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jueves, 18 de agosto de 2016

YA NO ME ENCONTRARON...

OCHENTA ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE FEDERICO GARCÍA LORCA



Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.


Federico García Lorca.
Fragmento del poema "Fábula y rueda de tres amigos", Poeta en Nueva York.

Hace ocho décadas la Guerra Civil española afrontaba el primero de sus más de treinta y dos trágicos meses. En muchos lugares de España se habían producido, en ese tiempo, innumerables matanzas, ajustes de cuentas y fusilamientos. Miles de personas habían perecido ya (al final, la guerra se saldó con medio millón de muertos). Fue precisamente el 18 de agosto de 1936, en el primer mes del golpe militar, cuando fue asesinado el que se convertiría en la más célebre de las víctimas de la contienda: Federico García Lorca.

Unos días antes, el poeta (quizá uno de los mejores en la historia de la Literatura en castellano) se había refugiado en la casa de su amigo Luis Rosales, en Granada. El 16 de agosto, miembros de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto se presentaron allí para detenerlo en nombre del gobernador de la provincia. 

Lorca sabía perfectamente que era objetivo de los sublevados y de Falange por su significación política durante los años de la República aunque prefirió permanecer en España antes de partir al exilio. También se dice que en sus poemas (en concreto, en el poema del comienzo de esta crónica) Lorca predijo su propia muerte: "... comprendí que me habían asesinado"

Y es que junto a él, fueron fusilados en la madrugada del 18 de julio de 1936, hacia las cuatro de la mañana, otras tres personas ("...destrozaron tres esqueletos..."). Eran los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas; y el maestro de Pulianas Dióscoro Galindo Monge. El lugar exacto de la ejecución se desconoce aunque se sabe que fue en algún punto entre las localidades de Viznar y Alfacar, al nordeste de la ciudad de Granada. También se desconoce la fosa en la que sus cuerpos fueron depositados.

"Ya no me encontraron / ¿No me encontraron?..." dice el poema. Y, en efecto, a día de hoy y tras algunos proyectos para localizar la fosa, el cuerpo de García Lorca sigue sin aparecer. Pero su nombre se convirtió de inmediato en símbolo de las injusticias de la guerra y en representante destacado de las victimas de los desmanes y aberraciones cometidos en la segunda mitad de los años treinta en España: "...y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados...".

Por cierto, el fragmento corresponde a un poema escrito hacia 1930 cuando la Segunda República española (1931 - 1936) era tan sólo una utopía y nadie podía imaginar la Guerra Civil  (1936 - 1939) que la sucedería. Me voy a permitir la licencia de terminar esta crónica con un fragmento completamente ficticio de uno de los capítulos de la serie "El Ministerio del Tiempo" (TVE):





Una genial despedida a Federico García Lorca, ochenta años después de su muerte, ¿no creéis?

viernes, 5 de agosto de 2016

AUGUSTO Y LOS DIOSES

EL CULTO IMPERIAL Y LA DIVINIZACIÓN DE LOS EMPERADORES EN LA ANTIGUA ROMA 

Revista ARTyHUM, 27, agosto de 2016

Pretendemos describir, en este artículo, el proceso mediante el cual se desarrolló el culto al emperador durante el principado de Augusto. Destacaremos las motivaciones políticas, sociales y religiosas de esta forma de manifestación de lealtad así como las diferencias existentes en este ámbito entre las provincias orientales y el resto del imperio. Para ello es necesario seguir un orden cronológico que nos permita observar cómo el prínceps Augusto vinculó progresivamente su figura con los dioses para promover precisamente una imagen de ser superior, casi divino.

Pueden leer el artículo aquí.


viernes, 1 de abril de 2016

TANTO QUE AGRADECER...

Tantas cosas tengo que agradecerle al I.E.S. "Virgen del Espino", el lugar donde estudié y formé mi personalidad, que corro el riesgo de perderme en mis recuerdos y aun de caer en la cursilería. Pero sin este ánimo, quería dejar por escrito y transmitir de alguna forma el agradecimiento al instituto por estas últimas semanas en las que he vuelto allí. En las que he vuelto a mi casa.

Y es que sentía y siento que este instituto es mi casa porque en él pasé hace ya algún tiempo seis años de mi vida y en él he vivido muchas alegrías y algunas (pocas) penas. Fue también entre esas paredes donde descubrí mi vocación por la enseñanza y donde encontré a los que, andando en el tiempo, serían mis amigos. Por eso, en estas semanas, cuando he vuelto como "profesor de prácticas", los recuerdos me abordaban continuamente y me veía reflejado en cada aula, en cada pasillo, en cada rincón.

Ahora, cuando escribo estas líneas, no me salen las palabras que pensaba mientras marchaba del instituto esta mañana. Estoy profundamente agradecido al Centro, al equipo directivo, al orientador y a todos los profesores por haberme hecho sentir que, efectivamente, estaba en mi casa. Y sobre todo, debo a los profesores del Departamento de Ciencias Sociales el haberme acogido estos meses y el haberme tratado como uno más.

Me he reencontrado con mis antiguos profesores quienes, ahora, me han tratado como un colega, como un compañero. Tengo que agradecer especialmente a Salvador que me haya permitido volver a sus clases de Historia, que me haya dejado sentir que sus alumnos eran los míos. Y también debo a Mercedes que me haya "prestado" sus alumnos para poner en práctica actividades que había preparado y que haya acogido mis propuestas y mis iniciativas con tanto entusiasmo.

¿Y qué decir de los alumnos? A los de 1º de Bachillerato de Ciencias Sociales y Humanidades tengo que agradecerles que me hayan dejado darles clase, que hayan aceptado de buen grado las actividades que les proponía, que hayan soportado mis explicaciones sobre la Guerra Fría y que me hayan hecho sentir siempre tan cómodo. También a los alumnos de 1º, 2º y 4º de E.S.O., por haber aguantado mis regañinas y mis llamadas de atención y por haber permitido que un extraño, como era yo, entrase en su aula. Y también al resto de alumnos del instituto, aunque muchos de ellos ni si quiera me conozcan, por haberme hecho volver a un tiempo pasado que recuerdo bien.

Ya sabía que este periodo de prácticas en el instituto iba a ser la mejor experiencia de este año, en el que otros quehaceres consumen mi tiempo; y del Máster, que tantos quebraderos de cabeza me ha dado. Lo que desconocía es que estas semanas iban a darme fuerza para perseguir mis objetivos. No sé si, este curso, volveré de visita al I.E.S. "Virgen del Espino", pero sí tengo la certeza de que, en el futuro, intentaré volver como profesor.

Muchas gracias por todo,


1 de abril de 2016

Gonzalo  


lunes, 28 de diciembre de 2015

FIN DEL DECIMOQUINTO AÑO...

Sólo quince, tantos como los años que llevamos en este siglo, han sido los instantes de este año pues otros quehaceres me han impedido dedicarles tiempo, pero no quería ni podía dejar pasar el cambio de año sin hacer, como es costumbre, un breve balance. Otro año más se nos va, el 2015, el decimoquinto año de la vigésimo primera centuria ya es Historia (con mayúscula, como a mí me gusta). Pero, ¿qué pasará a la Historia de este año? ¿Cuáles son los Instantes con Historia del 2015?

Lamentablemente casi todos ellos son terribles, al menos, a nivel internacional. En Europa el año empezó como acabó. El 7 de enero, varios terroristas del Daesh asaltaron la redacción de la revista satírica "Charlie Hebdo" en París causando doce muertos. Fue un ataque contra Francia, contra Europa, contra la Civilización Occidental y contra los principios que compartimos todos nosotros: la libertad. El 13 de noviembre, otro ataque del fundamentalismo islámico en la capital francesa causó ciento treinta muertos en respuesta a los bombardeos de la aviación gala en Siria. Todos nos sentimos por unos días franceses y compartimos su dolor e indignación. Como ocurrió en 2004, en Madrid, y en 2005, en Londres, Europa se volvió a teñir de luto.

Entre ambos dramáticos episodios, el Viejo Continente se ha visto desbordado por la llegada de cientos de miles de refugiados sirios, afganos, eritreos y sudaneses que huyen de la guerra y la miseria en sus países. La llegada masiva de refugiados y la persistente amenaza terrorista han causado tal impacto que han provocado un replanteamiento de los propios principios fundacionales de la Unión Europea. Claro que, a pesar de todo este terrible marasmo, también ha habido tiempo para que unos irresponsables políticos griegos llevaran a su país y a todo el Continente al borde del abismo financiero y económico para, al final... aceptar las mismas condiciones a las que ferozmente se oponían antes.

El 2015 también ha sido el cuarto año de la guerra de Siria que está desgarrando irreversiblemente el país. Más de 400.000 personas han perecido en una guerra de todos contra todos en la que es difícil distinguir ya quien es el bueno y quien es el malo. Igual ocurre en el vecino Iraq, y en Afganistan, y en el Yemen, y en Libia, y en Sudan del Sur, y en Mali...

Este año también pasará a la Historia por el enésimo intento de acordar un plan de actuación mundial contra el ya evidente cambio climático. Una cumbre celebrada en París entre noviembre y diciembre trató de dar relevo al fracasado protocolo de Kioto. El compromiso de reducir las emisiones para que la temperatura media mundial no aumentase más de dos grados centígrados para final de siglo se antoja, hoy, utópico. Y todo ello en el año más caluroso de la historia con un otoño que no fue otoño y un invierno que fue... una primavera.

Y España, mientras tanto, ha seguido en su bucle particular... un bucle que dura ya varios años y que empieza a ser preocupante. Ante una recuperación económica cuanto menos cuestionable, la situación política ha empeorado considerablemente. El año 15 ha sido un año electoral, con cuatro elecciones repartidas a lo largo de los doce meses. En marzo las elecciones en Andalucía evidenciaron la enorme complejidad de la fractura política que vive el país y la necesidad de llegar a pactos para gobernar. Pactos entre partidos que se presentan difíciles. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo corroboraron esa tendencia. Los partidos que habían hecho posible la estabilidad política durante los últimos treinta años se resquebrajaron y surgieron otros... sólo con muy buenas intenciones.

Después del verano llegaron las elecciones autonómicas en Cataluña. La situación política en esta región se ha convertido en delirante y bochornosa. Ante unos comicios presentados como un plebiscito, los independentistas consiguieron sólo el 48% de los votos pero lograron la mayoría absoluta en el Parlamento. Mayoría absoluta cuestionable, por otra parte, ya que el bloque secesionista depende de un partido anti - (ponga aquí usted la palabra que quiera) para investir presidente al "cuasidefenestrado" Artur Mas, que cree ser un Mesías de un pueblo subyugado como NO es el catalán.

Y, el 20 de diciembre, en vísperas de las fiestas navideñas, la atención se centró en las elecciones generales. El resultado, por esperado, no deja de ser alarmante: Las Cortes más fracturadas de la Historia de la democracia moderna en España. Aunque corresponderá al 2016 alumbrar las verdaderas consecuencias de este hecho, hoy, el futuro no parece muy esperanzador. Llega el momento de pactar, de cooperar y de colaborar para sacar la Nación adelante y el sentido de Estado, la responsabilidad y la seriedad son esenciales para ello pero...

Por todo ello, el nuevo año 2016 se nos presenta lleno de incógnitas en nuestro país: ¿seremos capaces los españoles de formar un gobierno estable que garantice la gobernabilidad del país durante los próximos cuatro años? ¿conseguiremos frenar definitivamente el estrafalario desafío soberanista de Cataluña que dura ya demasiados años? ¿conseguiremos que la economía despegue de una vez por todas y todos los españoles lo sientan en sus vidas?

Y tampoco a nivel internacional el futuro se antoja claro: ¿podrá Siria encontrar un vía para el restablecimiento de la paz? ¿y Libia? ¿y Mali? ¿y el Yemen? ¿Conseguiremos destruir y aniquilar al Daesh definitivamente? ¿Quién será el próximo presidente de los EE.UU.? ¿Qué traerá el nuevo año para Latinoamérica? ¿Vencerá la democracia al populismo en Venezuela? ¿Que ocurrirá en el 2015 en Ucrania? ¿Qué más sustos financieros nos daremos los europeos con Grecia? ¿Cómo podremos hacer frente a la amenaza terrorista en Occidente?...


Para finalizar este breve balance os dejo una canción especial para mi. Este año pude, por fin, asistir al Musical de El Rey León en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Un espectáculo fabuloso que, sin duda, merece la pena ver. La última canción del Musical, "Un nuevo rey. El ciclo vital" transmite la transición entre un momento de penumbra y un final apoteósico y grandioso. Quizá, sólo quizá, sea el presagio de lo que puede ocurrir este año.





¡¡FELIZ AÑO 2016 A TODOS!!

domingo, 6 de diciembre de 2015

EDUCAR CON LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

El caso de la enseñanza de la Historia: "Life in Black and White", una propuesta didáctica


Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) abren nuevas puertas a la enseñanza. La posibilidad de crear recursos educativos y materiales (actividades, tareas, fichas, etc.) es la principal ventaja de los aparatos digitales con los que cuentan los Centros escolares de nuestro país. Esto es fundamental a la hora de enseñar asignaturas de contenidos, como las Ciencias Sociales, en una lengua extranjera, por ejemplo inglés, dentro del programa AICLE. La ausencia de materiales sobre Historia y Geografía de España en inglés para niños de Educación Primaria obliga a los docentes a crear sus propios recursos utilizando las TICs. Presentamos una propuesta de web titulada "Life in Black and White" como recurso principal de un proyecto didáctico sobre la vida cotidiana en España a comienzos del siglo XX para 5º y 6º de Educación Primaria. En la web, los niños disponen de la información necesaria para desarrollar las tareas así como de todas las instrucciones que deben seguir para culminar con éxito las actividades que forman el proyecto didáctico.


ESPECIAL ARTYHUM. MONOGRÁFICO SOBRE HUMANIDADES DIGITALES: disponible aquí

sábado, 14 de noviembre de 2015

EUROPA FRENTE AL ISLAM


El 10 de octubre del 732, las tropas del rey franco Carlos Martel se enfrentaron a las del caudillo árabe al-Gafiki cerca de Poitiers. Las hordas islámicas, formadas por más de 50.000 soldados árabes y bereberes, sufrieron una tremenda derrota frente a los francos y al-Gafiki encontró la muerte a manos del jefe carolingio. La derrota islámica fue crucial para el destino de Europa y del Cristianismo pues frenó irremediablemente el avance musulmán por el Viejo Continente. Poco después, los francos expulsaron de la Provenza a los musulmanes que allí se habían instalado, los cuales se replegaron a al-Andalus.

Aquel episodio fue la primera derrota militar de los musulmanes, que habían invadido Europa veintiún años antes, en el 711. El reino godo de Toledo y su rey Roderico no habían conseguido frenar en aquella batalla cerca del río Guadalete a los invasores islámicos que ya habían conquistado por las armas todo el Norte de África. La Península Ibérica, al-Andalus, como ellos la llamaban, fue ocupada ante la inoperancia de la élite goda y la pasividad de la población hispana, acostumbrada a que pasasen por aquellas tierras todo tipo de conquistadores.

La obsesión de los musulmanes con Europa parece evidente ya desde los albores del siglo VIII; igual que la tendencia islámica a conquistar por las armas nuevos territorios. Lo que nadie puede dudar es que el Islam, surgido a finales del siglo VII, se extendió por Arabia primero, y después, por el Norte de África gracias a las armas del fabuloso y próspero Califato Omeya.

Fue en aquellas centurias que hemos relatado cuando se gestaron los sucesivos choques entre la vieja Europa cristiana y la nueva religión islámica. Desde entonces, las dos civilizaciones, que parecen incompatibles, no han dejado de mirarse con recelo y se han combatido en numerosas ocasiones. Algo parece claro: el Islam siempre ha amenazado a la Europa Cristiana igual que Occidente lo ha hecho a las sociedades musulmanas.

El Medievo estuvo repleto de conflictos entre la Cristiandad y el Islam. El más largo lo vivimos aquí, en la Península Ibérica. La batalla de Covadonga, en el 722, convertida en mito después, inauguró la Reconquista. Ésta no fue más que una constante guerra entre los Reinos cristianos del norte peninsular y los diferentes Estados musulmanes configurados progresivamente en la zona ocupada de al-Andalus. Quizá la Batalla de las Navas de Tolosa, en el 1212, sea el mejor ejemplo de la unidad de los cristianos contra el infiel. En el verano de aquel año, un ejército formado por castellanos, aragoneses, navarros, franceses y occitanos infligió tal derrota a las huestes almohades que el imperio norteafricano se desmoronó como un castillo de naipes.

De igual forma, las Cruzadas unieron a los cristianos europeos con el propósito de reconquistar Tierra Santa, los lugares donde había vivido Jesucristo. Hasta nueve expediciones se contaron a partir del siglo XI para combatir a los infieles en Tierra Santa. En el año 1095, el papa Urbano II hacía un llamamiento a la Cristiandad para la Cruzada contra el Islam. En su sermón decía:

"Ellos han matado y capturado a nuestros hombres, han destruido las iglesias y han asolado el imperio. Si permitís que continúen actuando así, sin impunidad, los fieles de Dios seréis todavía más atacados por ellos".

Las Cruzadas, como no podía ser de otra forma a causa de su irreal objetivo, fueron un fracaso total. Poco duraron el reino cruzado de Jerusalén y otros Estados cristianos surgidos de aquellas expediciones. Claro que, aunque dé la sensación de que los malvados europeos atacaron aquellas tierras haciendo la Guerra Santa a los musulmanes; no fueron pocas las acciones de guerra de estos contra los cristianos.

Además de las luchas en la Península Ibérica, los piratas sarracenos del norte de África asolaban las costas del sur de Europa con sus frecuentes razias. ¡Cuantos niños fueron capturados en Barcelona, en Mallorca, en Marsella o en las costas de Italia para ser vendidos como esclavos a los magnates árabes! ¡Cuántas niñas fueron igualmente secuestradas para engrosar los harenes de los jefes musulmanes! ¡Cuánta destrucción y cuánto terror dejaron esos que llamaban infieles en las tierras europeas bañadas por el Mediterráneo!

Y qué decir de la resistencia agónica del viejo Imperio Bizantino ante el empuje de los turcos. Cuando Constantinopla cayó ante el avance otomano en el 1453, Bizancio llevaba siglos resistiendo al avance militar turco. El siglo XVI fue horrible igualmente para media Europa. Si los musulmanes desaparecieron de la Península Ibérica tras la conquista del Reino nazarí de Granada en 1492, los turcos otomanos conquistaron los Balcanes. Grecia, Serbia y Rumanía cayeron bajo el yugo islámico y en 1526, tras la batalla de Mohács, el reino de Hungría fue también sometido.

El Califato Turco atemorizó el Viejo Continente durante decenios. Llegó a sitiar Viena, ¡el corazón de Europa!, en varias ocasiones y acosó a los comerciantes cristianos en el Mediterráneo. Chipre, Creta y Malta fueron conquistadas en pocos años. El peligro que corría la Cristiandad fue tan grande que en 1571, la Santa Alianza, formada por la Monarquía Hispánica, el Papado, la República de Venecia, la República de Génova y el Ducado de Saboya, partió a enfrentarse al infiel cerca de la Península Helena.

La famosa batalla de Lepanto del 7 de octubre de 1571 fue otro gran enfrentamiento entre cristianos y musulmanes. "La más grande ocasión que vieron los siglos", según la describió Miguel de Cervantes, que participó en ella, se saldó con la derrota de los turcos. Fue ese un punto de inflexión en la relación entre cristianos y musulmanes; sin embargo, hubo que esperar varios decenios para que la decadencia marcase el irremediable destino del Imperio Otomano.

Los siglos pasaron, el Turco se debilitaba progresivamente en Europa y el norte de África pero las sociedades musulmanes no fueron capaces de constituir Estados estables y prósperos. Por contra, los Estados Europeos se desarrollaron aceleradamente en los siglos XVIII y XIX. La superioridad militar, política y económica de los europeos frente a los musulmanes fue evidente hasta el punto de que en el siglo XIX consiguieron dominarlos.

A principios del siglo XX, Europa se repartió literalmente las sociedades islámicas creando colonias, protectorados y mandatos. Lo que no había podido hacer en la Edad Media, lo hizo nueve siglos después gracias a su poder militar. Europa aprovechó para dominar aquellos territorios ricos en materias primas y en petróleo, el oro del siglo XX. Pero no nos engañemos; lo hizo Europa con el Islam como lo habría hecho el Islam con Europa si hubiese tenido la capacidad para hacerlo. Pero no la tuvo y por ello, los musulmanes quedaron subyugados durante décadas al poder colonial europeo. Las tribus árabes sólo empezaron a establecer Estados más o menos estables a partir de la década de los treinta (Arabia Saudí se fundó en 1932).

Pero la naturaleza de aquellos Estados, aunque miraban a Occidente, no se podía igualar a las de los países europeos y Estados Unidos. Ni si quiera a los más pobres del Viejo Continente. Nada tenía que ver la paupérrima España de los años treinta del siglo XX con el reino de Arabia Saudí y su sociedad tribal de aquellos años.

La incapacidad manifiesta de los árabes para construir países prósperos y estables como los europeos en la segunda mitad del siglo XX impulsó el nacionalismo árabe y el radicalismo islámico. Esto, unido a la inevitable influencia de Europa y de EE.UU. en el Mundo Árabe y a la injusta decisión de crear un artificial Estado judío en Próximo Oriente, es quizá la chispa que prendió los actuales movimientos radicales islámicos. 

Desde los años ochenta del siglo XX, el antioccidentalismo musulmán se ha manifestado en sucesivos ataques contra intereses europeos y norteamericanos en Asia, África y en los Países Árabes. Los ataques en terreno Europeo o en EE.UU. han sido menores en número pero más impactantes: el atentado contra el World Trade Center en 1993, el derribo de las Torres Gemelas en 2001, el atentado de Madrid el 11 de marzo de 2004, el ataque en Londres el 7 de julio de 2005 o los últimos ataques en Francia, en 2015, son los más destacados.

La injerencia de Occidente en los Países Árabes no es sólo militar sino, principalmente, cultural. Los árabes ven Europa y Norteamérica como paraísos pero los odian, al mismo tiempo, por la enorme distancia política, económica y cultural que los separa de ellos. La fracasada Primavera Árabe es el último ejemplo de todo esto. Incapaces de construir democracias al estilo occidental, muchos países (todos excepto uno, Túnez) se han sumido en el más absoluto caos. Y el caos, la pobreza, la guerra y la desigualdad constituyen el mejor caldo de cultivo para el yihadismo. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

EL DÍA QUE CAMBIÓ EL MUNDO

Los que han cometido este ataque no sobrevivirán
G.W. Bush, presidente de EE.UU.,
11 de septiembre de 2001





El 11 de septiembre siempre se recordará como el día en el que se llevó a cabo el mayor ataque terrorista de la Historia de Humanidad. Han pasado catorce años de unos hechos que cambiaron a la mayor potencia mundial y al resto del mundo. Todos podemos recordar aquellos momentos.

No era el primer atentado que sufría el mundo, ni Occidente, ni Estados Unidos. Sabemos que tampoco fue el último. Cientos de ataques se han llevado a cabo desde entonces. Uno de los más graves incluso lo vivimos en nuestras propias carnes, 911 días después de aquel 11 de septiembre, un 11 de marzo, en este caso de 2004.

Ya no existe Osama Bin Laden. La organización terrorista Al Qaeda está perdiendo influencia. Y el mundo árabe se enfrenta ahora a nuevos retos y a nuevos peligros. Pero sin duda, nadie puede olvidar aquellos acontecimientos que sirvieron como lección y advertencia a la nación más poderosa, a Occidente y al mundo entero. Aquellos acontecimientos marcaron quizá el fin de una época y el comienzo de una nueva.


“Estados Unidos fue golpeado por Alá en su punto más vulnerable, destruyendo gracias a Dios, sus más prestigiosos edificios”.Bin Laden, 7 de octubre de 2001



La televisión pública británica, la BBC, elaboró en 2011 (décimo aniversario) una línea del tiempo para comprender cómo y dónde pasó cada uno de los acontecimientos. Incluye videos y mapas para imaginar las trayectorias de los aviones secuestrados aquel día:

Hace unos años escribí esta crónica que recupero aquí sobre aquel día. Está basada en las informaciones aportadas por el suplemento especial del Domingo siguiente al 11-S por el periódico “El País”:

AQUEL 11 DE SEPTIEMBRE

“La torre se tambaleó de un lado a otro. Mis compañeros lloraban.Yo me caí al suelo y por las ventanas se veía llover trozos de hierro”.

Este es el escalofriante testimonio de uno de los supervivientes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra el corazón financiero de los Estados Unidos: el World Trade Center. Bueno, para los norteamericanos ese día se resume en 9/11 que es también el número de teléfono de emergencia en aquel país.

Hace ocho años que el mundo cambió por completo. A las 8.45 (hora de EE.UU) un avión repleto de pasajeros de la compañía American Airlines que había sido secuestrado por terroristas se estrelló contra el edificio norte de Las Torres Gemelas de Nueva York. El impacto abrió un tremendo boquete en la torre que comenzó a arder.

Eso fue sólo el comienzo de un día muy largo. A las 9.03 un segundo avión se estrelló contra la segunda torre que también ardió. Y a las 9.43 un tercero contra el Pentágono, el símbolo de la inteligencia norteamericana. A las 10.05 se desplomó la torre sur como un castillo de naipes.

Manhattan se cubrió con una nube de polvo, papeles y escombros. Por si fuera poco cinco minutos después un cuarto avión se estrelló en el Estado de Pensilvania, iba dirigido a la Casa Blanca pero el heroísmo de los pasajeros impidió que llegase a su destino. A las 10.28 la torre sur del World Trade Center se derrumbaba.

Los mayores atentados de la Historia de la Humanidad que también fueron el primer acto de guerra contra los Estados Unidos en toda su Historia causaron más de dos mil muertos, hirieron el orgullo de la primera potencia mundial y cambiaron la perspectiva mundial de EE.UU que no tardaron en perseguir a los terroristas hasta el fin del mundo declarando la guerra a Afganistán.

Un ciudadano estadounidense demostró el ansia de venganza de la sociedad americana tras los ataques. En la puerta de su restaurante se podía leer:

“President Bush declare war on Afganastan tonight!!!”






Como una imagen vale más que cien crónicas escritas, éste es un resumen de la segunda edición del Telediario (TVE) de aquel 11 de septiembre de 2001. Aquel que casi todos vimos. El Telediario más largo de la Historia.




Han pasado catorce años de aquel atentado terrorista, pero sus consecuencias todavía las vivimos. Nosotros, los ciudadanos del tiempo presente, aún no tenemos perspectiva suficiente para comprender el alcance de aquellos instantes de la Historia de la Humanidad pero en el futuro, quizá se tome como el hito del fin de una época.

Y es que quizá dentro de algunos siglos, los historiadores del futuro relacionen aquel atentado del 11 de septiembre de 2001 y las invasiones posteriores de Afganistán (2001) e Iraq (2003) con las convulsiones que ha sufrido el mundo islámico desde entonces, donde, tras una frustrada Primavera Árabe, ha surgido un nuevo grupo terrorista, mucho más cruel, sanguinario, ambicioso y peligroso que Al-Qaeda, el Estado Islámico o Daesh. Y este nuevo actor internacional es la causa de los cientos de miles de refugiados que hoy (¡catorce años después de aquel 11 de septiembre!) están entrando en Europa huyendo de la guerra. 

Quizá, sólo quizá, dentro de algunos años, todos estos acontecimientos que acabo de mencionar se vean como un todo, como los engranajes de una cadena que sujeta esta época que ahora vivimos.





“La yihad continuará incluso si yo no estoy.” Bin Laden, septiembre de 2001