Páginas

viernes, 19 de junio de 2015

5 MICROHISTORIAS DE 5 MICRONACIONES



En las últimas semanas hemos visto noticias sobre el plan de un padre estadounidense de crear un reino para su hija: el Reino de Sudán del Norte. Este país imposible no es el único del planeta (Wikipedia cuenta 77 micronaciones) y la gran mayoría tienen curiosas historias. Aquí resumimos las historias de cinco de las micronaciones más sorprendentes.





SEALAND


Situado en el Mar del Norte, a unos diez kilómetros al sudeste de la costa de Gran Bretaña, el Principado de Sealand se proclamó independiente en 1967. Se trata de una plataforma marina construida por la Royal Navy en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial. Tomada por el británico Paddy Roy Bates en 1967, actualmente su soberano es su hijo, el Príncipe Michael I. El Estado emite moneda y pasaporte y dispone de una selección de fútbol propia a pesar de que cuenta con una superficie de 250 m2 y una población de tres habitantes (la familia real que, además, no vive permanentemente en la plataforma).




CIUDAD LIBRE DE CHRISTIANIA


Se trata de un barrio del este de Copenhague (Dinamarca) autogobernado parcialmente por los vecinos desde septiembre de 1971. Su origen se sitúa en una disputa entre los vecinos de la Calle Pusher de la capital danesa y el Estado danés en torno a unos terrenos empleados anteriormente por militares. Los vecinos ocuparon el terreno y fundaron Christiania que puede ser definida como una comuna. Actualmente viven allí unos 850 "christianitas" que no pagan impuestos al Estado danés. Por ello, los productos son hasta un 50% más baratos que en el resto de Copenhague. El barrio, que tampoco se considera miembro de la Unión Europea, se ha convertido en una atracción para los turistas que visitan la capital de Dinamarca.




ISLA DE LAS ROSAS


La Isla de las Rosas fue una micronación con una breve historia. En 1964, el ingeniero mutimillonario italiano Giorgio Rosa inició la construcción de una plataforma marina en el mar Adriático, en las proximidades de las costas de Italia. El uno de mayo de 1968 su propietario proclamó la independencia de la "República de la Isla de las Rosas". La plataforma, que adoptó el esperanto como idioma oficial y disponía de bares y tiendas, se convirtió en un reclamo turístico. El gobierno italiano, temiendo que la independencia fuese una estrategia de Giorgio Rosa para no pagar impuestos, ordenó la ocupación de la plataforma en junio de 1968. Los carabinieri expulsaron a sus propietarios y, posteriormente, la plataforma fue dinamitada.




REINO DE REDONDA


El Reino de Redonda es una nación literaria creada en torno a la isla deshabitada del mismo nombre. La Isla de Redonda es una dependencia de Antigua y Barbuda, en el mar Caribe. Al parecer, el banquero Matthew Shiell compró la isla en 1865 y la Reina Victoria de Inglaterra le concedió el título de Rey de Redonda. El título paso, tras su muerte, a su hijo, el escritor M. P. Shiell quien lo vendió en numerosas ocasiones. En la actualidad hay numerosos pretendientes al trono de Redonda, entre ellos el escritor español Javier Marías (rey Xavier I).





LOS ESTADOS LIBRES AMBULANTES DE OBSIDIA


Este Estado, autoproclamado independiente en 2015, es la culminación del sueño de Carolyn Yagjian de convertirse en soberana. Se trata de una roca obsidiana de apenas unos centímetros de extensión que su propietaria lleva siempre consigo. Carolyn Yagjian, una artista visual de veintinueve años nacida en Oakland (EE.UU.), se proclamó Gran Mariscal de Obsidia y diseñó su bandera. En la actualidad, cualquiera puede solicitar la ciudadanía de Obsidia a través de su grupo de Facebook o de la página web del país. 


miércoles, 17 de junio de 2015

OCHO CONSECUENCIAS DE LA BATALLA DE WATERLOO


Carga de la caballería británica en Waterloo. 


Mañana se cumplen 200 años de la batalla de Waterloo en la que la Coalición anti-napoleónica formada por Rusia, Austria, Prusia y Gran Bretaña derrotó definitivamente al Imperio Francés. Aquella batalla, librado en las llanuras belgas, fue probablemente la más trascendental del siglo XIX y tuvo importantes consecuencias para Francia y para Europa. Resumimos las más importantes.

1. Napoleón Bonaparte fue derrotado definitivamente y exiliado en Santa Elena.


El emperador, que había regresado a Francia en febrero de 1815 tras su exilio en la Isla de Elba y restablecido su imperio, fue definitivamente derrotado. El Imperio Francés de los Cien Días se derrumbó tras la batalla de Waterloo, Napoleón volvió a abdicar y fue deportado por los ingleses a la isla de Santa Elena, en medio del Océano Atlántico. Murió años después, en 1821, a los 52 años de edad.

2. Francia volvió a las fronteras de 1789 y la dinastía borbónica fue restablecida en el trono.


El Primer Imperio Francés fue destruido tras su derrota en Waterloo. Francia perdió la hegemonía continental y los Borbones recuperaron el trono de París. La Corona recayó en Luis XVIII, hermano del último monarca, Luis XVI (el XVII se reservó para el hijo de éste que se suponía había reinado preso en la prisión del Temple tras la ejecución de su padre). Se promulgó la Charte, una nueva Constitución, aprobada por el Senado napoleónico, que confirmaba algunas conquistas revolucionarias (libertad de opinión, libertad de culto, gobierno representativo, etc.).

3. El sueño de Napoleón de edificar una "Unión Europea", una "Nación de Naciones", no pudo cumplirse.


Napoleón había soñado con la unidad continental bajo hegemonía francesa: un imperio con una moneda común, un mismo código jurídico y una misma lengua. La idea de Napoleón contemplaba la creación de una Gran Imperio compuesto por Francia y los territorios sometidos y presidido por él mismo. El Sistema Continental lo formaría el Gran Imperio y las naciones aliadas. Napoleón no sólo no consiguió su propósito sino que despertó los sentimientos nacionalistas a lo largo y ancho de Europa.

4. El Congreso de Viena triunfó y, con él, la Restauración.


El Congreso de Viena, convocado por Gran Bretaña, Austria, Rusia y Prusia en 1814 terminó el 8 de junio de 1815, días antes de Waterloo. El objetivo era defender la tradición, la legalidad, la monarquía y el equilibrio real y duradero en Europa; en definitiva, el Antiguo Régimen. La gran beneficiada fue Gran Bretaña, que se había convertido en primera potencia marítima y extendió su influencia comercial y política por todo el mundo.

5. La Santa Alianza protegió la Restauración.


El 26 de septiembre de 1815 se creó la Santa Alianza por iniciativa del zar Alejandro I. El objetivo era avanzar hacia un régimen de paz y un gobierno cristiano en Europa y evitar cualquier alteración de la Restauración. En un principio estuvo formada por Rusia, Austria, Prusia y Gran Bretaña pero en 1818 se unió también Francia. La Santa Alianza podía intervenir en cualquier país para detener los movimientos revolucionarios o liberales. Además, el Sistema de Congresos favoreció el uso de la diplomacia en política internacional. 

6. El "sistema de equilibrio" británico se impuso en Europa. 


Gran Bretaña había intentado desde el siglo XVII mantener el equilibrio entre las principales potencias europeas. Con ello se aseguraba la estabilidad en Europa que le dejaba las manos libres para aumentar su poder en otros lugares del mundo. Tras Waterloo, Gran Bretaña consiguió imponer su modelo: un sistema internacional basado en la inexistencia de una potencia hegemónica a nivel continental en Europa. Ningún país tenía la suficiente fuerza para dominar Europa, forzó la celebración de congresos para dirimir los conflictos entre los países y garantizó una paz más o menos estable en el Viejo Continente hasta la Primera Guerra Mundial (1914).

7. Prusia ganó gran prestigio a nivel europeo y se consolidó como potencia hegemónica en Centroeuropa.


En el antiguo Sacro Imperio Romano Germánico, el sentimiento de humillación por los ejércitos napoleónicos originó un auge del nacionalismo. Prusia, que había combatido a Napoleón y sus ejércitos había tenido un papel destacado en su derrota final en Waterloo, consiguió gran influencia en la nueva Confederación Germánica, nacida tras la guerra. El poderío emergente de Prusia chocó con el poder de Austria que desde entonces rivalizaron por la hegemonía en Centroeuropa.

8. El Liberalismo no murió en Waterloo.


Muchos creyeron tras la batalla de Waterloo que la Revolución Francesa y sus principios había sido destruidos con la caída de Napoleón. Aunque los monarcas de la Santa Alianza intentaron que así fuera, los principios del Liberalismo no murieron en aquella llanura belga. Tan sólo cinco años después, en 1821, una Revolución Liberal estalló en España y poco después se extendió por otros países europeos, como Portugal o Nápoles. Además, el nacionalismo, estrechamente unido al Liberlismo, prendió en toda Europa, sobre todo en Italia y en el antiguo Imperio Germánico que antes de finalizar el siglo, habrían culminado su unificación.


El final de batalla de Waterloo certificó la caída definitiva de Napoleón.


viernes, 12 de junio de 2015

EL HISTOMAPA

LA HISTORIA DEL MUNDO EN UN VISTAZO


Hace unos días, mientras navegaba por la red, encontré por casualidad este eje cronológico que hoy reproduzco aquí. Está en inglés y lleva por título "The Histomap, es decir, "El Histomapa". Como bien señala, consiste en la representación del poder relativo de los grandes Estados de los últimos 4.000 años de Historia de la Humanidad.

Se trata de una interesante propuesta que nos lleva en un viaje de miles de años, desde el año 2.000 a.C. hasta 1920 d.C. aproximadamente. Podemos observar como las naciones, representadas con distintos colores, aumentan su poder frente a otras potencias y los disminuyen. Una nación es más poderosa cuanto más ancha sea su franja de color en el mapa. No obstante, en el mapa no se aclara qué se entiende por poder: ¿puede ser poder político?; ¿y poder económico?; ¿o influencia cultural?; ¿o quizás extensión territorial?



Hay varios aspectos que me gustaría comentar. En primer lugar, es necesario aclarar que el mapa muestra el poder relativo de estados contemporáneos. Es decir, no podemos comparar el poder de Estados que no coincidieron en el tiempo. Sólo así se entiende que la anchura de la línea de color de los EE.UU. (en azul, abajo a la izquierda) sea la mitad de ancha que, por ejemplo, la línea del Imperio de Alejandro Magno (en verde, arriba a la izquierda). Obviamente, no se pueden comparar el poder de ambas potencias pero sí podemos concluir que el Imperio de Alejandro Magno fue en su día más poderoso en comparación con sus naciones vecinas y enemigas de lo que en la actualidad es EE.UU. con respecto al resto de naciones del planeta.

Del mismo modo, destaca igualmente el enorme poder que tenía el Imperio Romano (en rosa, en el centro del mapa) entre los años 150 a.C. y 200 d.C. en comparación con el resto de potencias de su época. De hecho, podemos deducir, a juzgar por el mapa, que el Imperio Romano es el Estado más poderoso que ha existido a lo largo de la Historia, aunque como se observa, fue perdiendo progresivamente fuerza. Y es que, el mapa también representa el surgimiento, el crecimiento, el esplendor y el declive de las naciones. Como si fuesen seres biológicos, nacen, crecen, envejecen y mueren. Sólo una nación se ha mantenido a lo largo de los últimos 4.000 años (que se dice pronto): es China, representada a la derecha del mapa, en naranja. Su poder con respecto al resto de potencias se ha mantenido más o menos constante aunque en los últimos siglos, con el surgimiento de nuevos países, se ha visto progresivamente reducido.

Finalmente, quería destacar lo relativo a nuestro país. El mapa sitúa los orígenes de España hacia el año 1000 d.C. y la presenta con una fina línea amarilla pegada a Francia (en rosa) cuyo origen se sitúa - siempre según el mapa - hacia el 900 d.C. El poder de España va creciendo hasta alcanzar el máximo entre 1450 y 1700, periodo de máximo esplendor del Imperio Español. Sin embargo, es curioso que, el poder de España en esa época fuese similar al de Francia, Inglaterra, Holanda o Suecia a juzgar por la anchura de esa línea. Esa teoría no es la admitida tradicionalmente ya que en el siglo XVI e incluso en el siglo XVII, la Monarquía Hispánica era mucho más poderosa que cualquier otro de los países europeos. Esto se puede comprobar con las sucesiva alianzas que debían establecer estos para enfrentarse a la Monarquía de los Habsburgo. En el mapa, por el contrario, se la representa como una más de las naciones europeas que estaban aumentado su poder en ese momento.

En 1700, según el mapa, Inglaterra era mucho más poderosa que España pero, en realidad, en aquel entonces, España era aún la nación más poderosa y extensa del mundo aunque ya se encontraba en decadencia. Esto nos permite deducir que el mapa no sirve para comparar los poderes con exactitud y no destaca por su rigurosidad. Más bien, el interés de este gráfico radica en la posibilidad de observar de un vistazo la evolución de las grandes potencias mundiales en los últimos 4.000 años, como hemos dicho al principio.

El mapa fue elaborado por John B. Sparks en 1931 y publicado, por primera vez, en el revista estadounidense Rand McNally. Posteriormente realizó dos histomapas más, relacionados con las religiones y con la evolución de la Humanidad. A pesar de sus deficiencias y errores manifiestos, debidos al intento de plasmar de forma sintética miles de años de compleja Historia, el Histomapa no deja de ser un instrumento curioso.



Más información en:


Para ver el mapa con todo detalle:

sábado, 2 de mayo de 2015

LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL TERCER REICH

Setenta aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial (abril - mayo de 1945)


Última foto de Adolf Hitler con vida, a las afueras del búnker de la Cancillería, en Berlín. Abril de 1945.


Alemania "es un país invadido, intervenido, sojuzgado... Nunca ha visto el mundo derrumbamiento parecido al de Alemania". Así describió el diario madrileño ABC la situación de la potencia germana en mayo de 1945. El día 8, el mismo rotativo titulaba "La mayor rendición que registra la Historia" en referencia a los trascendentales acontecimientos que se habían producido el día anterior. El Tercer Reich, el Reich de los Mil Años, había firmado su rendición incondicional. La Segunda Guerra Mundial finalizaba en Europa oficialmente.

En realidad, el destino de Alemania era inevitable desde bastante tiempo atrás. Desde el Desembarco de Normandia, en agosto de 1944, las fuerzas aliadas avanzaron imparablemente hacia el este liberando primero Francia y después Luxemburgo, Bélgica y Holanda. En marzo de 1945 cruzaron el Rhin y las puertas del territorio alemán quedaron abiertas. En el este, tras la batalla de Stalingrado (finalizada en 1943), el Ejército Rojo avanzó de igual forma hacia el oeste haciendo retroceder progresivamente a las fuerzas alemanas. El 17 de enero de 1945, los soviéticos entraron en Varsovia, que era, por aquel entonces, una ciudad completamente en ruinas. Los alemanes huyeron para defender la Prusia Occidental. Cracovia también cayó en manos rusas e igual destino corrieron las principales capitales de Centroeuropa: Budapest, Praga y Viena.

A finales de abril de aquel año, soviéticos y estadounidenses se encontraron en la región de Leizpig. Los primeros habían llegado por el este mientras que los segundos los habían hecho por el oeste. Ya no había frente en muchas zonas de Alemania. El Ejército alemán había sido derrotado en muchos lugares pero aún resistía en Berlín. La suerte, sin embargo, estaba echada. Los rusos ocuparon Postdam y Spandau en los días siguientes. El corazón del Reich se encontraba cercado.

Mientras tanto, el Führer Adolf Hitler resistía en el búnker de la Cancillería. Había ordenado a la población alemana la resistencia a ultranza. Ancianos, adolescentes, niños y mujeres habían sido armados para defender Berlín a toda costa. Aunque ello supusiese la aniquilación de los berlineses. Columnas de soldados soviéticos entraron en Berlín en sucesivas oleadas combatiendo casa por casa, esquina por esquina y calle por calle. 

El 28 de abril, el jefe de las Fuerzas Armadas alemanas, Heinrich Himmler, ofreció a norteamericanos y británicos la rendición incondicional con el objetivo de enfrentarlos a los soviéticos pero estos no la aceptaron. El presidente estadounidense, Truman, afirmó entonces que sólo aceptarían la rendición ante todos los aliados, incluidos los soviéticos. Los alemanes, por su parte, no estaban en condiciones de negociar nada pues tenían a los rusos en el centro de Berlín, a los estadounidenses en el Danubio y a los británicos en el Elba. 

La situación para los defensores del Tercer Reich era totalmente desesperada aunque Hitler animaba aún a continuar la lucha. El Führer se encontraba encerrado en el búnker, completamente aislado y con evidentes delirios. Los soviéticos se encontraban ya a pocos metros de la Cancillería y del Reichtag y Hitler no podía soportar que el Reich fuese tomado por los comunistas. Su proyecto para Alemania se había hundido, el propio país estaba en la más absoluta ruina y él veía atónito como su vida se acababa. Sabía el destino que le deparaba si lo capturaban los soldados soviéticos.

Hitler escribió su testamento político en el que nombraba un nuevo gobierno liderado por Karl Doenitz y atribuía a los judíos toda la responsabilidad de la contienda. El 30 de abril pidió al doctor Goebbels y a su guardia que le dejasen sólo en su habitación del búnker. Minutos después, Günsche y Linge, ayudante y mayordomo de Hitler respectivamente, entraban en la habitación y lo encontraban muerto junto a su esposa, Eva Braun. El Fhürer estaba sentado en el sofá, tenía la boca torcida y restos de cianuro en los labios. De su cabeza emanaba sangre porque se había disparado al mismo tiempo que mordía la cápsula de veneno. Su mano izquierda agarraba el retrato de su madre mientras la derecha pendía inerte tras el disparo. Eva Braun también había mordido una cápsula de cianuro.

Los cadáveres son quemados a las afueras del búnker mientras las bombas soviéticas caen por doquier. Ahora, numerosos rumores especulan con la posibilidad de que Hitler huyese de Berlín en dirección a Argentina. No obstante, no hay pruebas que lo verifiquen y parece imposible que alguien pudiese salir de aquella ciudad asediada por tierra y aire.

En aquel momento la Segunda Guerra Mundial se podía dar por concluida. El 2 de mayo el Ejército Alemán que resistía en el Norte de Italia se rinde. Lo mismo hace el que seguía combatiendo en Austria y Bohemia y algunas guarniciones que defendían Berlín. Los soviéticos campaban ya a sus anchas por la capital germana y en el resto de ciudades del Reich en ruinas la situación es caótica. Ya no hay imperio, ni ejército, ni gobierno, ni Fhürer. Aun quedan pequeños grupos de solados nazis que pelean rodeados y aislados en algunas zonas de Europa pero rápido son sometidos. En aquellos días de principios de mayo de 1945, los soviéticos hicieron más de 100.000 prisioneros alemanes. 

El 7 de mayo, el general Alfred Jodl firma la rendición incondicional de Alemania en el cuartel general del cuerpo expedicionario. Entra en vigor el día siguiente y en el documento el Alto Mando Alemán rinde sus ejércitos ante las fuerzas aliadas y el Alto Mando Soviético. Se ordena además el cese de todas las operaciones bélicas y se pide a los jefes de Wehrmacht que acaten las órdenes de los mandos aliados y soviéticos. 

El día 8 de mayo, el almirante Karl Doenitz proclamaba la desaparición del Partido Nacional Socialista Alemán y, con él, la base política del Tercer Reich. El poder en Alemania pasa a manos de los aliados y a los ejércitos de ocupación. En los meses siguientes, los dirigentes de Estados Unidos, Reino Unidos y la Unión Soviética acordarían la destrucción del armamento alemán, la división del país en cuatro zonas de ocupación (americana, británica, soviética y francesa) y la creación de un tribunal internacional que juzgue a los líderes del nazismo y a los responsables de la guerra. En definitiva, la desmilitarización, la división y la desnazificación de Alemania. El Reich de los Mil Años había sido destruido por completo en poco más de cinco años de guerra; empezaba entonces, la reconstrucción de Europa.



Cadáver de un soldado alemán ante la Puerta de Brandemburgo, en la primavera de 1945. El Tercer Reich había sido aniquilado.





sábado, 18 de abril de 2015

VIAJE AL MADRID DE CERVANTES

¿Cómo era la capital del Imperio Español en el siglo XVII?


Madrid en 1562. Dibujo de Antonio de Las Viñas por encargo de Felipe II



El 22 de abril de 1616 murió en Madrid Miguel de Cervantes Saavedra y al día siguiente, fue enterrado en el Convento de las Trinitarias Descalzas ya que su familia no podía pagarle el sepelio. Además, él también quería ser enterrado allí porque esa orden religiosa había hecho de intermediaria para rescatarle de su cautiverio en Árgel. Hoy todo el mundo sabe esto porque desde hace algunos años, científicos, historiadores y antropólogos han revuelto literalmente el convento para encontrar sus huesos. Huesos, por cierto, que se han encontrado junto a otros de distintas personas. Con motivo de este aniversario, os propongo viajar al pasado para conocer cómo era el Madrid del siglo XVII, la bulliciosa capital del poderoso Imperio Español.

Cervantes había nacido en Alcalá de Henares en 1542, durante el reinado de Felipe II, el "rey Prudente". En aquel entonces Madrid no era una ciudad importante sino una pequeña villa castellana como cualquier otra. Las cosas empezaron a cambiar unos años después, en 1561, cuando el rey decidió fijar la Corte allí convirtiendo Madrid en la capital de sus reinos. Las razones de la elección de la villa eran simple: se encontraba a mitad de camino entre Barcelona, Lisboa y Sevilla, los más importantes núcleos económicos de la Península.

En pocos años, la Villa y Corte creció de forma vertiginosa. Su población aumentó y la otrora tranquila villa se convirtió en una bulliciosa y cosmopolita urbe donde se cruzaban gentes de todas las clases y condiciones. En sus laberínticas calles convivían cortesanos, diplomáticos y oficiales de los tercios españoles; todos ellos personas distinguidas; con bufones, malhechores, vagabundos y pícaros. El viejo alcázar de Madrid, ubicado donde ahora se encuentra el Palacio Real, era la residencia del monarca aunque éste pasaba largas temporadas en la sierra, en El Escorial, alejado de los ruidos de la capital. También habían algunos palacios señoriales donde vivían los nobles más poderosos de la Monarquía Hispánica.

Por lo demás, Madrid era una villa sucia y maloliente ya que, en las calles, embarradas, se acumulaban basura y excrementos. Las vecinas arrojaban desde las ventanas de las viviendas las aguas sucias al grito de "¡Agua va!" y pobre del que se encontrase abajo y no se apartase... También era una ciudad muy peligrosa, sobre todo por la noche, porque bandidos y rufianes acechaban en la oscuridad para asaltar, asesinar y robar a todo aquel que anduviese despistado o descuidado por las calles.

Entre 1601 y 1606, la capitalidad se trasladó a Valladolid por decisión del todopoderoso Duque de Lerma, valido de Felipe III. Tras esos años, Madrid volvió a ser el centro neurálgico de las Españas y cientos de comerciantes, pintores, artesanos, escribanos, jueces, nobles y militares volvieron al calor de la Corte que tantas prebendas y privilegios repartía. Por Madrid también circulaban aventureros, conquistadores y marinos que iban o venían del Nuevo Mundo. La plata llegaba aún en abundancia de América aunque no era suficiente - como no lo había sido nunca - para mantener las costosas guerras que enfrentaban a la Monarquía con media Europa. La plata llegaba a Madrid de paso, proveniente de Sevilla y rumbo a los países del norte, Inglaterra, Flandes,...

Muy poco de aquellas riquezas se quedaba en Madrid - menos llegaban a otros lugares de Castilla - y lo que se quedaba se destinaba a la Corte, a sus fiestas, banquetes y remilgos. Nada quedaba para una población asfixiada por los impuestos. No era extraño, pues, que proliferasen en aquel Madrid de los Austrias, los vagabundos y los pícaros. Cada uno se ganaba la vida como podía o como quería, trabajando lo menos posible, eso sí, porque el trabajo estaba entonces mal visto.

Lo que más había en Madrid eran tabernas y burdeles que, por cierto, estaban regulados por el gobierno. Prostitutas y borrachos se amontonaban en la calle junto a buscones y mendigos. Claro que, no muy lejos, se podían ver iglesias y conventos donde se atendía a los marginados, los pobres de solemnidad y los pobres honrados. También había hospicios, orfanatos y casas de caridad para atender a los miles de personas, mujeres, niños y ancianos, que vivían en la más absoluta miseria en la capital de la Monarquía más poderosa de Europa.

Las gentes se concentraban en las calles principales, en los baratillos (o mercados públicos) donde los mercaderes vendían productos de todo tipo. Los lugares favoritos eran la plaza de la Cebada y la Plaza Mayor. Allí miles de personas compraban viandas, ropas, cueros o productos exóticos. Incluso animales salvajes de lejanas tierras, como monos, serpientes o pájaros de todos los colores había en aquellas calles. Todas estas alimañas llegaban a la Corte por la afición de monarcas y aristócratas por el lujo y los objetos extraños. 

La gente corriente, los madrileños normales, tenían serias dificultades para vivir sin sobresaltos y cualquier imprevisto - la muerte de un familiar, una enfermedad o un altercado en la calle - podía llevarlos a la indigencia. Aunque, en verdad, madrileños de origen había pocos pues la mayoría de los habitantes de Madrid procedía de otros lugares de las Españas. La Capital, la Villa y Corte, los había atraído como la luz atrae a los insectos. Buscaban una vida mejor al calor y la protección del monarca.

Y toda esta desgraciada gente, cuyo afán era atravesar lo mejor posible ese valle de lágrimas que era su vida, también encontraba disfrute y regocijo en en las fiestas populares. Las procesiones, los desfiles y los torneos los deslumbraban con un universo de múltiples colores y olores que les permitía abstraerse de la rutina diaria. También había festejos musicales, teatrillos y espectáculos de titiriteros callejeros y las obras teatrales representadas en los corrales de comedia. Algunos días también se celebraban corridas de toros o incluso autos de fe de la Inquisición en la Plaza Mayor. La gente se entretenía viendo estos espectáculos religiosos sin importar su final...

La mayor parte de los madrileños vivían en ese mundo contradictorio lleno de peligros y de ilusiones. El analfabetismo alcanzaba el noventa por ciento y sólo aquellos privilegiados que sabían leer tuvieron acceso a las obras maestras de Lope de Vega, Quevedo, Góngora o el propio Cervantes. Todos ellos vivieron en un Madrid de holgazanes y corruptos. Una coplilla que circulaba en esa época decía:

"Es Madrid ciudad bravía, 
que entre antiguas y modernas, 
tiene trescientas tabernas 
y una sola librería"



Vista general de Madrid en 1670, con el Alcázar al fondo y el puente de Segovia. Anónimo.






Feliz día del libro


viernes, 10 de abril de 2015

UCRANIA EN LA ENCRUCIJADA

BREVE HISTORIA DE LA FORMACIÓN TERRITORIAL UCRANIANA


Ucrania ha pasado en los últimos meses de ser un país prácticamente olvidado a aparecer todos los días en los medios de comunicación. Las noticias que nos llegan desde allí son confusas y pocos occidentales entendemos lo que ocurre. En ese brevísimo artículo tratamos de relatar de forma sencilla la compleja historia de Ucrania para descubrir que los ucranianos tienen más en vínculos con Rusia de lo que podíamos creer.

Artículo publicado en ArtyHum, Revista digital de Artes y Humanidades, 11, (abril de 2015), pp. 132 - 145.





Disponible aquí.





domingo, 29 de marzo de 2015

FLAVIO JOSEFO HABLÓ DE JESÚS

LA HISTORIA DEL "TESTIMONIUM FLAVIANUM"


Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre. Fue autor de hechos sorprendentes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Este era el Cristo - el Mesías -. Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato. Éste lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él ésta y otras mil cosas maravillosas. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha dejado de crecer.

Ant., XVIII, iii, 3.



Las palabras que acabáis de leer son el único testimonio no cristiano sobre Jesucristo que se escribió en el siglo I d.C. Fue escrito hacia el año 93 de nuestra era por el historiador judío Flavio Josefo y durante muchos años ha estado envuelto en gran polémica ya que algunos investigadores niegan su autenticidad. En cualquier caso, las palabras que Flavio Josefo dedica a Cristo no dejan de ser fascinantes y en cierto sentido, enigmáticas.

Nacido en Judea hacia el año 37 d.C., Flavio Josefo pertenecía a una familia de estirpe sacerdotal emparentada con la realeza. Vivió en una época convulsa en la que los judíos se rebelaron en numerosas ocasiones contra el poder de Roma. En el año 64, tras una revuelta judía, Flavio Josefo se trasladó a Roma para pedir al emperador Nerón la liberación de sus compatriotas encarcelados. Fue inmediatamente apresado aunque algunos meses después salió de prisión y volvió a Palestina.

En el año 66, estalló una nueva rebelión contra Roma y Flavio Josefo se convirtió en uno de sus líderes. Fue de nuevo capturado y llevado ante la presencia del general Vespasiano. Viendo la valentía del general romano, Josefo predijo que pronto se convertiría en emperador. Posteriormente fue encarcelado pero en el año 69, cuando Vespasiano efectivamente se hizo con el poder imperial, fue de nuevo liberado y llegó a ser favorito de la dinastía Flavia, de la que tomó su nombre (antes se llamaba únicamente Josefo).

En el año 71, el emperador Tito, hijo de Vespasiano, le concedió una pensión vitalicia y una casa en Roma a donde se trasladó el historiador. Allí escribió "Las Antigüedades de los Judíos", una obra en la que relata la historia del pueblo judío con afán de objetividad y rigor. Esto, sin embargo, le supuso (obviamente), enfrentarse a los judíos que rápidamente lo acusaron de traidor a su causa por haber establecido amistad con Roma.

En el capítulo XVIII de ese libro se encuentra el "Testimonium Flavianum", diez líneas que hablan de la crucifixión de Jesús y de los cristianos. Es el único testimonio pagano que habla de la vida de Cristo, si bien es verdad que otros autores, como Tácito, también lo nombran en sus obras. Son apenas diez u once líneas en las que relata brevemente la Pasión, muerte y resurrección de Cristo pero alguno autores han argumentado que la obra pudo haber sido falsificada por los cristianos, que introdujeron (según está teoría) las menciones a la divinidad de Jesús.

Otros autores sin embargo, defienden su autenticidad. Al parecer, durante su estancia en Roma, Flavio Josefo pudo haber tenido acceso a los archivos imperiales en los cuales habría leído informes sobre las revueltas producidas en Palestina inmediatamente después de la ejecución y posterior resurrección de Jesús.

No deja de ser una anécdota interesante que un historiador pagano que vivió medio siglo después de Jesucristo mencione a Éste con tanta claridad en una obra que pretende ser una Historia de los judíos. También debemos destacar que gracias al "Testimonium Flavianum", la obra de Josefo se ha conservado debido al interés de los cristianos en preservarlo.

También tienen tiene algo de profético ya que en la última línea dice: "... la tribu de los cristianos (...) no ha dejado de crecer". En la actualidad, casi dos mil años después de aquellos hechos, más de dos mil millones de personas en todo el mundo, profesan la religión de aquel "hombre sabio".


Flavio Josefo (37 - 100 d.C.)



*Flavio Josefo escribió otras obras como "Las Guerras de los Judíos" y "Contra Apión" durante su estancia en Roma. Murió allí en el año 100 d.C.