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viernes, 22 de septiembre de 2017

LA NAVE DEL ESTADO

¡Tú también, sigue navegando, oh Nave del Estado!
¡Sigue navegando, oh Unión, fuerte y grande!
¡La humanidad, con todos sus temores,
con toda la esperanza en los años venideros,
está sin aliento, pendiente de tu destino!

Platón (s. V a.C.)

Estas fueron las palabras que el presidente Roosevelt envió en una carta a Winston Churchill el 20 de enero de 1941. Las acompañaba diciendo: "Me parece que este verso puede aplicarse tanto a su pueblo como a nosotros". La metáfora del Estado como un gran barco en el que cabe la nación, en el que el gobierno controla el timón y surca los océanos de la Historia es, sin duda, maravillosa.

En estos días en los que nuestro Estado atraviesa sus horas más oscuras de, al menos, los últimos treinta y cinco años, se me vienen una y otra vez estas palabras a la cabeza. El historiador británico Norman Davies afirma que los Estados nacen, se desarrollan, envejecen y mueren. Como si se tratasen de un organismo vivo, pasan por horas de plenitud y declive. Algunos sobreviven más y otros menos. El Imperio Romano de Oriente vivió durante casi mil años hasta que sucumbió al avance de los turcos en 1453; la República de Rutenia, sin embargo, apenas sobrevivió un día, allá por 1939.

Es impensable que un organismo vivo no luche por su supervivencia. Nadie podría entender que la tripulación de un navío no tratase de llegar a puerto al descubrir que este se va a pique. ¿Quién puede dudar entonces de que cualquier Estado no intente defenderse de sí mismo?

Más aún cuando el mal que lo acecha, lo que trata de acabar con él, se encuentra dentro del propio Estado, de la propia nación. Cuando el mal es un cáncer que trata de destruir al Estado desde dentro, de devorarlo poco a poco hasta desmembrarlo. ¿No es lógico que el Estado trate de curarse, de reponerse?

Bien, pues esto es lo que el Estado Español trata de hacer desde hace semanas. Un sector de nuestro propio ser colectivo está intentado de forma reiterada destruirnos a nosotros mismos aprovechando, precisamente, los resortes y las instituciones que les brinda la estructura estatal. El independentismo se está aprovechando de las garantías del Estado de Derecho para acabar con él.

Pero no nos engañemos, el Estado, nuestro Estado, tienen todas las armas necesarias para detener el cáncer que lo come por dentro. Desde la legitimidad de la democracia hasta la fuerza bruta del ejército. Si la tripulación del navío se muestra decidido a no tolerar ultrajes como los cometidos en las últimas semanas por algunos individuos y organizaciones, la fuerza del Estado es imparable.

Si exceptuamos Portugal y, quizá, los Países Bajos, ninguna unidad territorial ha permanecido inalterable desde hace tanto tiempo como España. Desde comienzos del siglo XVIII no ha sufrido pérdidas o incorporaciones territoriales de relieve. Y si obviamos Gibraltar, esto no ocurre desde la Paz de los Pirineos de 1659. Ningún Estado ha sido tan fuerte como el español y ninguno, tampoco, ha sido tan débil como éste. Y, sin embargo, siempre ha sobrevivido. 

Pero es que, además, los argumentos de los rebeldes se desmoronan porque el Estado que pretenden destruir es perfectamente democrático; un Estado Social y de Derecho, garantista incluso con aquellos que quieren acabar con él. Sería legítimo, por ejemplo, luchar contra un régimen dictatorial, contra un Estado opresor o contra un Estado colonialista pero no contra un Estado como el español del siglo XXI.

¿Qué país del mundo toleraría que lo troceasen? ¿Qué país del mundo no protegería o trataría de proteger su integridad territorial? El caso del Reino Unido no es ejemplo válido puesto que el referéndum de independencia de Escocia en 2014 fue una apuesta personal del primer ministro británico D. Cameron para reforzar su posición dentro de su propio partido. Tampoco vale el ejemplo canadiense, donde el Acta Constitucional, permite este tipo de referéndums al tener en cuenta el engendro territorial que es el propio país, una agregado de territorios dispares colonizados sucesivamente por Francia e Inglaterra desde el siglo XVI.

¿Qué hizo EE.UU. cuando Texas y California pidieron referéndums de autodeterminación hace unos años? ¿Como respondió Alemania cuando Baviera hizo lo propio? ¿Qué hace Francia con los casos de Córcega y Bretaña? La respuesta a todas las preguntas es la misma: ignorar las peticiones. ¿Alguien se imagina al gobierno de Washington permitiendo la secesión de Texas o de California? ¿Y a Berlín dando carta blanca para la independencia de Baviera? Es impensable.

¿Y cómo evitarlo? Quizá el mal de nuestro Estado es no haber atajado el problema de raíz cuando se presentó a primera hora. Pero, en cualquier caso, tiene todas las herramientas disponibles a su disposición. Y la palabra "todas" tiene cualquier significado y connotación que se le quiera dar y que no merece mencionar aquí.

Nuestro Estado sobrevivirá. Quizá embarranque y atravesemos por momentos duros pero a la integridad del Estado le asiste el Derecho y a nuestras leyes las ampara la Democracia; una democracia auténtica y verdadera. La razón está del lado de la justicia, de la tolerancia y de la solidaridad. Y a todo ello da cobijo el Estado Español actual. Por eso, a pesar de todo, nuestro barco seguirá navegando. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

RAMIRO II "EL MONJE" Y LA CORONA DE ARAGÓN

Ramiro II "el Monje"


Si uno fisgonea un poco en la Historia medieval se dará cuenta de que se trata de una prolongada serie de conflictos personales, rivalidades, alianzas y traiciones. El destino de los reinos se confunde con el de sus soberanos y las dinastías, las familias reinantes, se entrecruzan como ocurre en las telenovelas sudamericanas. Hoy quiero contaros la historia de un monje convertido en rey que hizo posible el surgimiento de uno de los Estados más importantes de la Europa Medieval: la Corona de Aragón.

A principios del siglo XI, la Península Ibérica era un mosaico de reinos cristianos que competían entre sí y contra los sucesivos poderes musulmanes asentados en Al-Ándalus. En el nordeste se encontraban el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, cada uno con sus soberanos. En Aragón reinaba la estirpe de Ramiro I (1034 - 1063), primer monarca aragonés; mientras que en la zona catalana lo hacía la estirpe que en el siglo IX fundase Wifredo el Velloso tras romper los lazos con los francos del norte.

Desde 1104 reinó en Aragón Alfonso I, conocido como "el Batallador", que impulsó la expansión hacia el Valle del Ebro y reconquistó Zaragoza (1118). Se casó con la reina Urraca de Castilla; con la que tuvo un matrimonio algo complicadillo (por no decir que no se aguantaban). Como no tuvieron descendientes, a su muerte, en 1134, dejó dispuesto que sus dominios (Aragón) quedaran bajo el poder de las órdenes militares. Pero los nobles aragoneses no lo permitieron y ofrecieron la corona a su hermano Ramiro, que entonces era obispo de Roda.

Claro está, en cuanto Ramiro "el Monje" se enteró de que era el sucesor de la corona aragonesa se apresuró a abandonar su puesto eclesiástico y corrió a encontrar una esposa. La afortunada fue Inés de Poitou, elegida porque se la consideraba una mujer muy fértil. Lo que buscaba el monje era engendrar descendencia lo antes posible (que es el primer deber de todo buen monarca, por otra parte). El enlace tuvo lugar en la Catedral de Jaca en 1135.

A todo esto, Castilla y Navarra, con el beneplácito de la Iglesia, atacaron Aragón porque no admitían la sucesión. Ramiro II tuvo que huir hacia el este, es decir, hacia Cataluña. Allí, el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV (1113 - 1162) que, por entonces, tenía 22 años, ayudó a Ramiro II a recuperar el trono aragonés. Corría el año 1137

En agradecimiento, Ramiro II ofreció a su única hija Petronila como esposa al conde de Barcelona. La niña había nacido en 1136 con lo que contaba apenas un año de edad. Se firmaron en Barbastro las capitulaciones matrimoniales en las que se recogía la unificación del Reino de Aragón y el Condado de Barcelona aunque ambos territorios mantendrían sus propias instituciones, tradiciones y leyes. Petronila sería la reina de Aragón mientras que Ramón Berenguer IV quedaba como princeps.

El rey Ramiro II debío de pensar que no tenía que hacer nada más así que cedió el poder a su yerno y se retiró a un monasterio en Huesca recuperando su vida monacal. Su esposa, Inés de Poitou, cumplido el trámite de la descendencia, volvió a Francia (su país de origen). La niña Petronila quedó bajo custodia de su esposo y fue educada en Barcelona. 

El matrimonio entre Petronila y Ramón Berenguer IV se consumó catorce años después. En la práctica Ramón Berenguer IV gobernaba Cataluña y Aragón al tiempo que metía sus regias narices en Castilla y León, donde había mandado a su hermana Berenguela para casarse con el rey Alfonso VII. Como bien puede verse, nada tiene que olvidar esta historia al intrincado argumento de "Juego de Tronos", por ejemplo...

Del matrimonio entre Aragón y el Condado de Barcelona nació la llamada "Corona de Aragón", aunque nunca se empleó ese término en el Medievo. Del matrimonio entre Petronila y Ramón Berenguer nacieron nada menos que cuatro niños y una niña.

Ramón Berenguer murió en 1162 con cuarenta y nueve años; su esposa Petronila lo hizo en 1173 con tan sólo treinta y siete. Los sucedió su hijo Ramón Berenguer quien, al acceder al trono, cambió su nombre catalán por el de Alfonso, en memoria del hermano de su abuelo, Alfonso I el Batallador.

Alfonso II de Aragón y I de Barcelona fue el primer soberano de la Corona de Aragón. A partir de entonces una larga lista de monarcas se titularían doblemente "reyes de Aragón" y "condes de Barcelona", impulsando la influencia catalano-aragonesa o aragonesa-catalana por todo el Mediterráneo Occidental. Después se incluirían nuevos territorios como el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca.

Territorios bajo control de Ramón Berenguer IV en la Península Ibérica



Y todo este lío viene porque un día como hoy, 16 de agosto, pero del año 1157 murió aquel que hizo posible el surgimiento de la Corona de Aragón: Ramiro II "el Monje".



  

domingo, 13 de agosto de 2017

TENOCHITLÁN: 13 DE AGOSTO DE 1521



El 13 de agosto de 1521, la capital azteca de Tenochitlán se rindió a las tropas españolas de Hernán Cortés. Todo el imperio de los méxicas quedaba en manos de los conquistadores europeos y la monumental capital, arrasada por completo. Sobre sus cenizas, Hernán Cortés fundaría de inmediato la Ciudad de México, capital del nuevo Virreinato de Nueva España.

Este es, sin duda, uno de los grandes episodios de la Historia de España: el inicio de la conquista de la América Continental. Pero todas las grandes hazañas del pasado esconden una parte no tan épica. Una parte oscura, poco heroica, se presenta tras la evocadora (casi mítica) idea simplificada que se nos viene a la mente cada vez que recordamos, por ejemplo, la conquista de México por los españoles.

Hernán Cortés partió de Cuba el 10 de febrero de 1519 en dirección al continente con una armada compuesta por unos 550 soldados. Pero su expedición no había sido autorizada por el gobernador de la isla, Diego Velázquez. Poco importó este pequeño detalle al extremeño que, decidido, puso rumbo a la isla de Cozumel donde encontró a un español, llamado Jerónimo de Aguilar, que llevaba ocho años viviendo con los indígenas.

Después, la expedición recorrió la costa del Yucatán donde entabló contactos con los indígenas. Por cierto, por aquellas tierras, Hernán Cortés conoció a la que sería su amante, compañera y esposa, la Maliche, una indígena que sería bautizada como Marina poco después. Doña Marina ayudó a los españoles en la conquista de México  haciendo las funciones de traductora, como puedes leer aquí.

Por entonces, Diego Velázquez había declarado traidor y prófugo a Cortés desde Cuba. Además, Moctezuma, soberano del Imperio Azteca, ya sabía de la llegada de extraños a las cercanías de su imperio. Moctezuma envió más de una vez, emisarios a Cortés preguntándole, primero, cuáles eran sus intenciones y, después, ofreciéndole regalos para que se marchase..

Pero Cortés estaba decidido a hacer algo grande y siguió adelante a pesar del gobernador de Cuba y del soberano azteca. Fundó la ciudad de Veracruz y, para evitar que sus hombres retornasen a Cuba, ordenó estrellar los navíos contra los acantilados. Ya no había marcha atrás: la única opción era internarse en el continente.

¿Cómo es posible que 550 españoles, por muy bravos y fieros que fuesen, lograsen conquistar un imperio bien organizado de 25 millones de habitantes? La realidad el Imperio Azteca esta dominado por los méxicas y habitado por multitud de pueblos sometidos a su poder. Lo que hizo Cortés fue ganarse la confianza de todos esos pueblos que odiaban el yugo méxica.

El Imperio Azteca no era precisamente un paraíso de convivencia y paz sino el fruto del expansionismo de un pueblo que había sometido militarmente a otros. Estos pueblos debían pagar cuantioso tributos que, incluían, por supuesto, hombres para sacrificios humanos.

El caso es que, poco a poco, Cortés engrosó sus tropas a base de indígenas y avanzó por en dirección a la capital imperial. Tenochitlán era una ciudad monumental situada en una zona pantanosa (el lago Texcoco). Se accedía a ella a través de cuatro largos puentes. El ocho de noviembre de 1519 entraron, por fin, en la capital y Moctezuma los recibió con una ceremonia espectacular.

El tlatoani (señor) azteca y, en general, todos los líderes méxicas no se enteraron muy bien de qué ocurría. De hecho, se pensaban que los españoles eran descendientes de Quetzalcoatl, una divinidad que había marchado hacia el este (justo de donde venían los españoles). El caso es que los conquistadores fueron recibidos con gran hospitalidad, se ordenó que no se les hiciese ningún daño y hasta se les mostró los dominios y las riquezas del país. Podemos imaginar las caras de los harapientos españoles cuando contemplaban los enormes templos del centro de Tenochitlán y las riquezas que se acumulaban en su interior.

Moctezuma sólo comprendió que los españoles buscaban la destrucción de su imperio con la insistencia de Cortés de que olvidase sus dioses y abrazase la fe cristiana. Hernán Cortés, consciente de la debilidad de su posición, ordenó el arresto de Moctezuma en su palacio pero, en ese momento, conoció la llegada de tropas a la costa con ordenes de detenerle. Diego Velázquez había movido ficha y no iba a permitir que Cortés se saliese con la suya.

Cortés marchó entonces a Veracruz dejando en Tenochitlán un grupo de hombres al mando de Alvarado. En la costa, tras una escaramuza, convenció a los recién llegados de la gran oportunidad que se presentaba ante ellos: la conquista de una tierra riquísima.

Cuando regresaron a Tenochitlán la situación había cambiado y los aztecas se mostraban hostiles hacia los españoles. ¡Qué diferencia con la primera vez que entraron en la ciudad! Una multitud se manifestaba delante del palacio de Axayácatl donde se atrincheraban los españoles y donde estaba preso Moctezuma. Los españoles decidieron que Moctezuma saliese a una terraza y pidiese a sus súbditos que se calmasen pero, cuando lo hizo, le abrieron la cabeza con una piedra. A los pocos días el tlatoani murió.

La situación de los españoles era insostenible y el 30 de junio de 1520 Cortés ordenó la evacuación de la ciudad. Este episodio es de todo menos honroso: los españoles huyeron de la ciudad aprovechando la noche y sabiendo que una batalla contra los méxicas supondría su aniquilación. En la huida cargaron con todo el oro que pudieron y que, por supuesto, fueron perdiendo por el camino cuando los indígenas les atacaron. Cientos de españoles y miles de indios aliados perecieron aquella noche, la Noche Trieste...

Los españoles huyeron a Tlaxcala, una región aliada, pero volvieron a encontrarse con sus perseguidores en Otumba, donde les derrotaron. Lejos de Tenochitlán, Herán Cortés planeó el retorno y la definitiva conquista.

En abril de 1521 los españoles sitiaron la capital azteca. La conquista fue posible gracias a las alianzas con otros pueblos indígenas, la disciplina de las tropas españolas y el uso de pequeños bergantines botados en el lago Texcoco. Has leído bien, los españoles construyeron barcos para sitiar Tenochitlán. 

La resistencia azteca fue heroica. El jefe militar de Tenochitlán, Cuautemoc fue decisiva y sólo rindió la ciudad cuando era absolutamente imposible la resistencia, que había sido llevada hasta el límite. En sus "Cartas de Relación", enviadas al emperador Carlos V, Hernán Cortés dice que "murieron más de cincuenta mil ánimas". La guerra cesó el 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito:

"De manera que desde el día que se puso cerco a la ciudad... hasta que se ganó, pasaron setenta y cinco días, en los cuales vuestra majestad verá los trabajos, peligros y desventuras que éstos sus vasallos padecieron [los conquistadores españoles], en los cuales mostraron tanto sus personas, que las obran dan buen testimonio de ello"

Como puedes imaginar, Tenochitlán quedó completamente destruida pero Cortés inició de inmediato su reconstrucción. Se fundó así la Ciudad de México, capital de la Nueva España, el primer virreinato español en el Nuevo Mundo.  




jueves, 18 de agosto de 2016

YA NO ME ENCONTRARON...

OCHENTA ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE FEDERICO GARCÍA LORCA



Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.


Federico García Lorca.
Fragmento del poema "Fábula y rueda de tres amigos", Poeta en Nueva York.

Hace ocho décadas la Guerra Civil española afrontaba el primero de sus más de treinta y dos trágicos meses. En muchos lugares de España se habían producido, en ese tiempo, innumerables matanzas, ajustes de cuentas y fusilamientos. Miles de personas habían perecido ya (al final, la guerra se saldó con medio millón de muertos). Fue precisamente el 18 de agosto de 1936, en el primer mes del golpe militar, cuando fue asesinado el que se convertiría en la más célebre de las víctimas de la contienda: Federico García Lorca.

Unos días antes, el poeta (quizá uno de los mejores en la historia de la Literatura en castellano) se había refugiado en la casa de su amigo Luis Rosales, en Granada. El 16 de agosto, miembros de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto se presentaron allí para detenerlo en nombre del gobernador de la provincia. 

Lorca sabía perfectamente que era objetivo de los sublevados y de Falange por su significación política durante los años de la República aunque prefirió permanecer en España antes de partir al exilio. También se dice que en sus poemas (en concreto, en el poema del comienzo de esta crónica) Lorca predijo su propia muerte: "... comprendí que me habían asesinado"

Y es que junto a él, fueron fusilados en la madrugada del 18 de julio de 1936, hacia las cuatro de la mañana, otras tres personas ("...destrozaron tres esqueletos..."). Eran los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas; y el maestro de Pulianas Dióscoro Galindo Monge. El lugar exacto de la ejecución se desconoce aunque se sabe que fue en algún punto entre las localidades de Viznar y Alfacar, al nordeste de la ciudad de Granada. También se desconoce la fosa en la que sus cuerpos fueron depositados.

"Ya no me encontraron / ¿No me encontraron?..." dice el poema. Y, en efecto, a día de hoy y tras algunos proyectos para localizar la fosa, el cuerpo de García Lorca sigue sin aparecer. Pero su nombre se convirtió de inmediato en símbolo de las injusticias de la guerra y en representante destacado de las victimas de los desmanes y aberraciones cometidos en la segunda mitad de los años treinta en España: "...y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados...".

Por cierto, el fragmento corresponde a un poema escrito hacia 1930 cuando la Segunda República española (1931 - 1936) era tan sólo una utopía y nadie podía imaginar la Guerra Civil  (1936 - 1939) que la sucedería. Me voy a permitir la licencia de terminar esta crónica con un fragmento completamente ficticio de uno de los capítulos de la serie "El Ministerio del Tiempo" (TVE):





Una genial despedida a Federico García Lorca, ochenta años después de su muerte, ¿no creéis?

viernes, 5 de agosto de 2016

AUGUSTO Y LOS DIOSES

EL CULTO IMPERIAL Y LA DIVINIZACIÓN DE LOS EMPERADORES EN LA ANTIGUA ROMA 

Revista ARTyHUM, 27, agosto de 2016

Pretendemos describir, en este artículo, el proceso mediante el cual se desarrolló el culto al emperador durante el principado de Augusto. Destacaremos las motivaciones políticas, sociales y religiosas de esta forma de manifestación de lealtad así como las diferencias existentes en este ámbito entre las provincias orientales y el resto del imperio. Para ello es necesario seguir un orden cronológico que nos permita observar cómo el prínceps Augusto vinculó progresivamente su figura con los dioses para promover precisamente una imagen de ser superior, casi divino.

Pueden leer el artículo aquí.


viernes, 1 de abril de 2016

TANTO QUE AGRADECER...

Tantas cosas tengo que agradecerle al I.E.S. "Virgen del Espino", el lugar donde estudié y formé mi personalidad, que corro el riesgo de perderme en mis recuerdos y aun de caer en la cursilería. Pero sin este ánimo, quería dejar por escrito y transmitir de alguna forma el agradecimiento al instituto por estas últimas semanas en las que he vuelto allí. En las que he vuelto a mi casa.

Y es que sentía y siento que este instituto es mi casa porque en él pasé hace ya algún tiempo seis años de mi vida y en él he vivido muchas alegrías y algunas (pocas) penas. Fue también entre esas paredes donde descubrí mi vocación por la enseñanza y donde encontré a los que, andando en el tiempo, serían mis amigos. Por eso, en estas semanas, cuando he vuelto como "profesor de prácticas", los recuerdos me abordaban continuamente y me veía reflejado en cada aula, en cada pasillo, en cada rincón.

Ahora, cuando escribo estas líneas, no me salen las palabras que pensaba mientras marchaba del instituto esta mañana. Estoy profundamente agradecido al Centro, al equipo directivo, al orientador y a todos los profesores por haberme hecho sentir que, efectivamente, estaba en mi casa. Y sobre todo, debo a los profesores del Departamento de Ciencias Sociales el haberme acogido estos meses y el haberme tratado como uno más.

Me he reencontrado con mis antiguos profesores quienes, ahora, me han tratado como un colega, como un compañero. Tengo que agradecer especialmente a Salvador que me haya permitido volver a sus clases de Historia, que me haya dejado sentir que sus alumnos eran los míos. Y también debo a Mercedes que me haya "prestado" sus alumnos para poner en práctica actividades que había preparado y que haya acogido mis propuestas y mis iniciativas con tanto entusiasmo.

¿Y qué decir de los alumnos? A los de 1º de Bachillerato de Ciencias Sociales y Humanidades tengo que agradecerles que me hayan dejado darles clase, que hayan aceptado de buen grado las actividades que les proponía, que hayan soportado mis explicaciones sobre la Guerra Fría y que me hayan hecho sentir siempre tan cómodo. También a los alumnos de 1º, 2º y 4º de E.S.O., por haber aguantado mis regañinas y mis llamadas de atención y por haber permitido que un extraño, como era yo, entrase en su aula. Y también al resto de alumnos del instituto, aunque muchos de ellos ni si quiera me conozcan, por haberme hecho volver a un tiempo pasado que recuerdo bien.

Ya sabía que este periodo de prácticas en el instituto iba a ser la mejor experiencia de este año, en el que otros quehaceres consumen mi tiempo; y del Máster, que tantos quebraderos de cabeza me ha dado. Lo que desconocía es que estas semanas iban a darme fuerza para perseguir mis objetivos. No sé si, este curso, volveré de visita al I.E.S. "Virgen del Espino", pero sí tengo la certeza de que, en el futuro, intentaré volver como profesor.

Muchas gracias por todo,


1 de abril de 2016

Gonzalo  


lunes, 28 de diciembre de 2015

FIN DEL DECIMOQUINTO AÑO...

Sólo quince, tantos como los años que llevamos en este siglo, han sido los instantes de este año pues otros quehaceres me han impedido dedicarles tiempo, pero no quería ni podía dejar pasar el cambio de año sin hacer, como es costumbre, un breve balance. Otro año más se nos va, el 2015, el decimoquinto año de la vigésimo primera centuria ya es Historia (con mayúscula, como a mí me gusta). Pero, ¿qué pasará a la Historia de este año? ¿Cuáles son los Instantes con Historia del 2015?

Lamentablemente casi todos ellos son terribles, al menos, a nivel internacional. En Europa el año empezó como acabó. El 7 de enero, varios terroristas del Daesh asaltaron la redacción de la revista satírica "Charlie Hebdo" en París causando doce muertos. Fue un ataque contra Francia, contra Europa, contra la Civilización Occidental y contra los principios que compartimos todos nosotros: la libertad. El 13 de noviembre, otro ataque del fundamentalismo islámico en la capital francesa causó ciento treinta muertos en respuesta a los bombardeos de la aviación gala en Siria. Todos nos sentimos por unos días franceses y compartimos su dolor e indignación. Como ocurrió en 2004, en Madrid, y en 2005, en Londres, Europa se volvió a teñir de luto.

Entre ambos dramáticos episodios, el Viejo Continente se ha visto desbordado por la llegada de cientos de miles de refugiados sirios, afganos, eritreos y sudaneses que huyen de la guerra y la miseria en sus países. La llegada masiva de refugiados y la persistente amenaza terrorista han causado tal impacto que han provocado un replanteamiento de los propios principios fundacionales de la Unión Europea. Claro que, a pesar de todo este terrible marasmo, también ha habido tiempo para que unos irresponsables políticos griegos llevaran a su país y a todo el Continente al borde del abismo financiero y económico para, al final... aceptar las mismas condiciones a las que ferozmente se oponían antes.

El 2015 también ha sido el cuarto año de la guerra de Siria que está desgarrando irreversiblemente el país. Más de 400.000 personas han perecido en una guerra de todos contra todos en la que es difícil distinguir ya quien es el bueno y quien es el malo. Igual ocurre en el vecino Iraq, y en Afganistan, y en el Yemen, y en Libia, y en Sudan del Sur, y en Mali...

Este año también pasará a la Historia por el enésimo intento de acordar un plan de actuación mundial contra el ya evidente cambio climático. Una cumbre celebrada en París entre noviembre y diciembre trató de dar relevo al fracasado protocolo de Kioto. El compromiso de reducir las emisiones para que la temperatura media mundial no aumentase más de dos grados centígrados para final de siglo se antoja, hoy, utópico. Y todo ello en el año más caluroso de la historia con un otoño que no fue otoño y un invierno que fue... una primavera.

Y España, mientras tanto, ha seguido en su bucle particular... un bucle que dura ya varios años y que empieza a ser preocupante. Ante una recuperación económica cuanto menos cuestionable, la situación política ha empeorado considerablemente. El año 15 ha sido un año electoral, con cuatro elecciones repartidas a lo largo de los doce meses. En marzo las elecciones en Andalucía evidenciaron la enorme complejidad de la fractura política que vive el país y la necesidad de llegar a pactos para gobernar. Pactos entre partidos que se presentan difíciles. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo corroboraron esa tendencia. Los partidos que habían hecho posible la estabilidad política durante los últimos treinta años se resquebrajaron y surgieron otros... sólo con muy buenas intenciones.

Después del verano llegaron las elecciones autonómicas en Cataluña. La situación política en esta región se ha convertido en delirante y bochornosa. Ante unos comicios presentados como un plebiscito, los independentistas consiguieron sólo el 48% de los votos pero lograron la mayoría absoluta en el Parlamento. Mayoría absoluta cuestionable, por otra parte, ya que el bloque secesionista depende de un partido anti - (ponga aquí usted la palabra que quiera) para investir presidente al "cuasidefenestrado" Artur Mas, que cree ser un Mesías de un pueblo subyugado como NO es el catalán.

Y, el 20 de diciembre, en vísperas de las fiestas navideñas, la atención se centró en las elecciones generales. El resultado, por esperado, no deja de ser alarmante: Las Cortes más fracturadas de la Historia de la democracia moderna en España. Aunque corresponderá al 2016 alumbrar las verdaderas consecuencias de este hecho, hoy, el futuro no parece muy esperanzador. Llega el momento de pactar, de cooperar y de colaborar para sacar la Nación adelante y el sentido de Estado, la responsabilidad y la seriedad son esenciales para ello pero...

Por todo ello, el nuevo año 2016 se nos presenta lleno de incógnitas en nuestro país: ¿seremos capaces los españoles de formar un gobierno estable que garantice la gobernabilidad del país durante los próximos cuatro años? ¿conseguiremos frenar definitivamente el estrafalario desafío soberanista de Cataluña que dura ya demasiados años? ¿conseguiremos que la economía despegue de una vez por todas y todos los españoles lo sientan en sus vidas?

Y tampoco a nivel internacional el futuro se antoja claro: ¿podrá Siria encontrar un vía para el restablecimiento de la paz? ¿y Libia? ¿y Mali? ¿y el Yemen? ¿Conseguiremos destruir y aniquilar al Daesh definitivamente? ¿Quién será el próximo presidente de los EE.UU.? ¿Qué traerá el nuevo año para Latinoamérica? ¿Vencerá la democracia al populismo en Venezuela? ¿Que ocurrirá en el 2015 en Ucrania? ¿Qué más sustos financieros nos daremos los europeos con Grecia? ¿Cómo podremos hacer frente a la amenaza terrorista en Occidente?...


Para finalizar este breve balance os dejo una canción especial para mi. Este año pude, por fin, asistir al Musical de El Rey León en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Un espectáculo fabuloso que, sin duda, merece la pena ver. La última canción del Musical, "Un nuevo rey. El ciclo vital" transmite la transición entre un momento de penumbra y un final apoteósico y grandioso. Quizá, sólo quizá, sea el presagio de lo que puede ocurrir este año.





¡¡FELIZ AÑO 2016 A TODOS!!