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viernes, 29 de marzo de 2019

PRIMUS CIRCUMDEDISTI ME

Guetaria es una localidad situada en la costa guipuzcoana que hoy en día tiene unos tres mil habitantes. Lo más conocido de ella es el Museo de Balenciaga, inaugurado en 2011, y el famoso ratón de Guetaria, la silueta del Monte de San Antón vista desde la pasarela que une esta localidad con el vecino Zarauz. La silueta del monte, como es fácil suponer, se asemeja a la de un rodeor.

 
 Ratón de Guetaria

Además de esto, Guetaria es conocida por ser la cuna del primer marino que dio la vuelta al mundo, Juan Sebastián Elcano. Elcano nació aquí en torno al año 1476 y, como tampoco es muy difícil adivinar, su vida estuvo siempre ligada al mar. El mar es omnipresente en Guetaria. Está por todos lados. Se escucha aquí y allá, sobre todo en los días de temporal, cuando ruge con bravura.

Los guetarenses se han dedicado desde antiguo a la pesca e incluso a la caza de la ballena. Elcano se crió oyendo las historias fantásticas que contaban los marinos; historias de aventuras que ocurrieron en lo que en los albores del siglo XVI aún llamaban la Mar Océana. Lo que no pudo imaginar Elcano fue que surcaría él también los otros dos grandes océanos de la Tierra: el Pacífico y el Índico.

Cuando se alistó en la expedición que estaba preparando el portugués Fernando de Magallanes, lo hizo con el propósito de ganar riquezas y fama. ¡Como todos los que en aquellos tiempos se aventuraron a lo desconocido! Antes ya había participado en otras expediciones aunque no había viajado al Nuevo Mundo. Elcano fue nombrado maestre de la nao Concepción, una de las cinco naves que partieron del puerto gaditano de Sanlúcar de Barrameda en septiembre de 1519, hace quinientos años. Por cierto, la mayor parte de esas naves habían sido construidas en los astilleros vascos, famosos ya entonces por la gran calidad y resistencia de sus barcos.

La fortuna hizo que Magallanes no tomase represalias contra Elcano cuando le armaron un motín en la bahía de San Julián, al sur de lo que hoy es Argentina. Y es que el guetarense había toma parte activamente en la conspiración contra el tirano capitán. La casualidad hizo también que no muriese de hambre o escorbuto en la interminable travesía del Pacífico donde perecieron muchos de sus compañeros. Y, de nuevo, el azar impidió que fuese asesinado en la trampa que les tendieron los nativos filipinos a los españoles tras la muerte de Magallanes. En aquel momento, Elcano se encontraba enfermo y permaneció en la nave. Aquello le salvó.

El mar bravo azota la costa de Guetaria


También podríamos atribuir a la casualidad, o quizá a la astucia y valía del marino guipuzcuano, su elección como nuevo capitán de la expedición tras la desaparición de sus superiores. Elcano, convertido en capitán de la nao Victoria, se aventuró a seguir un rumbo no previsto: en vez de volver a Castilla por el Pacífico (algo imposible entonces), decidió emprender la ruta portuguesa, navegando alrededor de África. Esta decisión lo convertiría al final en el gran heroe de aquel tiempo.

Tras innumerables peripecias que en muchas ocasiones rozaron lo increible, Elcano junto con los otros diecisiete supervivientes (¡la tripulación inicial era de más de 200 marinos!), arribó a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. Tres años después de haber partido. No tardó en volver a su Guetaria natal, donde lo esperaba su familia (su pobre madre que lo aguardaba desde hacía años); pero tampoco lo hizo para volver al mar pues unos años después se embarcó en otra expedición que pretendía cruzar de nuevo el Pacífico. Murió allí, en el Pacífico, en 1526.

En Guetaria tres estatuas recuerdan su hazaña. Fue el primero que completó una vuelta al globo y demostró empíricamente lo que hoy, quinientos años después, algunos imbéciles todavía ponen en duda: que la Tierra es una esfera. El emperador Carlos V le concedió muchos privilegios en vida, entre ellos un escudo de armas. En él había una inscripción, la misma que adorna el gran monumento erigido en el siglo XIX en Guetaria, y que resume toda su aventura: Primus circumdedisti me - el primero que me circunnavegó -. 


 Monumentos dedicados a Elcano en Guetaria

martes, 26 de marzo de 2019

UNA HISTORIA DE SAN SEBASTIÁN

Hace unos días visité de nuevo la ciudad de San Sebastián con los compañeros del instituto y descubrí algunos detalles de la Historia de la ciudad que desconocía. Voy a intentar relatarlos en las líneas que siguen sin otro propósito que fijar lo aprendido y plasmarlos por si a alguien puede servirle.

 Ciudad de San Sebastián, desde el Monte Urgull

Al parecer, el origen de la ciudad se encuentra en un monasterio medieval de nombre "San Sebastián el Antiguo" que se localizaba (creo) en lo que hoy es el barrio de Ondarreta. A finales del siglo XII, fue el rey pamplonés Sancho el Sabio quien fundó oficialmente la ciudad al otro lado de la Bahía de la Concha, a los pies del Monte Urgull. 

Sobre el monte se contruyó el Castillo de la Mota y bajo él, el núcleo de población primitivo protegido por altas murallas. El límite meridional del núcleo urbano se encontraba en lo que hoy es el Bulevar. Por el este, el río Urumea establecía los límites; y por el oeste, la bahía de la Concha y el puerto.

Desde sus orígenes, San Sebastián ha tenido un doble carácter defensivo y marinero. No es extraño, pues, que algunos de los cabos de amarre de los barcos en el puerto no sean más que cañones incrustados en el suelo. 

Una de las fechas importantes en la historia de la ciudad es el 31 de agosto de 1813, cuando se produjo la recuperación de la ciudad por parte de los ejércitos aliados anglo-españoles durante la Guerra de Independencia frente a los franceses. La ciudad y sus murallas quedaron destruidas por completo y hubo que reconstruir los edificos según los gustos burgueses del siglo XIX.

 Detalles de la ciudad. 1) Estación meteorológica de la plaza de Guipúzcoa; 2) barandilla del paseo de la Concha; 3) cañón usado como cabo de amarre en el puerto; 4) restos de la muralla medieval de la ciudad.

Por ello, la parte vieja de la ciudad, donde se degustan los famosos "pintxos", no tiene una antigüedad superior a los ciento cincuenta años. La protección de la Corona, en especial del rey Fernando VII, fue esencial en la reconstrucción de San Sebastián. 

Durante las Guerras Carlistas que siguieron a la muerte de Fernando VII en 1833, la ciudad se mantuvo fiel a los liberales y a la reina Isabel II. Los carlistas, que contaban con importantes apoyos entre la población rural de Guipúzcoa, intentaron tomar la ciudad en 1835 aunque fracasaron. El ejército gubernamental resistió con ayuda de la Legión Auxiliar Británica.

En relación con esto, merece la pena destacar el llamado cementerio de los ingleses ubicado en la ladera norte del Monte Urgull. Aún hoy pueden verse curiosas tumbas que señalan los enterramientos de los soldados británicos que perecieron en San Sebastián defendiéndola de los ataques carlistas. Se pueden contemplar hasta diez tumbas o monumentos funerarios que, en la umbría del Urgull, tienen un aire romántico y tétrico al mismo tiempo.

 Arriba: 1) cañón del siglo XIX en el castillo de la Mota; 2) tumba de un general británico; 3) monumento funerario alegórico de la batalla de 1813 en el cementerio de los ingleses; Abajo: vista de la bahía de la Concha desde el Monte Urgull.

Desde mediados del siglo XIX, San Sebastián se convirtió en uno de los principales destinos turísticos de Europa. Parte de la burguesía europea veraneaba en San Sebastián, donde había hoteles de lujo, largos paseos, restaurantes y casinos según los gustos de la época. Lo que hoy es el ayuntamiento fue el casino de la ciudad. En los años sesenta del siglo XIX, Cortázar diseñó un ensanche para la ciudad siguiendo el modelo de París. Las clases altas europeas conocieron la ciudad como "el pequeño París".

Por cierto, las reinas del siglo XIX y principios del siglo XX veranearon todas ellas en San Sebastián: la reina Isabel II; la esposa de Alfonso XII, María Cristina de Habsburgo; y la esposa de Alfonso XIII, la inglesa Victoria Eugenia de Battemberg. De su paso por la ciudad quedan, además de algunos puentes y calles con sus nombres, el Teatro Victoria Eugenia (sede del Festival de Cine de San Sebastián) y el hotel de lujo María Cristina, ubicados a ambos lados de la Plaza Oquendo. 

La plaza de Oquendo, por otro lado, está dedicada a uno de los más destacados militares de la historia naval de España, Antonio de Oquendo, que dirigió la armada española en la batalla de las Dunas en 1639, contra Holanda. Oquendo nació en San Sebastián.

Por último, son curiosas las teorías que explican el origen en vasco del nombre de la ciudad: Donostia. La primera teoría apunta a que se trata de una deformación del nombre de San Sebastián en euskera, "Don-" es "Santo" y "-ostia" la deformación de "Sebastián". La segunda señala que Donostia significaría algo así como el "Santo de Ostia" ya que San Sebastián fue un general romano cristiano asaeteado por orden del emperador Diocleciano en la ciudad de Ostia (el puerto de Roma). Quizá alguna de ellas esté en lo cierto. O quizá no. Quién sabe.


Izquierda: 1) puerto de San Sebastián; 2) ladera norte del Monte Urgull; 3) Vista de la Concha desde el Monte Urgull. Derecha: monumento funerario en el cementerio de los ingleses.

martes, 12 de marzo de 2019

EL LÍBANO ENTRE ENEMIGOS

De las actuales costas del Líbano partieron haci casi tres mil años los navegantes fenicios que, buscando metales, fundaron la ciudad de Gadir al otro lado del Mediterráneo. También salieron de allí los que fundaron Cartago, la ciudad que rivalizó durante décadas con Roma por el control del Mediterráneo Occidental. Y es que el Líbano y Fenicia casi (pero no) son sinónimos. Las famosas ciudades que todos repetimos de memoria, Biblos, Tiro y Sidón, se encuentran en el Líbano.

La historia de este pequeño pedazo de tierra, situada entre tres continentes, es convulsa. Asirios y judíos. Hititas y egipcios. Filisteos y cananeos. Griegos y persas. Romanos y partos. Bizantinos y árabes. Turcos y cruzados. Muchos imperios se han disputado durante siglos las tierras que hoy son el Líbano. Con ello podemos entender que hoy el país sea un crisol de culturas y religiones.

Con el demembramiento del Imperio Otomano en 1918, tras la Primera Guerra Mundial, Francia ocupó el Líbano. Se independizó plenamente a finales de 1946 aunque los franceses procuraron dejar allí unas estructuras políticas más o menos estables. En 1926 se redactó una Constitución que, con numerosas modificaciones ha llegado a la actualidad. El Pacto Nacional de 1943 estableció un equilibrio político entre cristianos y musulmanes. Así, el Presidente de la República siempre debe ser cristiano; el Presidente del Gobierno, musulmán suní; y el Presidente del Parlamento, musulmán chií.

Desde los años 50, la situación del país se fue polarizando: los cristianos del norte, más prósperos y pro-occidentales; y los musulmanes del sur, más pobres y alineados con los árabes. En todo caso, el Líbano fue durante las décadas centrales del siglo XX la "Suiza del Próximo Oriente" por sus pujantes finanzas y su estabilidad política.

En 1953 hubo una breve guerra civil que cesó con la intervención de EE.UU. La llegada de refugiados palestinos al sur del Líbano exacerbó las tensiones sectarias. Sólo una administración militar impidió que el pequeño país se dividiese en dos en 1969. La guerra civil se reanudó en 1975 y ese mismo año, Siria inició la ocupación militar de su vecino. La presencia siria en el Líbano duraría más de treinta años. En 1976 las luchas se detuvieron momentáneamente por la mediación de la Liga Árabe. Para entonces, Beirut y otras ciudades habían sido parcialmente destruidas y atrás quedaba la prosperidad económica del país. 

En 1982, las cosas se volvieron a torcer. Tras el intento de asesinato de uno de sus embajadores en Beirut, Israel lanzó una operación militar a gran escala para ocupar el país. Se la conoció como "Operación Galilea". El verano de ese mismo año fue elegido presidente el cristiano Bechir Gemayel (pro-israelí) pero fue asesinao antes de que pudiese tomar posesión del cargo. En venganza, la milicia Falange Cristiana Maronita entró en los campos de refugiados palestinos de Beirut occidental y masacró a cientos de personas. A este suceso se le conoce como Masacre de Sabra y Chatila y fue declarado genocidio por la ONU.

"No judíos han matado a no judíos, ¿qué culpa tiene Israel en esto?" dijo descaradamente el primer ministro de Israel. La Falange Cristiana Maronita era aliada de Israel y actuaba en connivencia con Tel-Aviv.

Al año siguiente, por mediación de Naciones Unidas se iniciaron las conversaciones de paz. Israel aceptó replegarse manteniendo ocupada una zona en el sur del país. En 1988 volvió a estallar la lucha entre milicias cristianas y el grupo radical chií Hezbolá, aliado de Siria. Al año siguiente, por si fuera poco, el gobierno cristiano, inició una "guerra de liberación" contra Siria. En 1991 Siria aceptó replegarse pero no lo hizo por lo que el Líbano permaneció ocupado por dos potencias extranjeras: Israel y Siria.

La situación comenzó a estabilizarse en 1992 con el apoyo de las fuerzas de paz de la ONU. Las milicias cristianas fueron desarticuladas y, ante la desaparición de sus aliados, Israel abandonó el sur del Líbano en el año 2000. No ocurrió lo mismo con Siria, que siguió presente en el país, ni con sus grupos islamistas afines, como Hezbolá, que consiguió crear una especie de Estado dentro del Estado libanés (controla escuelas y un canal de televisión propio).

En 2005, después del asesinato del primer ministro al-Hariri, miles de libaneses se manifestaron pidiendo la retirada de las tropas sirias. Asad, el dictador sirio, anunció que así lo haría. En 2008, sin embargo, Israel volvió a invadir el sur del Líbano, una zona controlada por Hezbolá. Tel-Aviv acusaba a los islamistas de lanzar ataques contra el norte de Israel. La operación fue corta y los resultados escasos porque Hezbolá resistió el avance israelí.

Hoy el Líbano ha recuperado la prosperidad económica que tuvo otrora. Sin embargo, la situación social no es buena y el Estado sigue sufriendo numerosas tensiones. A los cientos de miles de refugiados palestinos que acoge el Líbano desde hace cicuenta años debemos sumar los millones de sirios que, huyendo de la guerra en su país, han cruzado la frontera. Sólo un dato puede ayudarnos a entender la tensa situación social de hoy en día: el Líbano tiene seis millones de habitantes (dato de 2016) y da cobijo a nada menos que 1,6 millones de refugiados sirios. 

sábado, 26 de enero de 2019

CINCO MUJERES QUE FORJARON EL MUNDO

El mundo está y ha estado siempre lleno de personas increíbles, de héroes y heroínas que han hecho lo imposible por transformarlo. Aquí vamos a hablar de cinco de ellas, cinco mujeres valientes que lucharon durante su vida por empujar el mundo hacia la libertad y la paz.


Isabel de Guevara (1530 - ¿?): fue una de las pocas mujeres que viajó al Nuevo Mundo como exploradora en el siglo XVI. Desembarcó en el Río de la Plata (actual Argentina) con la expedición de Pedro de Mendoza junto con otras veinte mujeres y unos 150 hombres. Combatió a los indígenas y fue una de las supervivientes. Se estableció en el actual Paraguay y desde allí escribió una carta a la Corona española relatando las hazañas del grupo de mujeres de la expedición. En su carta utiliza la expresión “nosotras, las mujeres”. Por ello es considerada la primera feminista de la Historia.

Bertha von Suttner (1843 – 1914): fue la primera mujer en obtener el Premio Nobel de la Paz en 1905. Aunque nació en una familia acomodada en Praga, pronto tuvo que ponerse a trabajar cuando su padre perdió toda la fortuna familiar en el juego. Fue secretaria de Alfred Nobel en París y después viajó con su marido al Cáucaso donde fue testigo de las guerras entre rusos y turcos. Quedó tan impresionada que dedicó el resto de su vida a defender la paz entre los pueblos en sus numerosas publicaciones. Su obra más famosa es “¡Abajo las armas!”. Murió unos días antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Sofía Casanova (1861 – 1958): nació en Galicia, pero tras ser abandonada por su padre se trasladó a Madrid. Gracias al apoyo de su abuelo, la familia salió adelante. Fue enviada como corresponsal por el periódico ABC a Polonia (por entonces parte del Imperio Ruso). Allí se casó y tuvo una hija, aunque viajaba regularmente a España. En 1914, mientras visitaba a su hija en Varsovia, estalló la Primera Guerra Mundial. Se convirtió en la primera reportera de guerra española enviando crónicas al periódico desde Polonia. También vivió la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Fue una pacifista convencida. Hoy en día es una de las grandes desconocidas de nuestra historia.

Eglantyne Jebb (1876 – 1928): aunque podía haber vivido sin preocupaciones puesto que su acaudalada familia poseía inmensas extensiones de terreno, quiso ayudar a los demás. Viajó a los Balcanes en 1913 para ayudar a los niños afectados por los conflictos. Allí le sorprendió la Gran Guerra. Las experiencias que vivió causaron en ella tal huella que decidió dedicar su vida a la protección de los niños. En 1919 fundó la organización “Save the Children” dedicada a la atención de la infancia en situaciones de conflicto. Hoy, es una de las ONG más prestigiosas del mundo.

Elisabeth Eidenbenz (1913 – 2011): está maestra y enfermera suiza participó activamente en el Comité Suizo de Ayuda a los Niños de España durante la Guerra Civil. En los últimos meses de la guerra abrió una clínica de Maternidad en la localidad francesa de Elna (a pocos kilómetros de la frontera española). Allí ayudó a dar a luz a cientos de mujeres españolas que había cruzado la frontera y se encontraban en los vergonzosos campos de refugiados creados en las playas de Perpiñán. Tuvo que hacer frente a las trabas de las autoridades francesas primero y después a la presión de los nazis. “Mi madre me dio la vida. Elisabeth, la esperanza en el género humano” afirmó hace unos años uno de aquellos niños nacidos en la Maternidad de Elna.

martes, 15 de enero de 2019

"LA PLAZA DEL DIAMANTE", INTRAHISTORIA PERO NO MICROHISTORIA

En el norte de Italia, a finales del siglo XVI, un molinero llamado Doménico Scandella, conocido como Menocchio, fue acusado de herejía ante el Santo Oficio. La Inquisición lo declaró culpable y fue finalmente quemado en la hoguera en 1601. Menocchio no era un Lutero o un Calvino, no era un reformador religioso cuyas ideas hayan pasado a la posteridad. Era un desgraciado, como tantos otros, que sufrió la mala suerte de vivir en una época en la que la fiebre religiosa no dejaba a nadie tranquilo. "Vivimos tiempos difíciles en los que no podemos hablar ni callar sin riesgo", escribió Juan Luis Vives a su amigo Erasmo de Rotterdam.

La historia de Menocchio la conocemos por la obra "El queso y los gusanos", publicada en 1976. A partir de las actas del proceso inquisitorial, encontradas en un pueblecito al norte del Véneto, el historiador Carlo Ginzburg reconstruyó la historia de este molinero, uno más de esos a los que hemos llamado de forma ambigua y casi despectiva "gentes sin historia". Son las peripecias individuales, personales, a veces cómicas, a vaces dramáticas, del pueblo, de desconocidos que no han pasado a la Historia, con mayúscula, pero tuvieron su propia historia. Y esa historia puede ser rastreada y reconstruida.

"El queso y los gusanos" abrió una nueva rama en la historiografía: la microhistoria. Consiste en la reducción de escala de los temas elegidos, en los que el investigador analiza un caso pequeño, concreto, como si fuera un detective. La microhistoria utiliza un relato vivo, ligero, que engancha al lector como si se tratase de una novela de intrigas y le descubre simples anécdotas que, en ocasiones, llegan a ser focos de luz de la Historia general, la de los libros de texto.

La microhistoria llegó a España en los años ochenta, con cierto retraso respecto de Europa. Pero aquí teníamos la voz "intrahistoria" acuñada por el filósofo Miguel de Unamuno a principios del siglo XX. La intrahistoria es, en resumidas cuentas, algo similar a la microhistoria aunque con una gran diferencia. La intrahistoria se refiere a un relato de ficción, a una obra inventada a partir de recuerdos de su autor o simplemente brotada de su imaginación. La microhistoria, por el contrario, precisa del rigor de la ciencia histórica, el autor no puede inventar nada, sino ceñirse única y exclusivamente a lo que proporcionan las fuentes, a lo que puede ver y contrastar. La intrahistoria puede ser o no Historia, la microhistoria lo es por esencia.

En este sentido, podemos calificar la obra "La Plaza del Diamante", novela de Mercè Rodoreda (1962) y película de Francesc Betriu (1982), como intrahistoria pero en ningún caso, porque ni siquiera lo pretende, como microhistoria. El relato de Natalia no es Historia porque sencillamente "la Colometa" nunca existió. Su vida, su drama, son ficticios. Su marido no murió en el frente de Aragón durante la Guerra Civil española porque, simplemente, nunca existió un Quimet, y tampoco sus hijos fueron Antonio y Rita. No hubo hijos. La vida de Natalia, al contrario de lo que ocurre con la del molinero italiano del principio, no puede rastrearse en ningún lado porque nació de la fantasita de Mercè Rodoreda, la autora de la novela.

Ello no impidió, sin embargo, que "La Plaza del Diamante" se convirtiese en un espejo en el que muchas mujeres que vivieron la Segunda República, la Guerra Civil o la posguerra se pudieran ver reflejadas. Las experiencias dramáticas que relata Mercé Rodoreda, y que pueden verse en la película, son imágenes de la memoria colectiva de millones de españoles que vivieron esa época, pero no pertenecen a nadie en particular: el terror dentro del metro durante los bombardeos; el hambre; el miedo a ser delatado, a ser entregado a los sublevados; la incertidumbre por el destino de los familiares y amigos; la desesperación por lo irracional de la guerra; etc. 

Todas estas experiencias que pueden verse en la película y leerse en el libro fueron o son comunes a millones de españoles. Se repitieron durante décadas en la memoria de hombres y mujeres a los que les volvían una y otra vez las mismas imágenes, constantes flashes en la mente que los llevaban a una época pasada de terror. Si "la Colometa" hubiese existido, las imágenes de la guerra hubiesen estado siempre en su memoria. Por eso "La Plaza del Diamante" es una intrahistoria, por que da luz a la memoria colectiva de varias generaciones de españoles, una memoria que se confunde con la historia de los desfavorecidos, de las "gentes sin historia".

En resumen, "La Plaza del Diamante" no es una obra histórica porque no es fruto de un proceso de investigación y no hay documentos, fuentes históricas que respalden el relato, que lo hagan real. Sí es, sin embargo, una intrahistoria, el resultado de la fantasía de su autora en la que a buen seguro se mezclaron recuerdos personales y vivencias de otros a quienes conoció o sobre los que oyó. Historias terribles, en definitiva, que marcaron a los hijos de la guerra de España, la memoria colectiva del país.  

martes, 1 de enero de 2019

LA TOMA DE GRANADA, 2 DE ENERO DE 1492



 "La rendición de Granada" (Pradilla, s. XIX)


A finales de 1491 el destino del Reino Nazarí de Granada estaba escrito. Hacía casi una década que los reyes de Castilla, Isabel y Fernando, habían iniciado las campañas de conquista del último reducto musulmán de la Península Ibérica. La guerra había sido larga y costosa, empleando Castilla todos los recursos a su alcance.

Corría febrero de 1482 cuando las disputas fronterizas permanentes entre castellanos y nazaríes llevaron a estos últimos a la toma de la ciudad cristiana de Zahara. En respuesta, los nobles andaluces, liderados por el marqués de Cádiz y el duque de Medina Sidonia, conquistaron Alhama, en el corazón del reino nazarí. Apresuradamente, Isabel de Castilla se desplazó al sur para ponerse al frente de las operaciones junto a su esposo Fernando. Habían visto ambos en aquellos sucesos una excelente oportunidad para reforzar su autoridad y mantener ocupada a la belicosa nobleza castellana.

La guerra fue dura y prolongada. Los reyes de Castilla aprovecharon las disputas familiares que requebrajaban el trono de Granada. En 1482 hasta tres pretendientes al trono rivalizaron por el poder: Muley Hacén - el legítimo sultán -, su hermano el Zagal y su hijo Boabdil - heredero al trono -. A ello se sumaron las perennes disputas entre los distintos clanes granadinos: abencerrajes y zegríes. La defensa del reino se antojó pues muy complicada para la dinastía nazarí.

Aunque tuvo episodios cruentos, como la destrucción completa de la ciudad de Málaga, principal puerto del reino y donde se temía que llegasen los refuerzos norteafricanos, y la posterior esclavización de sus habitantes, en general, los monarcas castellanos fueron magnánimos con los granadinos. Fue una guerra de sitios estructurada en campañas anuales en las que los monarcas dirigían personalmente las operaciones militares. También se emplearon otras estrategias como el secuestro del hijo de Boabdil, que fue trasladado al interior de Castilla y educado en la fe cristiana junto a los hijos de Isabel y Fernando.

Muertos Muley Hacén y el Zagal, Boabdil fue incapaz de dominar su reino y resistir al avanze de los ejércitos cristianos. En octubre de 1491, Isabel había fundado la ciudad de Santa Fe, a unos pocos kilómetros de Granada, y se disponía a rendir la capital por hambre. Poco después el propio Boabdil se desplazó allí para firmar las capitulaciones de rendición y entrega de la ciudad. Corría el 25 de noviembre de 1491. A cambio de la rendición, los reyes de Castilla le entregaron a su hijo, previamente bautizado a la fuerza.

Por eso, a finales de 1491 se intuía el desenlace. El 1 de enero de 1492 fue un día de gran expectación en la vega de Granada. Por la noche, entraron en la ciudad los primeros contingentes de solados castellanos. Entre ellos se encontraban el contador mayor del reino Gutierre de Cárdenas, el arzobispo de Toledo Pedro González de Mendoza y el militar llamado a jugar un gran papel en el futuro, Gonzalo Ferández de Córdoba. Ellos se encargaron de tomar la plaza en nombre de los reyes de Castilla y de reducir los últimos conatos de resistencia en el interior de la Alhambra.

En la mañana del día 2, Isabel y Fernando acompañados de su séquito, fueron recibidos a las puertas de la muralla de Granada. Instantes antes Boabdil les había entregado las llaves de la ciudad. Por las calles granadinas algunos recibieron a los monarcas con vítores de alegría, otros con indiferencia. La entrada en la Alhambra se produjo hacia el mediodía. Una vez en el interior, se celebró la ceremonía del Te Deum, para agradecer a Dios la victoria cristiana y el éxito de los reyes de Castilla. Mientras Boabdil marchaba lloroso fuera de la ciudad, a un señorío concedido por los reyes de Castilla en las Alpujarras. "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre" le espetó su madre cuando lamentaba la pérdida del reino...

Aquel mismo día y en los siguientes, Isabel y Fernando despacharon misivas a todos los rincones de la Cristiandad relatando la buena nueva. La noticia fue recibida con regocijo en Italia, Francia, Inglaterra y Alemania. Al fin y al cabo, caballeros de toda Europa Occidental se habían desplazado a Castilla para participar en la que sería la última cruzada, apenas unas décadas antes de la ruptura definiva de la Cristiandad. El Papa Borja Alejandro VI recibió la noticia con gran satisfacción a pesar de la antipatía que sentía por los soberanos castellanos y aragoneses. En cualquier caso, en 1496, les concedería el título de Reyes Católicos por haber tomado Granada para los cristianos.

También se entregaron privilegios y prebendas a quienes participaron activamente en la Guerra de Granada (1482 - 1492). Fray Hernando de Talavera, hasta entonces confesor de la reina, fue designado primer arzobispo de Granada y se le encomendó la difícil labor de evangelizar a los mudéjares granadinos. La estrategia que seguiría Hernando de Talavera no gustaría a los ya Reyes Católicos que se asombraron al ver que siete años después, en 1499, la mayor parte de los granadinos seguían siendo musulmanes. La solución, auspiciada por el nuevo arzobispo de Toledo y confesor de la reina Francisco Jiménez de Cisneros, sería radical: bautizar forzosamente a los musulmanes creando un problema nuevo, los moriscos. A lo largo del siglo XVI, los moriscos se sublevarían en numerosas ocasiones hasta su definitiva expulsión de la Península en 1609.

La toma de Granada ha sido interpretada tradicionalmente como el hito final de la Reconquista, iniciada en el 718 con la también mitificada batalla de Covadonga. Los que vivieron en 1492, y los propios Reyes Católicos, no lo vieron probablemente así. En su imaginario no se encontraba la idea de la culminación de un proceso casi legendario sino la de una etapa más en el proceso de expansión territorial de sus reinos que debió continuar en el norte de África pero que se trasladó ese mismo año al Nuevo Mundo. Sí participó la toma de Granada, sin embargo, del espíritu cruzado que sobrevivía en Europa a fines del siglo XV, más aun si tenemos en cuenta la amenaza del Turco en el Mediterráneo oriental y en Centroeuropa. La conquista definitiva de Granada puso fin, en todo caso, a ocho siglos de presencia islámica en la Península y abrió un nuevo tiempo en la evolución de la sociedad castellana, aún ansiosa de aventuras, guerras y riquezas. Ese afán se saciaría poco después en América.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

25 DATOS SOBRE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978

6 de diciembre de 2018. La Constitución española cumple 40 años. Fue aprobada en referéndum por el pueblo español el 6 de diciembre de 1978. Aquí encontrarás unos cuanto datos curiosos (algunos muy conocidos, otros no tanto) de aquel hito de la Historia reciente de España:

  1. El historiador español Javier Tusell enmarcó la Constitución española (y toda la Transición) en la "Tercera Ola Democratizadora" propuesta por Samuel Huntington. Esta se extendió desde 1974 hasta 1991 y afectó a los países mediterráneos primero, después a los sudamericanos y, finalmente, a los de Europa del Este. Todos avanzaron en ese periodo hacia la democracia liberal.
  2. El proceso constituyente español, iniciado tras las elecciones del 15 de junio de 1977, fue más complejo que en otros países, como Portugal o Grecia. Algunos de los problemas a los que se enfrentaba España eran el conflicto territorial, el terrorismo de ETA y otros grupos, la violencia callejera, la crisis económica y la influencia que mantenía el ejército.
  3. Si entendemos la Transición española como una obra de teatro, podríamos decir que el rey Juan Carlos I fue el productor; Torcuato Fernández Miranda, el guionista; y Adolfo Suárez, el actor principal. Los tres fueron figuras claves del proceso constituyente.
  4. El gobierno de la UCD, presidido por Suárez, podría haber elaborado una Constitución y haberla presentado a las Cortes o haber encargado su elaboración a un grupo de expertos pero, por indicaciones del Rey, se decidió abrir el proceso a todos los grupos parlamentarios. Se buscó deliberadamente el acuerdo de todos los grupos políticos.
  5. El proceso constituyente, que se prolongó más de un año, desde el verano de 1977 hasta diciembre de 1978, se caracterizó por la firme voluntad de concordia, consenso y olvido. Se trataron de olvidar de forma consciente las rencillas que enfrentaban a las dos Españas desde la Guerra Civil (1936 - 1939).
  6. La Comisión Constitucional de las Cortes, encargada de elaborar el proyecto de Constitución, estuvo formada por siete ponentes: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca (de la UCD), Gregorio Peces-Barba (del PSOE), Jordi Solé Tura (del PCE), Manuel Fraga (de AP) y Miquel Roca (del grupo nacionalista catalán).
  7. El clima en el que se iniciaron las negociaciones fue calificado de idílico pero pronto surgieron las primeras discrepancias en temas como el aborto, la educación y el derecho a la huelga. Paradógicamente, temas polémicos tradicionalmente en la historia constitucional española no causaron problemas serios de entendimiento como los derechos individuales o el papel de la Iglesia.
  8. La Constitución española contiene una de las más largas relaciones de derechos individuales del constitucionalismo europeo reciente. "Si en Suecia, donde siempre ha existido la libertad de imprenta, no es necesario ponerlo en la Constitución, en España, es completamente pertinente" afirmó Peces Barba en una ocasión.
  9. Con el objetivo de satisfacer todas las opiniones, algunos artículos de la Constitución son autenticas generalidades que continene incluso errores gramaticales. Se les llama compromisos apócrifos que necesitaron desarrollarse posteriormente en la legislación ordinaria.
  10. Durante meses, la unión de los votos de la UCD y de AP permitieron aprobar rápidamente numerosos artículos. Como protesta, el representante del PSOE, Peces Barba, abandonó la Comisión Constitucional. Fue el momento más crítico. El propio Peces Barba lo definió como "una jugada de póquer que salió bien y a mi juicio, gracias a ello, tenemos una Constitución mucho más progresista".
  11. De hecho, aún hoy en día, la Constitución Española es considerada una de las más progresista del mundo y ejemplo para otros muchos países de la llamada Tercera Ola Democratizadora (como los del antiguo bloque soviético).
  12. Muchos artículos de la Constitución fueron sacados adelante gracias a los "Pactos del Mantel", reuniones informales en restaurantes entre las segundas espadas de la UCD y el PSOE: Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra.
  13. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) se negó a apoyar la Constitución en el Congreso y pidió la abstención en el referéndum del 6 de diciembre. El motivo fue que no se había incluido una enmienda donde se reconocían los supuestos "derechos originarios" de los vascos. Joseba Arregi afirmó que "la abstención del PNV no fue una opción meditada".
  14. El 31 de octubre de 1978, el Congreso y el Senado, en sesión conjunta, aprobaron por una gran mayoría de votos el texto constitucional.
  15. El 6 de diciembre de ese año, se celebró el referendum para su ratificación. Era la primera vez (y única) que el pueblo español iba a votar su Constitución. 
  16. Entre los partidos políticos que apoyaron el "SÍ" en el referendum encontramos: la UCD, el PSOE, el PCE y AP. Hicieron campaña por el "NO" el Partido Carlista, el Partido Comunista de España (marxista leninista), Pro España Católica y otros grupos de ultraderecha. Defendieron la abstención el PNV y el Movimiento Comunista.
  17. Votó el 67% del electorado. Un 88,6% votó "SÍ", un 7,9% votó "NO" y un 3% se abstuvo. En Cataluña, votó a favor del texto el 93% de los votantes; en el País Vasco, lo hizo el 91% pero la abstención aquí superó el 50%.
  18. La Constitución entró en vigor el 29 de diciembre de 1978.
  19. Se trata de una de las constituciones europeas menos reformadas en la actualidad (sólo se ha reformado dos veces y para asuntos de poca importancia). Algunos señalan que uno de los problemas es que es "irreformable". La causa puede ser la necesidad de un acuerdo general, algo que se antoja muy complicado actualmente.
  20. Gabriel Cisneros afirmó que la Constitución "está hecha desde el consenso y para el consenso". Por eso se necesita una amplia mayoría en las Cámaras para reformarla con éxito. El consenso es necesario para hacer una reforma profunda del texto.
  21. Entre los mayores defectos de la Constitución encontramos que es derivada y poco original. Se inspira tanto en el constitucionalismo español desde el siglo XIX como en el europeo de la segunda mitad del siglo XX. Las Constituciones de la Alemania Federal y de Italia fueron los modelos seguidos. La Constitución no tuvo en cuenta, por ejemplo, la futura adhesión de España a la Comunidad Europea o la posible crisis del Estado del Bienestar. De hecho, la parte de Economía ha sido calificada de "frondosa", llena de brindis al sol y buenas intenciones difíciles de cumplir en realidad.
  22. El modelo territorial tampoco acabó bien definido y prueba de ello es que no fijó los límites del Estado de las Autonomías. En todo caso, sí estableció las bases para la descentralización territorial. España se convirtió en un Estado unitario pero fuertemente descentralizado. El modelo territorial fue el motivo de que algunos diputados de AP votarán "NO" en el Congreso.
  23. Entre las virtudes encontramos la superación de los tradicionales problemas de la política española (las relaciones entre la Iglesia y el Estado, por ejemplo; la educación, los derechos individuales, etc.). También su espíritu de concordia y reconciliación. Lejos quedaron las sectarias constituciones españolas del siglo XIX y el famoso "Trágala, perro".
  24. El régimen político nacido de la Constitución del 78 es una Monarquía parlamentaria y democrática, homologable a los imperantes en Europa Occidental. El sistema parlamentario es un bicameralismo muy atenuado donde el Congreso de los Diputados disfruta de gran protagonismo y el Senado es una especie de cámara territorial poco definida y de segunda lectura de las leyes.
  25. Si tenemos en cuenta los problemas con los que partía España en 1977, la convulsa historia del constitucionalismo español y la cruenta dictadura franquista anterior, podemos concluir que el proceso constituyente fue un rotundo éxito. Si a ello sumamos los 40 años de democracia plena que ha disfrutado la sociedad española desde entonces, podemos afirmar que la Constitución del 78 es la piedra angular que dio sentido al siglo XX español y sentó las bases del progreso del siglo XXI.

Si queréis leer más en este blog acerca de la Constitución de 1978, la Transición española a la democracia y las figuras clave de este periodo os dejo algunas entradas antiguas: