se sucedieron otros gobernadores como Q. F. Masimo Serviliano que consiguieron con mucho esfuerzo debilitar poco a poco a las tropas de Viriato. En el 139 llegó a la Ulterior el gobernador Servilio Cepión que se encargaría de aniquilar al líder lusitano. Para ello se valió de otro engaño: contrató a unos subordinados de Viriato llamados Audax, Ditalco y Minuro para que lo asesinasen mientras dormía. El plan se cumplió y Viriato fue asesinado. Sus funerales siguiendo el ritual celta incluyeron la incineración del cuerpo, numerosos sacrificios de caballos y combates entre sus hombres en su honor.
 
Tras su muerte, el ejército lusitano se desintegró perdiéndose toda resistencia al avance de Roma. No obstante, el senado romano no concedió la victoria a Cepión por valerse de un engaño y Audax, Ditalco y Minuro aunque probablemente no fueron ejecutados, tampoco recibieron la recompensa. Porque como todos sabemos: “Roma no paga a traidores”; “Roma traditoribus non praemiat”.
 
Por cierto, los lusitanos se vestían con mantos de lana y usaban una lanza y un escudo circular como armas. Por lo que respecta a la vida de su líder Viriato podemos decir que se acabó casando con la hija de un rico llamado Astolpas.
 
Por lo que respecta a sus costumbres, numerosos autores afirman que Viriato se encontraba a medio camino entre un humilde pastor, un guerrillero, un general lusitano y un bandolero. Se dice de él que dormía poco y siempre estaba alerta. Pero esto ya forma parte de la leyenda…
 
 
"La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos",
 José de Madrazo Agudo hacia 1807.
Museo del Padro (Madrid)
 
  • Quesada F (2011). Viriato, un héroe para Hispania en “La Aventura de la Historia” nº 148.
  • Bajo, F.; Cabrero, J. y Fernández, P (2008). “Historia Antigua III (Historia de Roma)”. UNED Editorial.