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miércoles, 31 de octubre de 2012

UNA HISTORIA DE HALLOWEEN

Hoy es la noche de las ánimas en España, la noche de Halloween en los países anglosajones. A raíz de un árticulo publicado en un suplemento el pasado fin de semana, he estado desde entonces dando vueltas al personaje de Abraham Lincoln, como además puede observarse en la entrada anterior.
 
Y muchos de vosotros os preguntaréis qué tienen en común un presidente de EE.UU. con la fiesta de Halloween. Pues bien, resulta que ese presidente ha inspirado un disfraz muy típico en esta festividad. Quizá aquí en España, a pesar de esa anglofilia desatada en los últimos tiempos, no se conozcan más que los típicos trajes de Momia, Payaso diabólico o de Vampiro, pero en Estados Unidos, miles de personas (adultos y niños) salen esta noche vestidos de Abraham Lincoln...
 
Lincoln fue el decimosexto presidente de EE.UU., firme defensor de la abolición de la esclavitud, se tuvo que enfrentar a una Guerra Civil que acabaría con su vida (murió asesinado en 1865 por un fanático sudista - los que querían mantener la esclavitud en el sur - ). Pero su mayor logro fue salvar la patria y mantener la Unión. Muchos lo consideran uno de los padres de América y de hecho fue el primer presidente mártir de la historia de EE.UU. Sin duda, un personaje muy relevante.
 
Si buscáis una fotografía del presidente en Google, encontraréis a una persona muy extraña, en apariencia y en personalidad. Alto, delgado, con una barba sin bigote y una gran nariz, Abraham Lincoln siempre vestía un traje negro y un gran sombrero de copa. He aquí un genial disfraz para Halloween: una barba al estilo Lincoln, un traje negro completamente y un gran sombrero de copa.
 
Es muy curioso que en una noche de miedo y de espíritus malignos como ésta, la gente se disfrace de un personaje histórico que refundó Estados Unidos (sí, lo recreó, lo reinventó). Una persona singular, de firme convicciones y profundamente demócrata y justo.
 
Una curiosa historia la del disfraz de Lincoln. Una curiosa historia con mucha Historia pues a diferencia de los fantasmas, los vampiros y las brujas que pululan tanto por ahí esta noche, Abraham Lincoln es un personaje real.
 
Estaría bien hablar un poco de la vida de este presidente, sin duda apasionante, pero eso ya lo dejamos para otro día. Quizá para dentro de unas semanas... hoy es la noche de los difuntos. Happy Halloween!
 
 

Batman
Disfraz de Abraham Lincoln:
traje negro, barba y gran sombrero de copa


 
 
 

lunes, 29 de octubre de 2012

GETTYSBURG ADDRESS

Quizá muchos no hayan oído hablar nunca de este discurso pero sin duda es uno de los más importante de la Historia de Estados Unidos (por no decir de la Historia de la Humanidad). Se trata de un discurso muy breve (sólo 300 palabras) y un tanto abstracto que pronunció el 16º presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln el 19 de noviembre de 1863.
 
Su fuerza y su sentimiento lo han convertido en el discurso de la refundación de Estados Unidos. En 1963, los Estados Unidos se desangraban en una cruenta guerra civil entre los estados del norte (La Unión) y los estados del sur (La Confederación). El asuntó era la abolición o no de la esclavitud que el presidente defendía. Este discurso es una especie de arenga a la nación. Se pronunció en Gettysburg (Pensilvania) y en él anima a sus compatriotas a proseguir la guerra para salvar la unión con el objetivo de que los muertos en esa ballata (en torno a los 43.000 entre los dos bandos) tuvieran algún sentido.
 
Lo pongo en inglés, el original, y abajo la traducción al castellano:
 
Gettysburg Address
 
Fourscore and seven years ago our fathers brought forth on this continent a new nation, conceived in liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal.
Now we are engaged in a great civil war, testing whether that nation, or any nation so conceived and so dedicated, can long endure. We are met on a great battle-field of that war. We have come to dedicate a portion of that field as a final resting-place for those who here gave their lives that that nation might live. It is altogether fitting and proper that we should do this.
But, in a larger sense, we cannot dedicate… we cannot consecrate… we cannot hallow… this ground. The brave men, living and dead, who struggled here, have consecrated it far above our poor power to add or detract. The world will little note nor long remember what we say here, but it can never forget what they did here. It is for us, the living, rather, to be dedicated here to the unfinished work which they who fought here have thus far so nobly advanced. It is rather for us to be here dedicated to the great task remaining before us… that from these honored dead we take increased devotion to that cause for which they gave the last full measure of devotion; that we here highly resolve that these dead shall not have died in vain; that this nation, under God, shall have a new birth of freedom; and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth.

 
El discurso de Gettysburg
 
Hace 87 años nuestros padres gestaron en este continente, una nueva nación, concebida en libertad, y dedicada al postulado de que todos los hombres son creados iguales.
Ahora estamos involucrados en una gran guerra civil, poniendo a prueba si es que esta nación, o cualquier nación así concebida y así dedicada, puede resistir el paso del tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar una parte de este campo a ser la morada final de aquellos que aquí dieron sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es completamente adecuado y propio que debamos hacerlo.
Pero, en un sentido superior, no podemos dedicar… no podemos consagrar… no podemos santificar… esta tierra. Los hombres valientes, vivos y muertos, los cuales lucharon aquí, la han consagrado muy por encima de lo que nuestra pobre capacidad pueda aportar o despojar. El mundo poco notará o ni recordará por mucho tiempo lo que nosotros digamos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos aquí hicieron. Corresponde a nosotros, los vivos, más bien, el aquí dedicarnos al trabajo no terminado, y que quienes lucharon han así dejado tan noblemente avanzado. Más bien, nos corresponde aquí el dedicarnos a la gran tarea que resta por hacer… que tomemos de estos honorables muertos una aumentada devoción para la causa por la cual ellos brindaron la ultima prueba de devoción; aquella que nos hace entender que estos fallecidos no han muerto en vano; que esta nación, bajo Dios, deberá tener un nuevo nacimiento de libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perezca en este mundo.

viernes, 12 de octubre de 2012

LO QUE VALE DE VERDAD

Mucho se oye hablar en los últimos meses de qué región contribuye más llenar las arcas del Estado y a muchos del este se la península se les llena la boca con lo de "nos están expoliando" y aquello de "contribuímos demasiado con nuestros impuestos". Hoy que es el día de la Hispanidad, convendría reflexionar sobre qué regiones son verdaderamente históricas y contribuyen a fortalecer el Estado. Deberíamos diferenciar entre aquellas que han hecho y hacen España y aquellas que se han beneficiado de ser parte de España.
 
Para ello, tengo un poema de Francisco de Quevedo que en el siglo XVII lo dejó bien claro:

"En Navarra y Aragón
no hay quien tribute un real;
Cataluña y Portugal
son de la misma opinión
sólo Castilla y León
y el noble pueblo andaluz
llevan a cuesta la cruz.
 Católica Majestad
ten de nosotros piedad
pues no te sirven los otros
así como nosotros."
 
Nos vendría bien reflexionar a todos sobre a qué regiones (sí, regiones) debemos prestar atención por haber forjado España y a qué otras convendría advertir sobre los beneficios (sí, beneficios) de haber pertenecido y pertenecer a nuestro país. Aquellos que leen esto desde aquellas regiones estaría bien que se asomasen a la ventana y observasen las autopistas, autovías e industrias edificadas allí con los "reales castellanos y andaluces".
 
Así lo expresó también el periodista Carlos Herrera al entonces presidente del gobierno José Luis Rodriguez Zapatero en una entrevista radiofónica en 2007 (sí en pleno siglo XXI):
 
"Si hay una comunidad de verdad en España que puede ponerse la medalla de histórica, si alguien de verdad ha contruido Europa, incluso ha sido fundamental en la construcción de España y de América, es Castilla, Castilla y León. Yo siempre le oigo hablar de Cataluña... tiene mucha más preponderancia el tema vasco, incluso el andaluz, que yo creo que los andaluces damos pocos problemas, bueno pues... le oigo hablar poco de Castilla y León..."
 
 
* Estas palabras podían ser aplicadas a cualquier político actual desde M. Rajoy hasta A. Pérez Rubalcaba (pasando por Artur Mas, claro).



jueves, 11 de octubre de 2012

DÍA PARA ESTAR ORGULLOSOS

Dicen que la nación más feliz es aquella cuya Historia se lee con aburrimiento. Afortunadamente, o desafortunadamente, la Historia de España no corresponde a esa definición.
 
Mañana, 12 de octubre se cumplen quinientos veinte años del descubrimiento de un nuevo continente, por entonces se descubrió según decían un nuevo mundo. Y aquella hazaña la pagamos (con nuestro dinero) los españoles.
 
Pero lo cierto es que aquel día de octubre de 1492, fue una región la que realizó el mayor acontecimiento histórico hasta el momento. Aquella región, que no nación, era Castilla. La que se inventó también por aquel entonces una Nación: España.
 
La Historia de España ha cambiado y se ha desarrollado imparablemente y violentamente desde entonces porque nuestra Historia no es precisamente aburrida y nuestra Nación no ha sido precisamente feliz como rezaba la frase de Montesquieu en el siglo XVIII. Al menos los españoles no hemos tenido la oportudidad de ser plenamente felices hasta hace cuarenta años.
 
La Historia de España, desde hace quinientos años es una Historia turbulenta y desde luego no ha invitado al optimismo Mañana es el Día de la Hispanidad y por una vez debemos estar orgullosos de ser aquello que se les ocurrió hace medio milenio a nuestros antepasados: ESPAÑOLES.
 
Hoy es un tiempo de desgracias económicas y políticas y de ataques contra lo que España representa. Los españoles (todos) somos tan especiales que hay algunos que ni si quiera quieren serlo.
 
Ahora bien, los mayores ataques nos llegan desde el exterior. Desde naciones como Estados Unidos y Reino Unido. Naciones que desde hace siglos nos tienen una terrible envidia. No es momento momento de enumerar aquí las causas, basta decir que España fue la potencia más importante del mundo cuando Inglaterra era sólo un reino convulso y medieval.
 
Os propongo algo: por un vez en nuestra vida, mañana 12 de octubre salgamos a la calle con la cabeza bien alta y sacando pecho. Que nadie en este mundo pueda decir que España es un país de segunda. Porque España es una gran Nación y no somos cualquier pueblo: somos Españoles.
 
La Historia del mundo no sería la misma sin nosotros.




* Muchos ahora estaréis pensando "¡Mira que facha!" por ese prejuicio que tenemos todos los españoles sobre los españoles que aman su patria. A los que lo penséis os digo: imaginad en un 14 de julio una entrada idéntica pero en la que la palabra "España" ha sido cambiada por "Francia", ¿qué pensariáis?

lunes, 1 de octubre de 2012

SAN SATURIO, EL ANACORETA

San Saturio, patrón de Soria

Cuentan las lenguas antiguas que en el año 493 d.C. nació un niño en el seno de una familia visigoda adinerada profundamente cristiana de la ciudad de Soria. Al niño le llamaron Saturio y recibió una educación excelente acorde con su posición social. Cuando murieron sus padres, el joven noble heredó toda su fortuna. Sin embargo, Saturio decidió repartir todos sus bienes entre las clases más desfavorecidas de ciudad.
El anacoreta marchó a vivir a una fría gruta al otro lado del Duero, en la orilla izquierda, a los pies de la Sierra de Peñalba (hoy Santa Ana). Allí dedicó su vida a la meditación, a la oración y a la enseñanza de quienes acudían a la cueva. En la gruta habitó durante treinta y seis años venerando al Arcángel San Miguel a quien dedicó un altar.
Uno de sus discípulos fue San Prudencio quien recibió sus enseñanzas durante años cruzando el río con ayuda de su capa. Más tarde fue obispo de Tarazona. También se cuenta que fue Prudencio quien enterró al viejo Saturio en el lugar donde él rezaba al Arcángel bajo una losa de piedra hacia el año 570 d.C.
Por entonces, Saturio ya era un mito en la vieja ciudad del Duero que comenzó a venerarlo con devoción. Hay quien dice que los sorianos lo canonizaron de facto hacia el año 600 celebrando su festividad el 2 de octubre de cada año, pero en verdad fue canonizado por la Iglesia Católica el 31 de agosto de 1753. Sus reliquias hacía más de doscientos años que estaban en manos de los sorianos, y su cráneo ya se encontraba en la Colegiata de San Pedro (más tarde concatedral) y salía en procesión cada segundo de octubre.
Tal fue la devoción de Soria por su santo patrón, San Saturio, que sobre su gruta fue construida una hermosa y mágica ermita en el siglo XVII. Dicen que San Saturio impidió la muerte de un niño curioso que se asomó desde una de las ventanas de la ermita para ver el Duero y cayó al vacío. También dicen que castigó al santero avaricioso que pretendió vender el aceite que salía de las paredes de la gruta.

Ermita de San Saturio desde el aire

Después de todo, San Saturio, igual que Soria, está rodeada de un ambiente místico y mágico que lo hace único.

domingo, 30 de septiembre de 2012

LA MUERTE DEL GENERAL PRIM

File:Prim madrazo.jpeg
General Prim (1814 - 1870)
Era veintisiete de diciembre de 1870, sobre Madrid, la capital de España, caía una copiosa nevada mientras en las Cortes se debatían aireadamente diversos asuntos sin importancia. Lo realmente importante iba a ocurrir tres días después: el nuevo rey, Amadeo de Saboya llegaría el día 30 a Cartagena.
 
A las siete y media, el que era en aquel entonces Presidente del Consejo de Ministros, el general Prim se despidió del resto de los diputados para ir a preparar su viaje a Cartagena y recibir allí al rey. Antes de salir del Parlamento se cruzó con unos diputados republicanos que le dijeron: "General, a todo cerdo le llega su San Martín". Pero Juan Prim (nacido en Reus en 1814) no dio importancia a esos insultos, salio de la Cortes y se montó en su coche de caballos.
 
En la berlina le acompañaban el coronel Moya y Nandín, el ayudante personal de Prim. El cochero golpeó con el látigo a los caballos y el coche se puso en marcha rumbo al Ministerio de Guerra, residencia oficial del general.
 
El coche de caballos de Prim enfiló la Calle del Turco próxima al edificio del Parlamento pero en el cruce con la calle de Alcalá los caballos se detuvieron. Había dos carros cruzados en la calle que obstaculizaban la circulación. No se podía pasar. Entonces, el coronel Moya se asomó por la ventana y vió que de los carros y de un portal de la calle salían al menos tres individuos con pistolas y trabucos en dirección amenazante hacia el coche de la persona más importante del país. "¡Bájese usted, mi general que nos hacen fuego!" gritó Moya.
 
Pero ya era tarde, los hombres rodeaban el coche de caballos y disparaban a bocajarro contra el interior de la berlina. Cinco disparos impactaron en el carruaje. En un intento desesperado por salvar la vida del general, Nandín interpuso su mano entre el cuerpo de Prim y los asesinos. Varias detonaciones alcanzaron su brazo que quedó desptrozado. Prim había sido alcanzado en el brazo y en el hombro. Acto seguido, el chófer atizó a los magnicidas con el látigo y después a los caballos. El coche se puso en marcha y huyó hacia el Ministerio de Guerra.
 
File:Juan-Prim-atentado-1871.jpg
Grabado del atentado al general Prim, publicado
a finales de 1870 para ilustrar la noticia
 
Al llegar, el chófer y Moya ayudaron a bajar a los heridos, Prim bajó del carruaje por su propio pie. Después llamarón a los médicos Dr. Vicente y el Dr. Losada que atendieron a los heridos: Nandín perdió el uso de la mano, que quedó seca; el general Prim también tenía heridas en la mano y un dedo le fue amputado. Pero lo que más preocupaba era la herida del hombro del general: ocho balas habían impactado en la carner.
 
Tras hacer las primeras curas, el informe médico determinó que las heridas del hombro eran "mortales de necesidad". Horas después el propio Prim, aún consciente dijo a los médicos: "Veo la muerte". A Prim se le acaba la vida aunque aún aguantó varios días. En su agonía le dió tiempo a especular sobre los autores del crímen a quienes presuntamente reconoció y a enorgullecerse de su obra: "Me cuesta la vida pero queda el monarca" (en alusión al nuevo rey que iba a llegar el día 30 a España y que había sido él quien lo había apoyado).
 
Las noticias en Madrid y en el resto de España eran confusas. En las primeras horas los periódicos como "El Imparcial" informaron sobre las "leves" heridas del Presidente del Consejo de Ministros. Más adelante, el día 30, informaron de su fallecimiento. No se sabe a ciencia cierta cuándo murió el general, si el mismo día del antentado o tres días después. Nada se sabe tampoco de los autores porque Prim tenía múltiples enemigos (republicanos, carlistas, isabelinos, alfonsinos, etc.). Por Madrid corría la coplilla:
 
En la calle del Turco
ya mataron a Prim
sentadito en su coche
con la Guardia Civil.
Seis tiros le tiraron
a boca de cañón.
¿Quién sería el infame?
¿Quién sería el traidor?
 
 
Ciento cuarenta y dos años después, un grupo de científicos de distintas universidades pretende desentrañar todos los acertijos que rodean el asesinato de Prim. Han exhumado el cadáver, que fue embalsamado, sus restos han sido trasladados a Reus y le van a prácticar la autópsia para estudiar si murió el día 27 de diciembre de 1870 (día del atentado) o si el fallecimiento se produjo tres días después, el 30 de diciembre (mismo día que desembarcó el rey Amadeo I en España). De momento, su momia presenta el siguiente aspecto: 


Fuente: www.elcorreogallego.es
 
 
 
Fuente: www.teinteresa.es

viernes, 21 de septiembre de 2012

LA ACADEMIA

FÁBULA IMPERIAL

 
Hace ochocientos años había una academia que instruía a quienes iban a ser los encargados de mantener el Imperio. La academia no era muy grande pero a ella acudían gentes de toda la sociedad con el deseo de formarse y convertirse en personas lúcidas. El periodo de formación era de seis años y en ese tiempo realizaban todo tipo de actividades.
El año más importante era por supuesto, el último. Aquel en el que se completaba la formación y los alumnos alcanzaban el mayor grado cultural en la sociedad. Semanas antes del comienzo, las gentes que a la academia acudían, estaban deseosas de empezar. De empezar el último curso y completar su formación. Eran gentes cultas. Gentes que al año siguiente iban a ser el alma de la sociedad imperial.
 
Pero la academia estaba gobernada por personajes variopintos. Mientras algunos destacaban por su valía y su audacia, los que menos; los que más era profundamente inútiles. Estos habían accedido a aquellos cargos mediante chantajes y comprando a los oficiales imperiales. Gentes cuyos conocimientos sobre la sociedad y el bien no existían pero se apoyaban para instruir en una parafernalia tecnológica maravillosa.  Aparentaban ser aquello que no eran.
 
En ese año, aquellos personajes se vieron desbordados por los acontecimientos. Mientras la sociedad imperial se derrumbaba poco a poco presa de las hambrunas y las guerras contra el enemigo, era necesario formar a las mejores personas que nunca hubiesen existido para regenerar la nación. En aquellos momentos, sin recursos y sin medios materiales se puso en evidencia su inutilidad. Su incapacidad manifiesta para organizar cualquier formación, para instruir a seres versados.
 
Cuando el tiempo se acababa y la Academia debía ponerse en funcionamiento de nuevo, todo se colapsó. Nadie de aquellos gobernantes supo o quiso continuar como en los años precedentes pero sin recursos. Cuando más necesario era. Pedían tiempo aquellos hombres pero el tiempo se acababa. Pedían días, horas, minutos. Mientras sólo quedaban segundos. Todo lo conocido a su alrededor de derrumbaba.
Los alumnos pudieron volver a la academia días después.
Para entonces la sociedad se había devorado a sí misma.


Para entonces la sociedad se había devorado a sí misma